Economía

El BCE constata que el Brexit no ha ocasionado «cambios sustanciales»

La entidad central prevé un crecimiento del 1,7% este año y del 1,6% en 2017 y 2018, tal y como ha anunciado su presidente, Mario Draghi

El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi - EFE
ROSALÍA SÁNCHEZ Fráncfort - Actualizado: Guardado en:

El Consejo de Gobierno del BCE ni siquiera ha discutido en su reunión de hoy una extensión del programa de compra de deuda que actualmente mantiene activo. En la actualidad, el BCE compra mensualmente bonos por valor de 80.000 millones de euros con el objetivo de cumplir con el mandato de mantener la inflación de la zona euro en valores cercanos al 2% y está previsto que finalice en marzo de 2017. El presidente del BCE, Mario Draghi, ha dejado claro que el programa podría extenderse más allá de esa fecha si fuera necesario y que el Consejo «estudia cómo podría potencialmente cambiar su programa de compras de activos», pero no ha habido discusión formal ni Draghi ha dado pista alguna sobre una posible fecha. Preguntado sobre por qué el BCE ni siquiera se plantea actuar ahora, Draghi ha respondido que los datos que maneja el BCE no reflejan «cambios sustanciales» que impulsen una actuación.

Al margen de esos cambios sustanciales que el banco de datos no recoge, Draghi sí ha reconocido que la salida de Reino Unido de la Unión Europea frenará el crecimiento económico de la Eurozona. «Hay riesgos de impacto negativo», ha dicho el banquero, y ha informado que aunque el BCE prevé ahora un crecimiento del 1,7% este año, lo que supone una pequeña revisión al alza respecto al 1,6% pronosticado en junio, las previsiones para 2017 y 2018, que pasan a ser del 1,6%, descienden en una décima desde la última previsión de junio.

Draghi, por lo demás, ha defendido la eficacia de sus medidas no convencionales, asegurando que los mecanismos de transmisión de su política monetaria funcionan ahora «mejor que nunca» y ha restado importancia a las quejas de la banca, sobre el escaso margen de negocio que queda debido a la política de tipos de interés negativos. «El BCE no puede ser la justificación de todo lo que le pasa a los bancos», ha dicho, constatando que hay una bajada de beneficios del 20% pero que no es achácale a los tipos bajos.

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