OPINIÓN

Una sentencia incendiaria

¿Es casualidad que España tenga a la vez una de mayores tasas de paro y una de las legislaciones más restrictivas, con los mayores costes por despido?

La sentencia europea ha abierto la puerta a posibles reclamaciones
La sentencia europea ha abierto la puerta a posibles reclamaciones - ISABEL PERMUY
IGNACIO MARCO-GARDOQUI - Actualizado: Guardado en:

Se supone que las sentencias judiciales se diseñaron para apaciguar los conflictos, sin embargo, la emitida por el Tribunal de Justicia de la UE, que establece la igualdad de las indemnizaciones por despido entre trabajadores fijos y temporales, va a crear uno de proporciones colosales. Primero porque su redacción no es muy clara y deja abiertas varias interpretaciones como las que realizaron ayer la patronal, los sindicatos y la más matizada del gobierno.

Los sindicatos tocaron a rebato y animaron a todos los posibles afectados a presentar sus reclamaciones para equiparar sus indemnizaciones. Me imagino que su código genético les empuja a ello, pero pienso que aquí conducen con las luces cortas y, encima, focalizadas en las personas que ya tienen un trabajo, ya sea este fijo o temporal, que constituyen el núcleo central de sus asociados y de sus «clientes objetivos».

Deberían ser capaces de enfocar el problema con las luces largas y es muy posible que vieran las cosas de diferente manera. Es una evidencia, demostrada hasta la saciedad por los hechos, que todos los obstáculos, encarecimientos y trabas que se impongan a la salida del mercado de trabajo, acaban convirtiéndose en muy poco tiempo en obstáculos a la contratación, a la entrada en el mundo laboral.

Si queremos reducir el paro debemos eliminar el "miedo a contratar" que padecen los empresarios. Un miedo que se deriva de las dificultades impuestas por las leyes para acomodar el tamaño de las plantillas al cariz de la coyuntura. Los sindicatos creen, o al menos pretenden, que si un empresario tiene trabajo para un empleado, en un momento determinado, lo contrate y lo mantenga, aunque más tarde deje de tener trabajo para él. Ese miedo, que es real, paraliza las contrataciones y se convierte en un freno para el empleo.

¿Es casualidad que España tenga a la vez una de mayores tasas de paro y una de las legislaciones más restrictivas, con los mayores costes por despido? No, no lo es. Obviamente, una coyuntura más favorable es una de las razones que ha conducido a la reducción del paro. Pero no la hubiésemos aprovechado con igual intensidad si no se hubiesen aligerado, a la vez, las trabas que blindan al despido.

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