El presidente del BCEm, Mario Draghi
El presidente del BCEm, Mario Draghi - EFE

El BCE no subirá los tipos este año

Las actas del último encuentro de diciembre del máximo órgano rector de la entidad, publicadas el pasado 11 de enero, indicaban que el banco podría ofrecer señales de un cambio en su política de estímulos a principios de este año

CORRESPONSAL EN BERLÓNActualizado:

Mario Draghi estrena un 2018 que arranca envuelto en especulaciones sobre si el BCE modificará su hoja de ruta, vista la fortaleza que el euro ha mostrado en las últimas semanas. Son muchos los analistas que se han lanzado a vaticinar que el BCE pisará el acelerador con la moneda única cotizando al cierre de ayer por encima de los 1,23 dólares, su mayor nivel desde hace más de tres años. Pero a la entrada de la reunión del Consejo de política monetaria, esta mañana en Fráncfort, no se percibe ansiedad alguna al respecto. Mas bien se conciben las recientes fluctuaciones del euro si acaso como “efectos colaterales estadísticamente no significativos” de la compra de bonos por parte del BCE, de lo que puede deducirse que los tipos de interés seguirán intactos durante todo este año.

Las actas del último encuentro de diciembre del máximo órgano rector de la entidad, publicadas el pasado 11 de enero, indicaban que el banco podría ofrecer señales de un cambio en su política de estímulos a principios de este año. “El lenguaje referente a varias dimensiones de la posición de la política monetaria y la estrategia de preanuncios puede ser revisado pronto el próximo año", decían textualmente en referencia a 2018. Ese mensaje fue interpretado por los mercados como que el banco anticiparía el final de su programa de compra de deuda y la normalización de su política monetaria, lo que llevó al euro a emprender un curso ascendente que no se ha detenido hasta el momento.

La subida del euro, que desde principios de año se ha revalorizado un 3% y casi un 17% desde el inicio de 2017, llevó a que hasta tres miembros del Consejo de Gobierno alertasen la semana pasada sobre los riesgos de la fortaleza de la moneda para el repunte de la inflación en la Eurozona. Un euro fuerte abarata las importaciones lo que puede tener un efecto a la baja sobre la evolución de los precios en el área.

Con una inflación del 1,4% en diciembre, un 0,9% la subyacente que excluye los precios de la energía y los alimentos frescos, la tasa se encuentra todavía lejos del objetivo del BCE del 2 %, o ligeramente por debajo de esa cifra. Además, la entidad pronosticó en su última reunión un 1,7 % de inflación en 2020, una cifra todavía lejos de ese objetivo.

Las actas de diciembre reflejaron también la persistencia del debate en el seno del Consejo en torno a la conveniencia o no de fijar una fecha tope para el fin de la compra de deuda, que se prolongará este año por 30.000 millones de euros mensuales hasta septiembre, “o más allá” si fuese necesario, según ha recalcado Mario Draghi en las últimas ruedas de prensa. Los partidarios de establecer una fecha definitiva para el fin de las compras, encabezados por Alemania, crecen entre los directivos del banco a medida que se confirman los indicadores de un robusto y sostenido crecimiento en la Eurozona. La semana pasada el gobernador del Banco Central de Estonia, Ardo Hansson, defendió concluir el programa de estímulos de golpe en septiembre si el crecimiento y la inflación evolucionan en línea con las previsiones. Estas declaraciones suponen sin duda una medida de presión sobre el Consejo, pero siguen siendo mayoría los partidarios de que el BCE espere, probablemente a su siguiente reunión del mes de marzo, para ofrecer algún cambio en su mensaje respecto a la política de estímulos, una vez que tenga en su poder más datos sobre el comportamiento de la inflación en el área. Y en cualquier caso no sería una señal sobre subidas en los tipos de interés, sino que esas señales podrían pasar por que se retire el compromiso, reiterado en cada ocasión por el BCE tras las reuniones del Consejo, de incrementar incluso las compras de bonos "en términos de cantidad y duración" si las condiciones económicas empeoran.

El primer signo sería seguramente retirar del mensaje la posibilidad de aumentar el volumen de compras, mientras que su eventual prolongación a partir de septiembre no se concretará hasta bien avanzado el año, probablemente en el mes de junio, según algunos observadores. Y, en cualquier caso, con mucha calma. Apuntar demasiado en estos momentos hacia un fin definitivo de los estímulos tendría un fuerte impacto en los mercados de divisas y reforzaría todavía más al euro. El BCE mantendrá, por tanto, la prudencia y aguardará a disponer de señales más claras de que la evolución de la inflación se encamina hacia su objetivo.

En Fráncfort, por lo demás, está en su fase más caliente el proceso de sustitución del vicepresidente Constancio, con la muy posible entrada en el Consejo de un español o una española. Aunque el nombre de Guindos ha estado desde el principio sobre la mesa, hay además tres candidaturas femeninas de españolas que podrían ocupar el cargo.