Economía

Los sindicatos se reservan la última palabra para zanjar el caos en El Prat

Eulen acepta la mediación de la Generalitat, que propone un complemento salarial de 200 euros. Los empleados lo someterán mañana a voto

Aglomeraciones en la huelga del pasado domingo en El Prat - INÉS BAUCELLS
Barcelona/madrid - Actualizado: Guardado en: Economía

Primeros signos de desbloqueo, pero todavía insuficientes, para resolver el conflicto en el aeropuerto de El Prat (Barcelona). Con un nuevo paro parcial previsto para este viernes y la amenaza de una huelga salvaje de 24 horas a partir del próximo lunes, todas las miradas estuvieron pendientes ayer, un día más, de la evolución de las negociaciones, especialmente en lo referido a las mejoras salariales para la plantilla. La Generalitat, que actúa como mediadora en el conflicto, movió ficha con una nueva propuesta que la dirección de Eulen vio con buenos ojos. No agradó tanto como al comité de empresa, que rebajó las esperanzas de un final de conflicto inminente y que, a pesar de haber avanzado, no la aceptó y la someterá a una votación de la plantilla mañana.

Tras horas con todas las partes encerradas en la Consejería de Trabajo, el Gobierno catalán puso sobre la mesa una nueva batería de medidas para desencallar el conflicto, una propuesta que el secretario general de Trabajo, Josep Ginesta, defendió como «un gran avance que, sin ser la más justa, es la que intenta resolver el conflicto y las diferencias». La Generalitat dio por terminado, de este modo, su papel mediador y se mostró confiada en que los trabajadores ratificarán su planteamiento.

La propuesta esperaba, especialmente, superar todos los escollos en torno al salario de la plantilla y contempla la incorporación de un complemento salarial de 200 euros para todos los empleados. La cantidad, superior al tope de 155 euros impuesto por la dirección de Eulen pero inferior a los 350 que reclaman los empleados, permitiría equiparar los sueldos entre los trabajadores más antiguos -que reciben algún plus de AENA- y las incorporaciones más recientes.

La oferta mediada de la Generalitat también incluye un quinto vigilante de seguridad en cada uno de los 17 filtros de El Prat, y en los tres turnos existentes, durante los meses de marzo a octubre para absorber mejor los flujos de trabajo. Además se fija en 25 el número de personas disponibles en la bolsa de relevos y sustituciones -frente a los 21 que quería la empresa y los 100 que reclamaban los huelguistas-.

Pocas horas después de que se conociera el planteamiento del Govern, Eulen publicó un comunicado en el que expresaba su apoyo al texto de mediación, pese a disentir en varios puntos, especialmente en los relacionados con las mejoras salariales. La concesionaria dijo aceptar la propuesta «en su generalidad con pequeños matices» con el propósito «por encima de todo, de solucionar esta situación lo antes posible, a pesar de estar aún muy por encima de lo que la compañía considera admisible, tal y como ha informado a la propia AENA».

Aglomeraciones, de nuevo

La compañía que preside María José Álvarez confirmó que este complemento de 200 euros supone un incremento medio del 11,5% (un alza de un 17,83% para los trabajadores de nueva contratación y un 8,28% para los antiguos), unas condiciones que la firma tilda de «desproporcionadas», aunque da su visto bueno «en su máximo esfuerzo por poner fin a este conflicto». Eulen también acepta las medidas de corte organizativo, que habrá de pactar con el comité de empresa y que conllevarán «la incorporación de nuevo personal».

La respuesta del comité de huelga fue, sin embargo, menos conciliadora. El portavoz de la organización, Juan Carlos Giménez, sostuvo que el planteamiento de la Generalitat resulta «insuficiente», aunque recibió positivamente la oferta de incremento de plantilla. De cualquier modo, Giménez avanzó que someterían la cuestión a voto en la asamblea de trabajadores que se celebrará mañana. Y que en caso de voto favorable, se desconvocarían los paros previstos.

Mientras, el caos volvió ayer, un día más, a los vestíbulos de la terminal, a pesar de que no había convocado ningún paro. El estancamiento del conflicto ha instaurado el miedo entre los miles de pasajeros que tienen que volar estos días desde Barcelona y su excesiva antelación -algunos llegan hasta siete horas antes de lo previsto- está provocando insoportables embotellamientos en momentos puntuales.

El colapso volvió a darse especialmente a primera hora del día. Sobre las 5.30 horas de la madrugada se llegaron a superar esperas de más de una hora para superar los controles. Excepto en algún otro momento, las colas fueron de unos 20 minutos durante el resto del día, algo habitual en un mes con alta actividad de vuelos como es agosto. Los viajeros siguen aceptando con resignación y paciencia la situación, aunque el hecho de que el colapso lleve ya más de dos semanas instaurado en El Prat hace que cada vez reine más la indignación en los usuarios.

Paralelamente, la imagen del aeropuerto de Barcelona sigue deteriorándose. AirHelp, empresa dedicada a las reclamaciones de clientes a aerolíneas, avisó de que la opinión sobre la calidad de El Prat, que hasta ahora ocupaba la séptima plaza del «Top» (con una nota de 7,9 sobre 10), caerá.

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