Economía

De la «macro» a la «micro», premio «energético-digital» para Álvaro Nadal

Si bien algunos querían darlo por amortizado, entra en el Ejecutivo por la puerta grande tras casi un lustro de trabajo leal y silencioso

El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, durante su juramento
El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, durante su juramento - AFP

«Y el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital es para... ¡Álvaro Nadal!» (bocas abiertas y aplausos entre los asistentes —entre ellos, los nominados—, cual escenificación de una figurada gala de entrega de premios «ministeriales», una vez que el presidente del Gobierno decidiera no hacer partícipe al resto de la humanidad de un evento tal al solventarlo con un soso, escueto y preciso comunicado de prensa). Y es que, si bien algunos querían dar prácticamente por amortizado al director de la Oficina Económica del presidente del Gobierno, en una de las sorpresas de la tarde del jueves, «comunicado» en mano, se desveló el nombre tanto del Ministerio de nueva creación como el de su «gestor». Nadal sale y entra así por la puerta grande del mundo de la «macro» al de la «micro» tras casi un lustro de trabajo leal y silencioso dentro del Ejecutivo del Partido Popular.

Deducen algunos que el mayor de los hermanos Nadal (por tan solo unos minutos), gran apoyo de Rajoy en las grandes reformas emprendidas por el país desde 2012, recibe curiosamente las competencias energéticas de su hermano Alberto, hasta ahora secretario de Estado de Energía en el Ministerio de Industria —por cierto, en las quinielas de muchos para haber liderado finalmente «el sillón eléctrico» del Gobierno—, con el reto de defender la reforma del sector realizada por aquel. Un Ministerio que, bajo la atenta mirada del exministro José Manuel Soria, primero, y de Luis de Guindos en funciones después tras la dimisión del primero, quedó saneado por la reforma eléctrica aprobada en 2013, que cuadró ingresos y costes del sistema y frenó la fuerte escalada de la luz registrada durante años en la crisis.

Ahora, tras su designación, y a pesar de que entre bambalinas se daba por hecho que lideraría uno de los ministerios económicos —prácticamente imposible por la presencia de Cristobal Montoro y De Guindos por empeño del propio presidente—, el nuevo ministro de Energía tendrá ante sí varios retos que, dicen, solventará con mano firme y dura, a sabiendas de su pasado de ideólogo del actual sector energético español. Ahora, toca dar una vuelta de tuerca a la reforma, con regulación más estricta y menos manga ancha que evite, por ejemplo, manipulación de precios por parte de las empresas; abordar también una progresiva y mayor presencia de las renovables en el parque de generación eléctrica; mantener las centrales nucleares; dotar de futuro a las cuencas del carbón; y dotar de mayor fuerza a la patronal, un «lobby» en condiciones vamos.

Ante sí, además, dos nuevos retos ministeriales: llevar las riendas de uno de los pilares económicos de España, el turismo y dar «desarrollo y contenido» al tercero de los apellidos más peculiares de la nueva era ministerial del Ejecutivo Rajoy: la denominada Agenda Digital. Bajo dicho epígrafe a priori tan genérico, una serie de funciones trascendentales: por un lado, las que incluyen el sector de las telecomunicaciones —que salen de Industria—, lo que le da a Nadal directamente la interlocución con Telefónica, Vodafone y Orange; y, por otro, la tutela del reparto (subastas) del espacio radioeléctrico y las licencias de televisión, ¡la nueva bestia negra para obtener recursos!

Unas funciones que muchos ponían en duda pero ya no. Palabra del BOE. Amén.

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