Los seguros se reinventan para adaptarse al nuevo entorno digital

Coches autónomos, dispositivos de salud y casas conectadas serán pronto la norma y necesitan también seguros ya que, a más conexión más ciberriesgo

MADRIDActualizado:

Cambios externos, nuevos riesgos, volatilidad financiera y aumento de la competencia son el día a día que viven las compañías aseguradoras de todo el mundo. El reto del sector pasa por capitalizar las innovaciones tecnológicas y las nuevas preferencias de los clientes para salvaguardar sus cuentas de resultados. En definitiva, renovarse o morir en versión seguros. Algunos expertos aseguran que estamos ante la última generación de los seguros tal y como los conocemos.

De acuerdo con las estadísticas de la aseguradora AIG, por ejemplo, el ciberseguro será sin duda la póliza que ha protagonizado este año y lo hará también los siguientes, sobre todo para los sectores financiero, tecnológico, sanitario y «retail», que son los más afectados por estos nuevos delitos.

La cuestión es que tecnologías que han avanzado enormemente, como el internet de las cosas, también lo han hecho desde el punto de vista de la amenaza que supone para los aparatos que están conectados entre sí. Este es el caso de los coches autónomos, los dispositivos de salud y las casas conectadas, que serán pronto la norma en nuestras vidas y necesitan también seguros ya que, a más conexión más ciberriesgo. Todas estas amenazas, las de siempre y las nuevas, han hecho que el negocio de las aseguradoras pase por un momento dulce.

Así, hasta septiembre, las aseguradoras que trabajan en España gestionaron pólizas por importe de 224.815 millones de euros, lo que supone un 4,7% anual de alza, y de los que 182.220 millones corresponden a productos de seguros, cantidad que representa un alza de un 3,96%. Los restantes 42.595 millones constituyen el patrimonio de los planes de pensiones cuya gestión es realizada por aseguradoras. Esta cantidad es un 8,2% superior a la correspondiente a los nueve primeros meses de 2016.

Este volumen de negocio ha dejado unos ingresos en las empresas del sector por la venta de pólizas a cierre de septiembre de 47.404 millones de euros, prácticamente lo mismo que un año atrás. De la mencionada cantidad, 25.540 millones correspondieron al ramo de no vida y los 21.863 millones restantes al de vida, según datos de la Investigación Cooperativa de Entidades Aseguradoras (ICEA).

La facturación del ramo de no vida aumentaba al cierre del segundo trimestre un 3,83% en términos interanuales, sobre todo las ligadas a la actividad económica (6.162 millones y un alza de un 5,5%) y a la salud (6.063 millones y una subida de un 3,75%).

Pero el sector también afronta retos regulatorios. Desde la patronal Unespa, su presidenta, Pilar González de Frutos, asegura que «la nueva norma de Solvencia II, en vigor desde el 1 de enero de 2016, no puede implantarse en una aseguradora en menos de tres o cuatro años, ya que supone instalar la gestión basada en riesgos, adaptar las políticas de gobierno corporativo pasando por la aplicación de la fórmula estándar o las obligaciones mínimas de transparencia. El año pasado, por ejemplo, la implantación de esta nueva normativa tuvo un coste aproximado para el sector de 250 millones».

Según sus datos las aseguradoras españolas son modelos de referencia a nivel europeo tras la aplicación de Solvencia II; situándose en el octavo puesto de un total de 30 países en términos de solvencia, por delante de sus homólogas de Francia, Holanda, Italia o Reino Unido.

E&Y: nuevos activos

Pero el gran desafío es la digitalización. En el informe «European insurance outlook», realizado por la consultora E&Y, se sostiene que «las innovaciones digitales continuarán teniendo que gestionar los cambios a lo largo de toda la cadena de valor del seguro, desde el desarrollo de nuevos productos, la gestión interna del riesgo y la distribución online. Las tecnologías sociales, móviles analíticas y en la nube se han convertido en una especie de activos industriales, lo que ha hecho que necesariamente las aseguradoras vayan hacia las denominadas tecnologías inteligentes, como son la inteligencia artificial y el internet de las cosas, entre otras».

