Economía

El modelo de negocio de Banca March da el estirón al cumplir 90 años

La entidad mallorquina aspira a ser referente del país en banca privada y de empresas

Sede de la entidad financiera en la ciudad balear ya con la nueva imagen corporativa del banco
Sede de la entidad financiera en la ciudad balear ya con la nueva imagen corporativa del banco

Los mismos test de estrés a la banca que en 2010 evidenciaron el estado de ruina de las cajas de ahorros dieron a conocer al gran público que una entidad española era la más solvente de Europa: Banca March. De origen mallorquín, fundada en 1926 por Juan March Ordinas, el primero de una estirpe de banqueros, este año cumple 90 de vida y es el único banco familiar que queda en España, cuando hace medio sigo había 150.

Imagen de empleados de Banca March en los años 50
Imagen de empleados de Banca March en los años 50

Y ha sido ahora, en un momento en que la imagen del sector financiero en general está hecha trizas, cuando la entidad más visibilidad ha ganado. «No somos un banco especial porque seamos más listos que nadie; lo que somos es tremendamente fieles a un modelo de negocio basado en la prudencia, la solvencia y las relaciones a largo plazo, y eso no va a cambiar, es nuestra forma de hacer banca», dice a ABC el consejero de la entidad, José Luis Acea. «Somos un banco en el que se puede confiar y hemos demostrado que el tamaño no cualifica la calidad», añade.

La dirección y los empleados del banco esgrimen continuamente esos tres atributos. «Es un modelo único y que no es replicable», dicen desde la entidad, recordando que el banco no se ha dejado llevar por modas para obtener réditos rápidamente. Por ejemplo, no ha vendido participaciones preferentes –no se ha visto afectado por ni un solo escándalo de comercialización irregular de productos financiero– y no se ha pillado las manos en el negocio del ladrillo. Al no cotizar en el mercado, defienden, no está sometido a presiones cortoplacistas. Y por eso entre los planes del grupo no está su salida a Bolsa.

Coinversión

«Sería como vender nuestra alma», decía en 1999 el expresidente del banco Carlos March Delgado. La estructura accionarial de la entidad es precisamente uno de los pilares de ese modelo de negocio basado en la confianza y la relación con el cliente a largo plazo. Propiedad de la familia March –en concreto de los cuatro hermanos de la tercera generación de la saga–, la entidad invierte los ahorros de sus clientes en los mismos activos que sus accionistas. Es decir, los March se juegan su dinero en las mismas inversiones que sus clientes, algo que el banco vende como una garantía de compromiso, estabilidad y prudencia.

El banco ha ganado visibilidad y clientes en plena crisis por su solvencia y su gestión prudente

La renovación de la imagen corporativa de la entidad llevada a cabo en 2014 pretende de hecho, según explican en el grupo, representar esa alineación de intereses entre los accionistas del banco y sus clientes y empleados mediante un nuevo logotipo –el anterior tenía ya 40 años– compuesto por tres triángulos que forman una M.

No parece casual que ese cambio se produzca en el momento de mayor visibilidad de March. Aunque era una entidad con una gran reputación de solvencia, seguridad y satisfacción necesitaba mostrarse también como cercana y accesible. Hoy el banco cuenta con 200 sucursales –181 de banca comercial y privada, 12 del segmento patrimonial, 5 de banca corporativa y 2 en Londres y Luxemburgo– que cubren prácticamente a toda su mercado potencial, el 70% de sus clientes de banca privada usa el servicio de banca «online» y más de un 20% de sus usuarios opera a través de su aplicación de teléfono móvil.

Plan estratégico 2017-2016

Banca March viene creciendo a tasas porcentuales de doble dígito en actividad. El número de clientes de banca privada del grupo aumentó entre enero y junio de este año un 10,1%, el volumen de negocio de estos creció un 3,9% y los recursos fuera de balance de la entidad un 3,8%. Su gestora, March Asset Management, con 6.012 millones de euros en patrimonio bajo gestión, es la tercera del mercado español, y su sicav Torrenova ha crecido en dos años un 20% en ahorros gestionados, hasta los 1.271 millones, y cuenta con casi 5.568 partícipes.

