Economía

«Que el mercado mundial de semillas quede en manos de cuatro tiene que levantar alarmas»

El eurodiputado de ALDE asegura en una entrevista que ha instado a la Comisión para que investigue si la fusión entre Bayer y Monsanto podría ocasionar problemas de competencia en Europa

El eurodiputado Enrique Calvet, durante la entrevista
El eurodiputado Enrique Calvet, durante la entrevista - ERNESTO AGUDO
JAVIER NATES Madrid - Actualizado: Guardado en:

Enrique Calvet es de la opinión de que la UE no debe impedir «campeones europeos» en sectores como las telecomunicaciones, pero sí ser riguroso en cuestiones que afectan al ciudadano, como el modelo agrícola europeo. La última fusión anunciada entre Bayer y Monsanto, pone la guinda a un proceso de concentración que ya empezó con ChemChina y Syngenta, y Dupont y Dow Chemical. Respecto a Europa, cree que las instituciones comunitarias están gestionando muy mal la salida de Gran Bretaña de la Unión tras el Brexit y aboga por una reforma urgente de los tratados que vuelvan a dar más peso a las instituciones de la UE.

Recientemente ha formulado una pregunta a la Comisión Europea sobre las posibles consecuencias que tendría la fusión de Bayer y Monsanto. ¿Cree que este proceso podría perjudicar a la seguridad alimentaria y el modelo agrícola europeo?

Hay un riesgo. Puede ser que inexistente, pero estamos hablando de semillas: un producto vital y estratégico para todo el mundo. El hecho de que el mercado quede en manos de cuatro grandes tiene que levantar alarmas. No soy un especialista agrícola, por lo que lo abordo desde el punto de vista de la competencia, la ciudadanía y los consumidores. Parece ser que no hay duda de que la concentración sería superior al 50%, y esto debe ser estudiado, sobre todo el impacto que esa posible falta de competencia pueda tener en los ciudadanos y en el sector alimentario

¿Afecta esta fusión a todo tipo de cultivos?

Las grandes civilizaciones nacen alrededor de las principales cultivos mundiales: el trigo en Europa, el arroz en China o el maíz en Suramérica. Estamos hablando de semillas madre. No quiero ser alarmista, pero la necesidad de que la Dirección General de la Competencia se lo tome en serio se debe, precisamente, a la sensibilidad que supone el sector y alguno de estos productos son claves. Espero una respuesta sensata de la comisaria Margrethe Vestager.

¿En qué sentido cree que irá su respuesta

Primero tiene que contestar. Eso es obligado. Pero si en algún momento dice que no hay problemas de competencia, entonces le exigiré que me lo argumente.

«Los llamados "campeones europeos" son indispensables para fortalecer la UE»

Respecto a otros procesos de concentración dentro de Europa como telecomunicaciones, energía o banca. ¿Es Bruselas más laxa con sectores menos estratégicos como la agricultura?

En este sentido, rompo una lanza por la señora Vestager. A veces solo se publicitan los resultados de algunos casos como los de Apple, pero es igual de rigurosa en todos los campos. No creo que sea más laxa respecto a la agricultura, al contrario. Si alguna diferencia tengo con ella es que en algunos sectores impide la creación de los llamados «campeones europeos», indispensables para fortalecer la UE. En esto es muy recelosa. Hay quien dice que con ella hoy en día Airbus no sería posible, y este consorcio es uno de los grandes logros europeos. Volviendo al el mercado de semillas, y exagero: «¿más del 90% es peligroso? Estúdiese, porque puede ser». En cambio, en telecomunicaciones, en EE.UU. hay tres grandes operadores, y en Europa hay «tropecientos mil». Eso debilita mucho a Europa y ahí no debe impedirlo.

El que una compañía europea como Bayer sea la que adquiera a una estadounidense, ¿puede ser beneficioso para la UE?

Tiene aspectos beneficiosos sin duda. Demuestra la potencia de lo que es un campeón europeo, y Bayer lo es. A lo mejor sí es verdad es que son economías de escala y no hay problemas. Pero entonces está la segunda parte de la pregunta que hago a la comisaria; es decir, la fusión «per se» no es el peligro, por lo tanto dígase cómo y qué medidas debe adoptar la UE para impedir un ejercicio arbitrario y no controlado de un oligopolio.

¿El hecho de que Bayer compre un gigante de la biotecnología mundial no agranda aún más el divorcio entre Europa y el resto en materia de transgénicos?

