Economía

Moody's recorta el «rating» de Telefónica por su elevada deuda

La agencia de calificación valora la decisión de la compañía de reducir el dividendo, pero cree que no alcanzará a tiempo los objetivos financieros fijados para 2017

El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete
El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete - ÓSCAR DEL POZO

Los contratiempos que se ha topado Telefónica para ejecutar con éxito el plan para reducir su nivel de deuda financiera, que roza los 50.000 millones de euros, le está pasando factura ya a su calificación crediticia. Si Fitch degradó el pasado mes de septiembre el «rating» de la compañía, este lunes otra de las tres grandes agencias ha hecho los mismo. Moody's ha rebajado la nota de la deuda de la «teleco» un escalón, de «Baa2» a «Baa3» con perspectivas estable, una suerte de aprobado raspado.

«Esta acción refleja la decisión de la compañía de resivar su estrategia para pagar la deuda a través del flujo de caja y solo vender activos no estratégicos de forma oportunista. Si bien la reducción del dividendo es un paso en la dirección correcta, ya que preservará el efectivo y ayudará a reducir progresivamente la deuda, este cambio en la estrategia retrasará los esfuerzos para rebajarlo a los niveles comprometidos en diciembre de 2017», explica el vicepresidente senior de Moody's y analista principal de la agencia en Telefónica, Carlos Winzer.

Telefónica había previsto la venta de sus filiales en Reino Unido y de infraestructuras, Telefónica O2 y Telxius, para hacer caja con la que reducir ese nivel de deuda. Sin embargo, el veto de las autoridades y el bajo precio ofrecido por los posibles compradores tumbaron esas operaciones. Ante ese revés, la compañía presidida por José María Álvarez-Pallete anunció el pasado mes un recorte del dividendo para los dos próximos años y que a partir de ahora reducirá deuda mediante la generación de caja, que para este año prevé que alcance los 4.000 millones de euros.

Moody's ya había advertido el pasado julio a Telefónica de una revisión de su calificación crediticia en este sentido si no tomaba medidas efectivas para reducir su abultado pasivo. Fitch, hace ahora un mes, le rebajó su «rating». Las dudas de las agencias no parecen estar en la capacidad de reducir esa deuda, sino en el retraso que acumula en esta estrategia financiera.

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