Las mujeres están cada vez más cerca de liderar los grandes sindicatos en España 

«Cuando negociamos un convenio no nos fijamos en quién lleva falda o pantalón», afirma Cristina Antoñanzas, vicesecretaria de UGT

MADRIDActualizado:

El sindicato «o se feminiza o tendrá graves problemas en el futuro». Así se ha expresado repetidas veces el hasta hace poco secretario general de CC.OO., Ignacio Fernández Toxo. Por eso, uno de los objetivos prioritarios de los sindicatos es promocionar a las mujeres para que ocupen cargos de responsabilidad y, por qué no, lleguen a liderar cualquiera de estas organizaciones a medio plazo.

De momento, los datos son elocuentes: de las 19 federaciones territoriales que tienen CC.OO. y UGT, solo dos de ellas tienen mujeres al frente de sus respectivas secretarías generales. Y en la media docena de federaciones sectoriales no hay ninguna mujer dirigiéndolas. Es decir, lideran únicamente cuatro de las 50 federaciones, el 8% del total.

Las mujeres afiliadas a estos sindicatos suponen una media del 40% del total. De los 909.711 afiliados que tenía CC.OO. al acabar 2016, 385.206 (42,3%) eran mujeres. En UGT, de un total de 931.558 afiliados, 353.992 (38%) son féminas.

Fernández Toxo empezó a sentar las bases en el 9º congreso de CC.OO. (2008), cuando estableció la paridad en las listas. Más recientemente, en marzo del año pasado, Pepe Álvarez –que sustituyó a Cándido Méndez en UGT– formó una comisión ejecutiva integrada por seis hombres y seis mujeres y situó como número dos a una de ellas, Cristina Antoñanzas, nueva vicesecretaria general.

En esta línea, el recién nombrado secretario general de CC.OO., Unai Sordo, –tomó el relevo de Toxo– también ha diseñado una comisión ejecutiva paritaria, con siete hombres y otras tantas mujeres. Además, ha colocado a varias de ellas en puestos muy importantes para el sindicato, como son las secretarías de Acción Sindical, Finanzas y Afiliación.

Reflejo de la sociedad

Lo más destacado ha sido el nombramiento de Mercedes González como responsable de Acción Sindical, cargo que históricamente ha estado ocupado en ambas organizaciones por hombres que, además, eran veteranos sindicalistas y auténticos «pesos pesados».

Por eso, Mercedes González reconoce a ABC que «es una grandísima responsabilidad sustituir a Ramón Górriz. Es un gran reto y da un poco de vértigo. No obstante, cuento con su apoyo para todo lo necesario porque le seguiré teniendo a mi lado». Sobre la escasa presencia femenina en puestos de responsabilidad en los sindicatos, explica que «estas organizaciones son un reflejo de la sociedad en la que vivimos» y que «se está haciendo un gran trabajo para conseguir la igualdad de género». González, que empezó a trabajar como administrativa en la antigua siderurgia de Aristrain, en Villaverde (Madrid), afirma que «entre todos debemos romper los esquemas, ya que el modelo de trabajo en los sindicatos es patriarcal».

Las mujeres afiliadas a los sindicatos mayoritarios suponen una media del 40% del total

Dice que está acostumbrada a trabajar entre hombres y que no se siente extraña cuando se sienta a negociar algún tema ante una mayoría masculina. «Ser mujer no implica debilidad en una negociación», subraya.

Admite que es difícil conciliar sus tareas sindicales con la familia. «Podemos tener una reunión a cualquier hora y cuando mi hija era pequeña me sentía culpable muchas veces. Sin embargo, cuando fue más mayor (ahora tiene 19 años) me decía que se sentía orgullosa de mí por atreverme a estar en un mundo tan masculino».