Primera sucursal del grupo en la calle San Miguel de Palma de Mallorca
Primera sucursal del grupo en la calle San Miguel de Palma de Mallorca

El plan estratégico del grupo para el periodo 2017-2019 es ambicioso y se fija como meta mantener ese ritmo. El grupo, dirigido desde julio de 2015 por Juan March de la Lastra, que sucedió en la presidencia a su padre, Carlos March Delgado, está dispuesto a aprovechar esa mayor visibilidad para crecer. Ahora bien, el objetivo último del banco, que cuenta con 16.461 millones en activos, no es alcanzar determinado tamaño.

«Si la obsesión fuera crecer en tamaño estaríamos desenfocando el modelo de negocio», responde el «número dos» de la entidad, quien recuerda que las adquisiciones de Consulnor e Inversis fueron un éxito para March, pero que la intención del banco es crecer de forma orgánica. Es más, para algunos es una entidad que tiene una relación de tamaño y rentabilidad envidiable. Y sus cifras de solvencia, aún más. El ratio de capital supera el 19,1%, cuando los grandes bancos del país pelean por no bajar del 10%; y su tasa de morosidad está en el 3,6%, casi 6 puntos menos que la media del sector (9,4%).

Banca privada y de empresas

«Creemos que tenemos oportunidades en el mercado para crecer», señala. La entidad contaba tradicionalmente con una posición consolidada en la gestión de altos patrimonios, lo que le ha dado cierto aire de «boutique» financiera, pero en los últimos años se ha volcado también en un segmento inferior, para patrimonios entre 300.000 euros y 1,5 millones de euros. Y en Baleares, donde hace banca minorista o «retail», cuenta con una cuota de mercado del 16%.

El grupo es el primer getor de emisiones de renta fija de empresa en el MARF

Banca March aspira además a ser la entidad española de referencia en banca privada, con la misma oferta de productos y servicios singulares y exclusivos que a los clientes de altos patrimonios; y en asesoramiento a empresas y familias empresarias, al ofrecer a los empresarios soluciones más allá del crédito tradicional. Por ejemplo, March es líder en emisiones de deuda en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF). «Gracias a nuestras características de solvencia y credibilidad vemos que cada vez más ahorradores confían en nosotros», defiende Acea.

Al haber salido de una crisis tan dura como la última no solo sin una tacha sino fortalecido y con mayor visibilidad la dirección de March está convencida de tener por delante gran recorrido. Quizá por eso en la cúpula se habla de un banco joven de 90 años.

El compromiso de una estirpe de banqueros

Urquijo, Echevarría, Herrero, Botín, Masaveu, Pueyo, Fierro, Cora y March. Son apellidos de industriales y comerciales españoles que crearon sus propios bancos para financiar su actividad. Unos han sido absorbidos por grandes grupos, otros han abierto su accionariado a los inversores y Banca March sobrevive como único banco 100% familiar. Juan March Ordinas, que empezó comerciando con ganado, luego se dedicaría al contrabando de tabaco y acabaría creando la Fundación Juan March para promover la ciencia y la cultura, lo fundó en 1926. Hoy está dirigido por la cuarta generación de la estirpe.

Juan March de Lastra, hijo del anterior presidente y biznieto del fundador, asumió el mando del banco en julio de 2015 con 41 años
Juan March de Lastra, hijo del anterior presidente y biznieto del fundador, asumió el mando del banco en julio de 2015 con 41 años

Carlos March Delgado, nieto del fundador, decidió en 2015, tras 41 al frente del banco, ceder el testigo a su hijo Juan March de la Lastra. El patriarca describió el relevo como «un proceso de renovación natural».

«Hay que dejar que tome las riendas la generación que está completando la nueva estrategia», añadió. Juan, que ya ejercía de vicepresidente, llevaba tiempo preparándose para asumir el mando y convertir al banco en el referente de banca privada del país. Formó su propio equipo con Rita Rodríguez de vicepresidenta ejecutiva, José Luis Acea como consejero delegado, Alberto del Cid de director general financiero, Ana Mijangos en banca patrimonial y Ángel Martínez al frente de banca comercial y privada, Juan Carlos Segura como director de medios, Anselmo Martín-Peñasco como responsable de Recursos Humanos y José Manuel Arcenegui en banca corporativa y mercados.

Un elenco de caras nuevas para desarrollar esa estrategia con el respaldo y la estabilidad inalterables que ofrece un accionariado –el capital está repartido entre los cuatro hermanos de la tercera generación de la saga– comprometido con el futuro de un negocio que es a la vez el futuro del patrimonio familiar.

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