Desde luego mi pregunta no tiene en cuenta este asunto, pero este tema que es sobre todo político y -desgraciadamente- no científico está latente en cualquier debate en el sector. Evidentemente, estoy convencido que los antitransgénicos lo utilizarán, sencillamente porque para ellos Monsanto, más que una compañía, es el propio emblema del mal. Esa es una batalla larga que se hace, a mi modo de ver, de una manera visceralizada. Los transgénicos han ayudado a acabar con mucha hambre en el mundo. Como todo, se trata de encontrar el equilibrio entre lo abusivo y la evolución natural de la ciencia. El Parlamento ya se ha pronunciado varias veces; básicamente, no los prohíbe –sería una barbaridad– y deja a los países mucha libertad para regularlos.

«Los transgénicos han ayudado a acabar con mucha hambre en el mundo»

España sigue siendo una isla energética. ¿Hay alguna iniciativa en la Eurocámara para aumentar las interconexiones eléctricas con Europa?

Hay una demanda permanente de España en esta materia. Debería ser una de las iniciativas a financiar mediante el denominado «Fondo Juncker».

¿Cómo le puede afectar la salida del reino Unido de la Unión Europea?

Más bien cómo le está afectando. Antes del verano la pregunta era: ¿cómo le iba a afectar? Es decir: ¿íbamos a aprovecharlo para impulsar nuestra posición y volver a lanzar el proyecto de nuestros padres fundadores con más fuerza? Ahora sabemos que lo estamos haciendo fatal, lo que está afectando hipernegativamente a la UE. Que la señora Theresa May diga que va a presentar en marzo el artículo 50 del Tratado es una bofetada absoluta a las instituciones europeas. Esto lo digo en mi nombre; no es ni siquiera la visión del grupo ALDE, al que pertenezco, aunque sé que algunos miembros piensan como yo. Precisamente lo que aclaraba la salida del Reino Unido es que ya no iba a poder boicotear el proyecto europeo desde dentro. Y ahora es peor, lo está boicoteando desde fuera con un pie dentro porque le dejan. E igual de negativo es la decisión del señor Juncker de nombrar a un inglés (Julian King) para la Comisaría Europea de Seguridad, que decidirá aspectos como Schengen. Es intolerable. Nos están tomando el pelo de arriba abajo.

«El Brexit está afectando hipernegativamente a la UE por lo mal que se está negociando»

¿Cree que todo esto debilita a la UE?

Sí. Se está notando en la impunidad con la que el primer ministro húngaro, Viktor Orban, celebra un plebiscito, en el que el asunto de los refugiados es lo de menos. Cuestiona toda la estructura jurídica europea y pregunta si las leyes comunitarias deben someterse a la legislación húngara, pero manteniéndose dentro de Europa. Esto se lo reprocho a los señores Tusk y Juncker. Y diré más, el mandato de este último queda definitivamente tocado, no ya por el Brexit, sino por la actitud que ha tomando ante este asuntos. Prometió que si el Reino Unido salía de Europa iba a ver lo que es bueno. ¡Ya lo estamos viendo!

No paramos oír a los políticos británicos decir que «Brexit es Brexit», pero esto tiene pinta de ir para largo. ¿No habría que acelerar desde Bruselas esta desconexión?

Radical y totalmente. La diplomacia británica es habilísima y la respuesta no está siendo a la altura. Hay muchas maneras de decir Brexit es Brexit también desde Europa; se han renunciado a todas. Y es incluso más doloroso, porque se mantiene la idea de que a lo mejor no se van. Yo no quiero en absoluto que Gran Bretaña se vaya como un enemigo. Será siempre parte geográfica y cultural de Europa; tenemos ejemplos de países como Noruega o Suiza, donde se han encontrado excelentes acuerdos comerciales y de colaboración. Pero estamos hablando de unión política europea y Reino Unido no se puede quedar en la Unión si no admite el libre circulación de trabajadores.

Algunos consideran que la salida de Gran Bretaña puede ser una oportunidad. ¿Es cierto?

A estas alturas ya debía haberlo sido, aunque siempre puede haber segundas oportunidades. Yo creo que los miembros de mi grupo, ALDE, deberían ser los que fomentaran dar ese puñetazo encima de la mesa. Es el grupo parlamentario más europeo y probablemente sea el que tiene menos intereses creados que los otros dos grandes (populares y socialdemócratas). Evidentemente, no cuento con los grupos que quieren destruir Europa; esos están encantados con el Brexit y que los ingleses nos chuleen todos los días.

«Se ha dado un gran paso para evitar que Gibraltar se convierta en una cueva de piratas»

Usted ha sido muy proactivo respecto a la fiscalidad de las empresas radicadas en Gibraltar.