En relación al año pasado, los expertos de E&Y destacan los avances realizados en los seguros relacionados con la tecnología, conocidos como «InsurTech», lo que provocó que las propias compañías compraran a socios tecnológicos que les pudieran proveer de «know how» en esta materia.

Otro de los asuntos que está cambiando el día a día de las aseguradoras es la aparición de los millennials. Andreas Freiling, experto de Insurance Leader para EMEAde E&Y, asegura que «los millennials no aceptarán la tradicional forma de vender seguros ya que, en general, no quieren que un agente les explique en el salón de su casa las condiciones de una póliza de seguros. Lo quieren todo en su ordenador o en su móvil y, por supuesto, que este servicio esté disponible 24 horas al día 7 días a la semana».

Desde las propias compañías Luis Roset, director general técnico de Generali España, cree que «la transformación es digital pero también cultural, y las estructuras organizativas tenemos que aprender a trabajar de maneras diferentes, mucho más ágiles y encontrando valor en la mejor gestión del dato. En cuanto a la relación con los clientes, hemos pasado de una visión basada casi exclusivamente en la póliza de seguro y sus coberturas, a una visión en la que el cliente se sitúa en el centro de todo lo que hacemos y en la que los seguros surgen como soluciones a necesidades y demandas del cliente que, además, comparan su experiencia de compra con empresas como Amazon y Zara, lo que representa un reto añadido».

En relación con los nuevos productos, en Generali trabajan ya en los «smart contracts», los contratos de seguros que pueden ser ejecutados y cumplidos de forma autónoma, sin ningún tipo de intermediario.

Crédito y Caución, al alza

En otra de las grandes del sector especializada en los seguros de crédito a empresas, como es el caso de Crédito y Caución, aseguran que «España es uno de los mercados de seguro de crédito más maduros del mundo. A nivel global se está produciendo un crecimiento especialmente concentrado en el mercado asiático. Según datos de la Unión de Berna, la asociación que reúne a las principales aseguradoras de crédito del mundo, el sector ha proporcionado en el primer semestre un 18% más de soporte asegurador para las exportaciones de nuestros asegurados».

Uno de los aspectos que no tienen que ver con la tecnología pero sí con el día de muchos países es el riesgo político. En Crédito y Caución se ponen la medalla en el sentido de que ya alertaron que «este sería el año más incierto de las últimas dos décadas en el mundo por la coincidencia de varias citas en el calendario electoral de numerosos países, lo que sin duda amenaza el crecimiento, se transmite entre mercados y puede conducir a un aumento de los intereses y a mayores dificultades de acceso al crédito. Así, cuanto más desafiante es el entorno, mayor es la aportación del valor de seguro de crédito, que debe ser capaz de diferenciar los riesgos, deudor a deudor, para que nuestros asegurados no dejen de hacer negocios rentables». En definitivos, nuevos tiempos para un sector en el que nada será lo que fue.

Amazon ya contrata agentes de seguros

En Amazon se puede comprar casi de todo y pronto también seguros. El proyecto ha empezado en Londres, ciudad en la que el gigante de ventas por internet ha empezado a contratar agentes y profesionales del sector de los seguros en lo que sin duda supondrá el inicio de su desembarco en el sector, primero en Reino Unido y posteriormente en toda Europa. La cuestión de fondo es que muchos de los productos que vende Amazon relacionados con el internet de las cosas necesitan una póliza de seguros asociada para prevenir fallos y ciberataques. No cabe duda alguna de que la imagen de marca de Amazon le ayudará sin duda a convencer a sus millones de clientes a contratar también una póliza de seguros a la vez que compran un móvil, una cámara o cualquier otro artilugio digital susceptible de conectarse a internet, que es una de las vías de entrada de virus que pueden suponer un ataque potencial.