Economía

Renfe busca al culpable de que un Alvia entre Santander y Madrid se detuviera a mitad de trayecto

Un maquinista paró un tren en la localidad de Osorno al superar el límite de horas de conducción permitidas

El maquinista cumplió con la legislación vigente al detener el tren en Osorno - Diario Montañés

Un tren Alvia con alrededor de una centena de personas a bordo se detuvo inesperadamente la noche del pasado martes a mitad de recorrido entre Santander y Madrid. Los pasajeros no disimularon su indignación cuando, a través de la megafonía, un operario del convoy les informó de que la razón de la parada residía en que el maquinista no podía seguir conduciendo al haber finalizado su jornada laboral. Sin más explicaciones, los damnificados, a los que Renfe les ha devuelto el importe íntegro del billete, se vieron obligados a terminar el trayecto en autobús desde la localidad de Osorno.

El suceso ha obligado a la compañía ferroviaria a abrir una investigación para conocer de primera mano las razones que dieron lugar a la detención del tren. El propio maquinista se ha situado en el centro de la polémica, acusado de abandonar a los viajeros. Hay también quienes apuntan a que fue Renfe la culpable del suceso. ¿Pero, qué es lo que dicta el reglamento en este tipo de situaciones?

El artículo 92.3 de la Ley del Sector Ferroviario establece que un maquinista no puede conducir un tren más de seis horas seguidas ni más de nueve en un mismo día. El reglamento de Renfe es aún más restrictivo en este ámbito, pues limita hasta las cinco horas y media el tiempo en el que una persona puede estar a los mandos de un convoy. De hecho, la propia empresa ha recalcado que dicha medida debe ser respetada estrictamente «por razones de seguridad».

Según esta pesquisa, el maquinista del Alvia habría actuado conforme a la normativa vigente al parar el tren. Así lo afirma Carlos Segura, secretario de organización del Sindicato de Maquinistas y Ayudante Ferroviarios (SEMAF), que defiende que el error radica en el hecho de que no había nadie que se hiciera cargo del ferrocarril una vez que el conductor principal hubo sobrepasado el tiempo límite permitido.

De hecho, el trabajador «avisó con antelación a Renfe para poner una persona de relevo», asegura Segura, que añade que todos los empleados de la empresa ferroviaria están obligados a informar de ello: «No entiendo por qué cuando llegó allí –a Osorno– no había maquinista», señala.

La falta de un acompañante que se ponga a los mandos del tren en este tipo de situaciones es uno de los pocos casos en los que está permitido detenerse a mitad de camino. Una acción que solo ocurre cuando el conductor se pone enfermo o cuando hay algún obstáculo en mitad de la vía que impida el avance del convoy.

Por el momento, Renfe se ha limitado a emitir un comunicado en el que afirma haber abierto una auditoría interna «para conocer con detalle las causas de la incidencia» que afectó a la «marcha normal del tren». La compañía, que ha declinado dar más explicaciones a ABC, añade en la misiva que determinará responsabilidades «que podrían derivar en la apertura de expediente al o a los responsables de la incidencia». A su vez, ha pedido disculpas a los viajeros afectados y ha lamentado las molestias que esta incidencia les haya podido ocasionar.

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