Existen 165 empresas formalmente ubicadas en Gibraltar. A algunas de ellas se las denominan «empresas buzón», porque únicamente tienen un despacho para disfrutar unas ventajas fiscales que otorga el Gobierno del Peñón. España reclamó hace más de dos años que Competencia investigara si se trataba de ayudas de Estado. Debido a la diplomacia británica se ha prolongado más allá de lo reglamentario. Estas diligencias comenzaron ya con la anterior Comisaría de Competencia. Finalmente, tras mucha insistencia por nuestra parte la comisaria Vestager ha reconocido que son ayudas de Estado hasta que ellos no demuestren lo contrario. Pero que mientras no lo demuestren, si es que alguna vez lo hacen, tienen que parar de aplicar ese régimen fiscal, y si no, tendrán que devolver todo lo que han cobrado con el régimen fiscal ordinario, que me imagino que será el británico. Y otra cosa muy importante es que se hace pública la lista de las empresas afectadas, por lo que más de alguna quitará el buzón y se volverá a su pueblo. Esto es fundamental para que Gibraltar, más allá de problemas de identidad de la población, no se convierta en una cueva de piratas y cumpla las normas. Se ha dado un gran paso para acabar con una evasión permanente de un paraíso fiscal a las puertas de Europa.

¿Está viviendo la UE momentos difíciles como el rescate a Grecia, el Brexit o el boicot de Alemania y Francia al Tratado Transatlántico de Libre Comercio (TTIP) con EE.UU.?

A Grecia solo se planteó sacarla del euro, no de Europa. Como peligro, veo más a Hungría y a otros países como el Reino Unido. El asunto TTIP es sintomático de lo que está matando a Europa, es decir, la renacionalización de la toma de decisiones y la pérdida de poder y funciones de las instituciones comunitarias: la Comisión y el Parlamento. El comercio exterior en los tratados que involucran a toda Europa es un papel reconocido de la Comisión y un mandato que le ha dado el Parlamento Europeo. Y este aspecto se lo saltan dos países, que por ser de los más poderosos de la UE arrastrarán al Consejo. Esta especie de vuelta a la nacionalización y al contubernio nacionalista es la muerte del proyecto europeo. Si Europa va a ser un concierto de cooperación permanente de acuerdos bilaterales y multilaterales no hace falta un Parlamento, para eso ya existe Mercosur.

«La vuelta a la nacionalización de las políticas es la muerte del proyecto europeo»

¿Hace falta por tanto más Europa?

El camino hacia la unidad política, que entre otras cosas es indispensable para tener una moneda común, está siendo absolutamente machacado por la actitud del Consejo Europeo. Yo, que soy europeísta y federalista europeo profundo y convencido, activo y militante, creo que imprescindible pensar en una reforma urgente de los tratados que vuelvan a dar peso a las instituciones. Para eso se necesitan líderes europeos dispuestos a ceder parte de la soberanía y a admitir la integración y no la cooperación como base fundamental de la UE. O respondemos de manera continental a los grandes retos de la globalización y del mundo actual, o nos convertiremos de aquí a 150 años en la África actual.

¿Qué ventajas tiene el TTIP?

Tiene la de toda apertura comercial. Históricamente siempre ha sido una fuente de riqueza, de solidaridad y de mayor paz. El proteccionismo, y lo llevo denunciando desde que entré en el Parlamento Europeo, es en cambio una vuelta atrás. Incluso el FMI ha asegurado que está volviendo a resurgir este espíritu. El problema que tiene el TTIP es que hay que hacer bien las cosas y proteger algunos campos sobre todo los que tienen que ver con aspectos sociales. ¿Beneficios? Son probablemente incalculables y habría que hablar de las generaciones futuras. Todo gran movimiento económico, como lo fue España al abrirse a Europa tiene elementos positivos a medio plazo, pero en el ínterin hay un periodo transitorio, donde inevitablemente algunos sectores y áreas sufren efectos negativo a corto plazo.

¿No perjudica a pequeñas empresas y algunos sectores como el agrícola?

Por lo que yo he visto va dirigido a abrir mercados a las pymes europeas. Respecto al tema agrícola, desconozco muchos aspectos, que habría que dejarlos en manos de especialistas. Los negociadores de la UE en materia comercial tienen una gran experiencia. Además, los «lobbys» de los países más afectados, en este caso Alemania y Francia, son poderosísimos. Luego me extrañaría que cuando al final se llegue a un acuerdo este sea perjudicial para nuestra PAC que, dicho sea de paso, hasta ahora ha sido un modelo de fortín protector en detrimento del Tercer Mundo.

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