Imagen de archivo de una sucursal del Popular
Imagen de archivo de una sucursal del Popular - JAIME GARCÍA

El Popular usó dinero público del ICO para no dejar de dar crédito

Las líneas del banco estatal le permitieron mantener la actividad sin utilizar su liquidez

MADRIDActualizado:

La grave fuga de depósitos que sufrió el Popular en los meses previos a su resolución obligó a sus directivos a dedicarse casi en exclusiva a tratar de taponar esa salida de dinero. La actividad comercial casi se paralizó, pues dar más crédito en ese periodo hubiese mermado aún más el estresado nivel de liquidez del banco. Para no cerrar del todo el grifo del crédito y poder seguir atendiendo a la clientela, fundamentalmente empresas, la entidad usó en mayor medida de lo habitual las líneas de financiación del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y del Banco Europeo de Inversiones (BEI).

El motivo es que los fondos para conceder estos préstamos los aportan las dos entidades públicas, no el propio banco, de forma que este no usa su propia liquidez. La entidad privada, en este caso el Popular, analiza la solvencia de la pyme que pide el préstamo, fija las garantías que le exige, decide si le concede o no el crédito, asume el riesgo de impago y cobra una comisión, pero no aporta el dinero.

El equipo directivo encabezado por Emilio Saracho decidió, entre otras medidas para tratar de mantener a raya la liquidez ante la fuga de depósitos, restringir la concesión de crédito con recursos propios, dejar de hacer refinanciaciones y compensar todo ello con las líneas del ICO, entidad dependiente del Ministerio de Economía. Con ello el banco lograba además mantener la relación comercial con algunos de sus clientes más importantes.

Así figura en el plan de contingencia de liquidez diseñado por la dirección y presentado al consejo de administración el 2 de abril de 2017 y del que ya informó ABC. En ese documento se especifica que la red comercial, a esa fecha, ya estaba «endureciendo las políticas crediticias reduciendo la concesión y renovación de crédito» y «utilizando la facilidad del ICO para la concesión de préstamos».

Un segundo documento en el que se repasan las medidas adoptadas y la situación de liquidez, fechado el 7 de junio, día en que el BCE intervino la entidad, es aún más explícito. «En lo que respecta a la inversión crediticia, se reforzaron las medidas acordadas para reducir al mínimo e incluso anular el flujo de caja neta, dirigiéndose la nueva producción a través del ICO y el BEI», dice, cifrando en 1.101 millones de euros la caída del préstamo solo en mayo.

El banco comenzó a aplicar esta medida a principios de 2017, y la reforzó en abril tras anunciar una reexpresión de las cuentas aprobadas por los anteriores gestores de la entidad que provocó una estampida mayor de ahorros. En esa fecha la segunda línea de liquidez del Popular era aún de 10.640 millones de euros, pero desde entonces fue bajando día a día y acabó por debajo de los 1.000 millones.

Cuota del 35% en líneas ICO

Prueba de esa necesidad de recurrir al ICO para evitar un daño mayor a la caja del banco es la elevadísima cuota de mercado que el Popular alcanzó en 2017 en estas líneas. La entidad, que durante años lideró este segmento, había bajado en los últimos ejercicios por debajo del 13% de la financiación otorgada por el banco público, en línea con sus competidores.

A fin de cuentas, los créditos del ICO, aunque tienen sentido para algunos clientes, se usan sobre todo en momentos de escasa liquidez, como ocurrió en plena crisis: en 2014 el Instituto desembolsó 21.469 millones, cifra récord, mientras que el año pasado, con la economía ya en recuperación y la banca sana, «solo» 4.515 millones.

Pues bien, en 2017, mientras el resto de bancos salvo Caixabank bajaron su cuota -el Santander al 10,27%, el BBVA al 4%, Bankia al 8,71% y el Sabadell al 6,93%-, ya que con sus propios créditos pueden ofrecer precios más bajos y obtener márgenes superiores, el Popular la elevó del 12% de 2016 al 35,31%, prestando 1.594,33 millones de euros en 22.795 operaciones.