Las empresas llegan a ofrecer el camino de salida a trabajadores con solo 50 o 53 años
Las empresas llegan a ofrecer el camino de salida a trabajadores con solo 50 o 53 años - ABC
AJUSTES EN TIEMPOS DE RECUPERACIÓN ECONÓMICA

La mayores de 50 años vuelven a quedarse sin sitio en la gran empresa

Ingenian «fórmulas amables» con las que esquivan el desgaste de imagen y la judicialización que implican los ERE

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Los años críticos de la crisis ya quedaron atrás, pero la gran empresa y las entidades financieras siguen apretándose el cinturón para mejorar sus cuentas de resultados en un momento en el que es complicado generar ingresos con los tipos de interés en terreno negativo. Ajustar plantillas vuelve a ser la salida que buscan las compañías para ahorrar costes laborales y con ello ganar competitividad, lo mismo que ocurrió en los años de crisis. La diferencia es que ahora las regulaciones de empleo se hacen en plena recuperación y sin incertidumbre política, salvo el foco de Cataluña.

Aunque los fines son los mismos, las herramientas utilizadas hoy son muy distintas de las que se aplicaron durante los seis años de crisis, los que se llevaron por delante 3,7 millones de empleos. El objetivo ahora es lograr un ahorro en costes laborales similar al que se habría conseguido con un despido colectivo, pero con fórmulas «amables», voluntarias y pactadas que vuelven a afectan a los trabajadores de más edad, pero que no implican ni el desgaste de imagen ni los problemas legales que llevan aparejados los temidos ERE. Las compañías llegan a ofrecer retiro anticipado a trabajadores con solo 50 o 53 años y garantizándoles hasta el 90% del sueldo.

Plantillas menguantes

A diferencia de lo que ocurrió en los años de recesión, las empresas que menguan sus plantillas están, en la mayoría de los casos, en beneficios. El caso más llamativo es el de la banca. El cierre de oficinas, la unificación de servicios centrales de entidades fusionadas o el simple ahorro de costes, dejan tras de sí miles de despidos en un sector que no ha dejado de destruir empleos desde el estallido de la crisis. La fusión de las dos entidades en las que el Estado tiene participación, Bankia y Banco Mare Nostrum (BMN), la compra del Banco Popular por parte del Banco Santander por un solo euro y las dificultades por las que está pasando Liberbank o EVO Banco, arrancan un inicio de año con más de 3.600 despidos en la banca que, sin embargo, sigue en beneficios. Pero este no es un caso aislado. Aseguradoras como Mapfre, compañías como Renfe, Heineken España o Cellnex no se han quedado atrás.

Diferentes sectores, pero el mismo uso de fórmulas más amables, bajas incentivadas voluntarias en la mayoría de los casos, que tienen como protagonistas a trabajadores mayores de 50 años. Opciones con las que evitan esquivar el pago al Tesoro en aplicación de la «enmienda Telefónica», un cortafuegos que en 2011 aprobó el Gobierno de Rodríguez Zapatero para frenar la sangría despidos de trabajadores de más de 50 años. La «enmienda» obliga a realizar aportaciones al Tesoro a las empresas con beneficios de más de 100 trabajadores que planteen despidos colectivos. Debe su nombre a Telefónica, que en 2015 planteó un recorte de plantilla de hasta 6.000 empleados con unos 10.000 millones de ganancias.

El profesor del IESE, José Ramón Pin, explica que «vuelve la tesorería disponible en las empresas y algunas la utilizan para hacer más eficientes sus plantillas; reestructuraciones o procesos de desvinculacion que son ERE de despido. Se trata —dice— de reducir la nómina, bajando el número de empleados y/o el salario medio. Lo primero es un proceso de despidos. Lo segundo combina ese proceso con el mantenimiento de los más baratos (normalmente jóvenes) o el contrato de nuevos empleados con salarios menores (jóvenes)», asegura.

«Edadismo ineficiente»

Recuerda que estos procesos muchas veces se desarrollan «con la aquiescencia de los sindicatos. Se pacta un corte por edad y los mayores de 50 años son los primeros de la lista. Un error porque el criterio debería ser el rendimiento de cada persona». Enfatiza Pin que «puede haber un joven en teoría barato, que sale caro porque no rinde o hay que gastar mucho en formación; o un mayor experimentado que rinda mucho más por euro de salario que muchos jóvenes por su experiencia, y ganas de trabajar. El “edadismo” (la discriminación por edad) puede ser, además de injusto, ineficiente en las empresas», concluye.

Para este profesor «no fidelizar a los mejores, independientemente de que sean jóvenes o experimentados, es consecuencia de la pereza y la dejacion de responsabilidad de la dirección». Avisa, sin embargo, que «también los mayores deben ser conscientes de que es necesario estar al día y de que no pueden estar años sin reciclarse. Si no lo hacen a partir de los 50, o son de los que despiden o son despedidos». Pin justifica también el trabajo activo de los empleados de más edad en el hecho que «la vida laboral se alargará hasta más de los 70 años, por razones del mantenimiento de las pensiones y el avance de la medicina, lo que nos mantendrá en condiciones de rendir. El trabajo, además de un medio de conseguir ingresos, es un factor de dignidad y estabilidad psíquica y física. Desplazar a los mayores, simplemente por su edad, puede ser carísimo para la sociedad además de ser una injusticia social», concluye.

Recorte de sueldos

Los despidos de mayores vuelven y se combinan con recortes de sueldo en las empresas. España logró salir de la crisis, en parte, con esos ajustes, que se aplicaron especialmente a los salarios más altos, los percibidos por trabajadores de más edad y experiencia. Entonces la medida fue aplaudida; hoy, se clama por lo contrario, por que aumenten para ayudar a la recuperación. La última en hacerlo ha sido la ministra de Empleo, Fátima Báñez: «Es momento de que los sueldos acompañen a la recuperación del empleo».