Economía

El BCE no ve mejoras en la inflación subyacente

«La economía continúa mostrando resistencia de cara a la incertidumbre económica y política global pero está sujeta a riesgos a la baja», asegura el supervisor en sus actas

Mario Draghi, presidente del BCE
Mario Draghi, presidente del BCE - REUTERS
ROSALÍA SÁNCHEZ Berlín - Actualizado: Guardado en:

Las actas de la última reunión del consejo del BCE, que se hacían públicas ayer, dejan bastante claro que en Fránkfurt no se ven "señales claras de una convincente tendencia alcista" en la inflación subyacente, a pesar de la política expansiva sin precedentes que lleva a cabo Mario Draghi. Las discusiones mantenidas el 20 de octubre, antes de las elecciones en EEUU, varios miembros del Consejo señalaron que el BCE "estará en una mejor posición en diciembre para evaluar las perspectivas de inflación", lo que apunta a que estamos a la espera de una inminente ampliación de las medidas no convencionales.

El consejo de gobierno dejó constancia de que considera muy importante comunicar que el BCE está comprometido en preservar el apoyo monetario sustancial necesario para asegurar que la inflación vuelva a ese nivel "sin un retraso injustificado" y sin crear expectativas inapropiadas en los mercados financieros sobre las medidas de política monetaria. Y los textos muestran también que, según los datos en poder del economista jefe del BCE, Peter Praet, se mantiene "una recuperación económica moderada pero constante". "La economía continúa mostrando resistencia de cara a la incertidumbre económica y política global pero está sujeta a riesgos a la baja", constató en su informe.

Pasan los meses y la política de Mario Draghi no consigue devolver la inflación a niveles en el entorno del 2%, lo que el BCE considera como nivel de estabilidad de precios y que su estatuto señala como objetivo de sus políticas. Sus directivos prevén que la inflación subirá más los próximos meses por el efecto de los precios de la energía más altos, después de que se haya encarecido el precio del petróleo. Pero las actas de octubre no dejan lugar a dudas de que el Consejo alberga dudas acerca de que la inflación subyacente, que descuenta los precios de la energía, tenga también una tendencia al alza, por lo que podría prolongar los estímulos monetarios en diciembre.

En las intervenciones queda patente que, según las apreciaciones de los consejeros, las perspectivas de inflación dependen de las condiciones de financiación muy favorables que proporcionan la política monetaria y la transmisión a la economía. "Cambios en los parámetros técnicos del programa de compra de deuda no se deberían separar de la valoración de las perspectivas para la inflación a medio plazo y las implicaciones que puede tener para una política monetaria adecuada", figura en las actas, justificando la necesidad de mantener los estímulos monetarios y estudiar en diciembre si la entidad amplía su programa de compra de activos de 1,74 billones de euros.

El analista de Commerzbank Michael Schubert considera que, desafortunadamente, el 90 % de los bancos de la zona del euro no usan la liquidez de ese modo y hay una falta de demanda de crédito. Según su lectura, el hecho de que desde octubre se haya confirmado la debilidad de la tendencia de la inflación subyacente "apoya nuestra opinión de que el BCE probablemente decidirá prolongar el programa de expansión cuantitativa más allá de marzo de 2017" y destaca que el consejo de gobierno no discutió cambios en los parámetros del programa de expansión cuantitativa como la cuota de capital, compras sólo por encima de la tasa de depósito o compras con porcentajes límites a la emisión o el emisor. Las actas simplemente muestran que aumenta la preocupación en el mercado por la escasez en algunos bonos, explica, y no se reconoce la queja de los bancos, que llevan meses advirtiendo que tienen problemas de rentabilidad como consecuencia de los tipos de interés bajos o incluso negativos.

Después de la reunión de octubre, sin embargo, la supervisora del BCE Sabine Lautenschlaeger ha declarado que los bancos de la zona euro pueden exhibir una mayor resiliencia que antes de la crisis de deuda europea, pero los bajos niveles de rentabilidad podrían llevar a que las entidades asuman demasiados riesgos en su búsqueda de beneficios. "La viabilidad de los modelos de negocio es actualmente uno de los principales puntos de atención", dijo Lautenschlaeger, "tenemos que advertir contra la tentación de mantener sus beneficios a costa de asumir demasiados riesgos". "En un contexto de baja rentabilidad, liquidez abundante y alta competencia", ha dicho, "no se trata de una preocupación hipotética".

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