Economía

Telepizza asegura que la parálisis política ya afecta a su negocio

Pablo Juantegui, consejero delegado de la compañía, afirma que la incertidumbre y la caída de la confianza provocan que el consumidor «sea más cauto» y vuelva a estar muy centrado en el precio

La compañía apostará por abrir nuevos locales en municipios de menos de 30.000 habitantes
La compañía apostará por abrir nuevos locales en municipios de menos de 30.000 habitantes - REUTERS
Fernando Pérez Madrid - Actualizado: Guardado en:

El parón político ya comienza a dar bocados en la confianza del ciudadano. Esa es al menos la conclusión del consejero delegado de Telepizza, Pablo Juantegui. En un encuentro celebrado hoy con medios de comunicación, el directivo ha asegurado que la incertidumbre provocada por la falta de Gobierno está afectando a su negocio. «El año 2015 y el primer trimestre de 2016 han sido extraordinarios. Se veía un consumidor deseando consumir. Y además gastaban más, el ticket medio subía. Pero desde el mes de mayo hemos empezado a notar algo de ralentización y vemos un consumidor muy inestable y que vuelve a estar muy enfocado en el precio. El verano ha sido muy similar. Estoy hablando todavía de entornos de crecimiento, pero ese crecimiento es menor», explicó.

Juantegui subrayó que «todos los índices de confianza del consumidor están cayendo, fruto del cansancio, de la incertidumbre, de no saber qué va a pasar, con el freno a la inversión extranjera, de la inversión pública, no tener un Presupuesto para 2017… todas estas cosas tienen que estar influyendo de una manera u otra en que el consumidor sea más cauto. Espero que los políticos sean responsables y sean capaces de cerrar esto de una forma razonablemente rápida para volver a dar establilidad al país».

El consejero delegado de Telepizza hizo estas declaraciones en el marco de un encuentro celebrado dentro del Global Corporation Center, un centro de estudio y análisis que la Fundación EY organiza junto al IE Businnes School. Juantegui también aseguró que las dudas sobre el futuro político no frenarán la apuesta de la compañía por España, donde tiene previsto la apertura de un centenar de nuevas tiendas en municipios de menos de 30.000 habitantes. Su expansión internacional se centrará sobre todo en Centroeuropa y en ampliar su posición en Surámerica.

El objetivo, convertirse en el tercer mayor operador a nivel mundial tras los gigantes estadounidenses Pizza Hut y Domino's. Pero mientras avanza decidido en su proceso de internacionalización, su deambular por los parqués sigue lejos de parecer firme. La compañía volvió a cotizar en Bolsa el pasado 27 de abril con un precio inicial por acción de 7,75 euros. El martes marcaba mínimos: 4,17 euros por título. Ayer repuntaba hasta los 4,23 euros, pero la caída acumulada ronda el 45%.

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