Economía

Rajoy, en busca del equilibrio económico

El presidente asume una legislatura más la responsabilidad última sobre las políticas económicas y financieras de su gobierno, con pesos pesados y de su confianza, «de uno y otro bando»

Dirigir la Oficina Económica del presidente del Gobierno es, se quiera o no reconocer, toda una perita en dulce. Una perita para muchos de los que en su momento la lideraron y, hoy, para otros muchos -y expectantes- que aún no están entre «los elegidos» y que querrían liderarla. Y es que si bien Mariano Rajoy ha dejado ya prácticamente pergeñado su equipo económico para continuar con la actividad del Gobierno en la recién estrenada legislatura, aún está dándole vueltas a quién nombrará en dos puestos clave del área. Sabido es que busca el equilibrio dentro de las dos facciones claras que hay dentro del Partido Popular, si lo consigue o no, es otro cantar. Precisamente está por decidir/elegir quién sustituirá al flamante ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, en el sillón de dicha Oficina Económica. Un nuevo director que se convertirá en el más leal de los asesores económicos del presidente con influencia directa en la agenda del Consejo de Ministros, previo paso, eso sí, por la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, el otro, por cierto, de los «sillones perita».

En la carrera por ocupar ambos destinos, varios nombres. Insistente es el de Eva Valle, cónyugue de Alberto Nadal (hermano gemelo de Álvaro), hoy directora general de la Secretaría Técnica de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos e Internacionales -por cierto, vaya por delante el buen currículum que atesora-, que suena, y cada vez más, para esa jefatura económica. Valedores, tiene unos pocos y bien situados. Al igual que ella por sí misma.

Mientras, del otro lado «popular», el propio ministro de Economía, Luis de Guindos, pensaba en que el presidente sopesaría el buen hacer de uno de sus hombres de confianza durante la pasada legislatura, Íñigo Fernández de Mesa, hasta esta misma semana secretario de Estado de Economía, que deja paso en su lugar a Irene Garrido, expresidenta del ICO. Algunos dicen que, en cualquier caso, Fernández de Mesa, quiere abandonar la vida política y pasar a la privada, tras el desgaste propio de un puesto de tal calibre que deja en manos de Garrido. Un nombramiento, por cierto, que viene a romper la tendencia de cargos en la órbita de las decisiones del ministro «repetidor». Un «poder» digamos que había tenido hasta ahora De Guindos, rodeado no solo de compañeros funcionarios de su mismo cuerpo, «Tecos» (Técnicos Comerciales del Estado) sino también de amigos personales (como el anterior secretario de Estado de Economía, Francisco Jiménez Latorre).

Rajoy asume de esta forma una legislatura más la responsabilidad última sobre las políticas económicas y financieras de su gobierno, con pesos pesados y de su confianza, «de uno y otro bando» popular, sobre aquellos proyectos que considere estratégicos. El presidente ha insistido en sus discursos de investidura ante el Congreso que quiere mantener el rumbo económico y no dar marcha atrás en los ajustes y reformas que ha aprobado. Sin embargo, mucho ruido hay en torno a quién le «liberará» de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, un órgano que en su ausencia presidía hasta ahora la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. ¿Quizás Luis de Guindos? Sería el ¿equilibrio? buscado. La Comisión está formada además por los ministros encargados de Hacienda, Fomento, Empleo, Seguridad Social, Industria, Energía y Turismo, de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y de Economía y Competitividad. También son miembros el director de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno y varios secretarios de Estado de las materias afectadas y otros miembros del Gobierno cuando sean requeridos. ¿Se imaginan? Una balanza un tanto peculiar que podría decantarse del lado en el que, en teoría, «hay menos peso» (¿uno contra todos?)

Mientras, el nombramiento de Alberto Nadal como segundo de Cristobal Montoro es puro movimiento logístico interno en el seno del Gobierno y no venido por su perfil. Alberto Nadal , sin su ascenso lógico al Ministerio del que era secretario de Estado -dado a su hermano gemelo-, y sin el soñado destino en el Banco Mundial (cargo al que había optado y se concedió en un primer momento a su exjefe José Manuel Soria), tendría su recompensa del lado de la parte de la balanza de los «sorayistas» por lo que recala en Hacienda, «sorayista» hasta la médula.

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