Ante la pregunta de si ve a una mujer al frente de estos sindicatos en cuatro o cinco años, Mercedes González dice que «sería deseable y necesario que dispongamos de cuadros de dirección con mujeres dispuestas a dar ese paso. En el reciente proceso congresual ya se han dado pasos importantes con mujeres ocupando puestos de mucha responsabilidad a nivel confederal y en secretarías generales federales y territoriales. Estoy segura de que desde CC.OO. vamos a trabajar para que en ese momento las mujeres estemos en igualdad de condiciones que nuestros compañeros».

El acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad «se tiene que ver con total normalidad, ya que tenemos derecho a contar con las mismas oportunidades que los hombres»

Sobre esta cuestión, la vicesecretaria general de UGT, Cristina Antoñanzas, también se muestra optimista respecto a la posibilidad de que una mujer llegue a liderar cualquier sindicato en pocos años. La número dos de esta organización afirma que el acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad «se tiene que ver con total normalidad, ya que tenemos derecho a contar con las mismas oportunidades que los hombres».

Los hijos no son problema

Esa normalidad hace que «cuando estamos por ejemplo negociando un convenio nadie se fija en quién lleva falda o pantalones». Añade que tampoco ha tenido problemas en el seno del sindicato «ni me he sentido de menos».

En el lado opuesto, Antoñanzas recuerda que los hombres también van poco a poco metiéndose en la negociación de temas «femeninos», como suelen ser cuestiones de igualdad y de conciliación. Esta sindicalista de 41 años recién cumplidos, que fue secretaria general de UGT-La Rioja, cree que los hijos no deberían ser un problema para ocupar cargos de responsabilidad. «Hay compañeras de la ejecutiva que tienen niños pequeños y desempeñan perfectamente su labor. Lo más importante es que la pareja ayude».

Antoñanzas no tiene hijos, pero mantiene su domicilio en La Rioja, desde donde se desplaza todas las semanas a la capital de España. «No he querido trasladar mi residencia a Madrid porque allí tengo mi pareja, la familia, los amigos....».

Dice que se tomó con «naturalidad» la propuesta que le hizo hace más de un año el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, para ocupar la Vicesecretaría del sindicato. «Lo hablé con mi pareja y con mi familia y decidí tirar para adelante». Y reconoce que «fue un cambio muy importante», ya que debe coordinar todo el área externa de la organización, como es la Acción Sindical, Empleo y Salud Laboral. Además, lleva el área de Igualdad.

Por otra parte, hay que destacar el caso curioso que se da en Andalucía, donde tres mujeres están al frente tanto de la Junta como de CC.OO. y UGT.

Nuria López accedió a la secretaría general de CC.OO.-Andalucía en marzo pasado, cargo en el que sustituyó a Paco Carbonero, recientemente implicado en un caso de los ERE. Sin embargo, este hecho no impidió que Unai Sordo le incluyera en su nueva comisión ejecutiva confederal porque «hasta la fecha, no está acusado de nada».

De las 19 federaciones territoriales de CC.OO. y UGT, solo dos de ellas tienen mujeres al frente

López es de Écija (Sevilla), como también lo es Carmen Castilla, la secretaria general de UGT-Andalucía desde hace más de tres años. Su ascenso se precipitó tras la dimisión de su antecesor, Francisco Fernández, quien a su vez había sustituido al veterano Manuel Pastrana, ambos implicados en los escándalos de los ERE y de los cursos de formación en aquella comunidad. Su candidatura no recibió ningún voto en contra, seguramente porque el poco más de centenar de delegados sindicales confiaban en que la llegada de Castilla podía suponer un borrón y cuenta nueva en este sindicato tan castigado en los últimos años por los escándalos.

Años en la organización

UGT tiene otra mujer al frente de la organización en Extremadura: Patrocinio Sánchez. En abril de 2016, cuando fue elegida, ya dijo que «el machismo pervive en la sociedad en general, no especialmente en los sindicatos». Lleva más de 25 años ocupando cargos de responsabilidad en esta organización.

Por su parte, Loli García es desde hace pocos meses la secretaria general de CC.OO. en el País Vasco, donde ha sustituido a Unai Sordo. Curiosamente, de los diez miembros de su ejecutiva, unicamente cuatro son mujeres.