Economía

Del origen de las tarjetas al «¡invita la caja!», las «black» en diez frases

Los 65 directivos de Caja Madrid y Bankia que utilizaron las «tarjetas opacas» han defendido que el sistema era legal, aunque con frases de lo más variopintas

El exsecretario de Caja Madrid Enrique de la Torre, durante el juicio
El exsecretario de Caja Madrid Enrique de la Torre, durante el juicio - EFE
Sara Muñoz (EFE) Madrid - Actualizado: Guardado en:

Una vez concluido el interrogatorio a los 65 directivos de Caja Madrid y Bankia que utilizaron las llamadas «tarjetas opacas», todos han coincidido en que el sistema era legal, aunque sus argumentos de defensa han dejado frases de lo más variopinto.

«En 23 años, ¿hay alguien que pueda decir que se puede esconder esta práctica en una organización de miles de personas con un Banco de España detrás?», preguntó un airado Miguel Blesa, que describió las tarjetas como una retribución ampliamente conocida.

Una legalidad en la que también incidió su sucesor, Rodrigo Rato, quien, cuestionado sobre la implantación de este sistema en Bankia, apuntó que aunque el ex consejero delegado Francisco Verdú no utilizó la tarjeta «la aceptó y la cogió».

Seis días, más de veinte horas de declaraciones, en las que los acusados se han desmarcado de todo delito con frases como las siguientes:

1. «La tarjeta fue siempre de Caja Madrid, nunca de Bankia», por Estanislao Rodríguez-Ponga (exconsejero de Caja Madrid). La legitimidad de Bankia en el proceso monopolizó las primeras sesiones, cuando las defensas solicitaron, sin éxito, que se apartase tanto a ésta como a su matriz, BFA, y el FROB al considerar que no habían sufrido perjuicio.

2. «Me imputan 0,99 euros en instrumentos musicales que no pueden ser sino un silbato», por Pablo Abejas (expresidente de la Comisión de Control). Abejas trató de desmontar la validez de los excel aportados por Bankia, al igual que el exconsejero Fernando Serrano, que rechazó cargos por valor de 78.500 euros, entre ellos una parada en «un asador de pollos en Mollet del Vallès» que no había visitado «jamás». Sólo el exdirectivo Mariano Pérez Claver los dio por buenos, en tanto que el resto alegó errores «de bulto» y una clonación masiva de tarjetas.

3. «No soy un chorizo», por Ramón Espinar (exconsejero). Espinar forma parte de la treintena de acusados que devolvió las cantidades ya fuera para «no vivir bajo este yugo», como dijo el exconsejero Antonio Cámara, o «para evitar cualquier tipo de escándalo», como reconoció el exvicepresidente de la caja, José Manuel Fernández Norniella.

4. «No te pases ni sobrepases», por Antonio Romero Lázaro (exconsejero). Según explicó, su tarjeta era de libre disposición pero con ésta única salvedad, no sobrepasar un límite de gasto anual; un argumento común entre los usuarios, salvo el exconsejero Juan José Azcona, que sostuvo que estaba vinculada a gastos del cargo.

5. «Yo era un empleado, un subordinado, y nunca di ninguna instrucción», por Enrique de la Torre (exsecretario). Quien acuñara la expresión de «black, a efectos fiscales» negó haber dado directrices al resto de usuarios como apuntó, entre otros, el exconsejero Darío Fernández Yruegas, quien se lamentó del poco control sobre los gastos.

6. «Soy la misma persona que ha perdido 20 millones -en la salida a bolsa- y que se supone que quiso beneficiarse de 30.000 euros», por Francisco Javier López Madrid (exconsejero). Los límites con la pieza principal por la salida a bolsa de Bankia han parecido diluirse, bien por confusiones como las del fiscal, que aludió a Caja Madrid como entidad cotizada, o por estrategias como la de López Madrid, que apeló a su experiencia como inversor del banco.

7. «Me enteré de las tarjetas por primera vez en la Comunidad de Madrid», por Fernando Serrano Antón (exconsejero). Varios acusados aseguraron que el Gobierno regional era conocedor del sistema de las tarjetas. Y de hecho, el exjefe de gabinete de la consejería de Hacienda José María Buenaventura reveló que fue el actual portavoz del PP en la Asamblea, Enrique Ossorio, quien le comunicó que la tarjeta formaba parte de su paquete retributivo.

8. «Todo lo que hacía Caja Madrid era palabra de Dios», por Carmen Cafranga (expresidenta de la Fundación Caja Madrid). En líneas generales, los acusados han sostenido que siempre confiaron en la caja, sobre todo después de que desde la secretaría general se les asegurase que era la propia entidad la que se encargaba de incluir las retenciones en el certificado de haberes.

9. «¡Invita Caja Madrid», por Gerardo Díaz Ferrán (exconsejero). Los excel desvelaron la posible existencia de un acuerdo de financiación entre el expresidente de Marsans, quien gastó más de 45.000 euros en restaurantes del grupo Cantoblanco, y el expresidente de la patronal madrileña, Arturo Fernández, unas sospechas negadas por ambos exconsejeros.

10. «Me gustaría contestar a todas las acusaciones, pero no lo voy a hacer», por José Antonio Moral Santín (exvicepresidente). El resto de acusados, con excepción del ex director general Ildefonso Sánchez Barcoj, tampoco se sintieron con ánimos de someterse a las preguntas de las acusaciones.

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