Economía

¿Puede un robot decirle dónde invertir?

Uno de los secretos de su rápida implantación radica en que ofrecen productos más baratos que las gestoras tradicionales

Los «robo-advisors» es que construyen sus carteras a partir de fondos de gestión pasiva
Los «robo-advisors» es que construyen sus carteras a partir de fondos de gestión pasiva - FOTOLIA
MARÍA GÓMEZ SILVA Finanzas.com - Actualizado: Guardado en:

¿Dejaría usted sus ahorros en manos de un robot? Puede que su reacción inicial ante esta posibilidad sea de desconfianza pero debe saber que esta tendencia ha llegado para quedarse y no va a hacer más que crecer hasta alcanzar los dos billones de dólares en volumen de activos gestionados en 2020, según estimaciones de la consultora ATKearney. Pero, ¿cómo funcionan los «robo advisors»? Básicamente, los gestores automatizados de inversión son soluciones informáticas que asignan un perfil de riesgo a los clientes en función de las respuestas que éstos ofrecen en un cuestionario y que, después, les ofrecen una cartera diversificada de fondos de gestión pasiva acorde a ese «scoring». En España, este tipo de soluciones acaban de aterrizar de la mano de «startups» como Indexa o Finizens, pero en Estados Unidos ya gestionan unos 53.000 millones de dólares.

Uno de los secretos de su rápida implantación radica en que ofrecen productos más baratos que las gestoras tradicionales porque no tienen que hacer frente a los elevados costes que supone contar con un equipo de asesores, analistas y gestores de activos. En ese sentido, las comisiones son más «transparentes y significativamente más bajas que las que ofrece el sector bancario», según relata Giorgio Semenzato, CEO de Finizens. Asimismo, es destacable que los robo-advisors ofrecen «soluciones digitales transparentes y muy fáciles de usar», según reconoce un informe de BBVA.

Pero, sin duda, uno de los rasgos más característicos de los «robo-advisors» es que construyen sus carteras a partir de fondos de gestión pasiva (la que se limita a replicar la evolución de un determinado índice y que es lo opuesto a la gestión activa: aquella en la que un profesional selecciona una cartera de activos que cree que se van a comportar mejor que el resto). En este sentido, los impulsores de los «robo-advisors» defienden que la gestión activa es más ineficiente que el mercado y, aunque reconocen que hay fondos excepcionales, aseveran que éstos son la minoría, que es difícil identificarlos y que su comportamiento no suele ser consistente en el tiempo.

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