Economía

Guindos, la cara de España ante Europa

El ministro de Economía español ha pasado de las dudas a la gran consagración en Bruselas

El ministro de Economía ha defendido la posición de España ante Bruselas
El ministro de Economía ha defendido la posición de España ante Bruselas - EFE
Madrid/bruselas - Actualizado: Guardado en:

Luis de Guindos representa en el Eurogrupo al primer gobierno de un país importante que ha sobrevivido a la gestión de la crisis y que puede presentar unos resultados indiscutiblemente positivos respecto a la recuperación del crecimiento y el empleo. Hasta ahora, todos los gobiernos, de cualquier signo, caían ante la catarata de malestar en todos los países, elección tras elección. Guindos es el primer ministro de Economía del Eurogrupo que ha sobre vivido a unas elecciones, cuando nadie apostaba por ello. Especialmente cuando se produjo la batalla por la presidencia del Eurogrupo en enero de 2013 y salió derrotado porque muchos de sus colegas daban por hecho que en menos de dos años dejaría de ser ministro de Economía porque su Gobierno perdería las elecciones.

Ahora, una vez que el Ejecutivo de Mariano Rajoy se ha consolidado y vuelve a tener la investidura parlamentaria, es el momento en el que muchos se preguntan qué podría pasar si el Gobierno holandés cae y el ganador de aquella batalla, Jeroen Dijsselbloem, se convierte en un simple diputado del partido -socialdemócrata- con peores expectativas electorales en Holanda. Y si ese es un apoyo jurídico suficiente para presidir la reunión de ministros de economía de la zona euro.

Muchos de los que entonces no apoyaron a Guindos, especialmente el Gobierno francés y el ahora comisario de Economía, Pierre Moscoivici, no tiene más remedio que reconocer que la gestión de Guindos es un modelo de éxito, que España es el país de entre los grandes que más crecimiento ha conseguido sin por ello dejar de reducir el déficit. Aunque no se han alcanzado los objetivos máximos marcados por la Comisión, los números rojos se han reducido incesantemente y eso es también un caso exótico entre los países que más han sufrido los efectos de la crisis financiera.

En su intervención ayer ante el Parlamento europeo para pedir que no se apliquen sanciones sobre los fondos estructurales, Guindos reiteró el compromiso con las reglas del pacto de estabilidad, lejos de cualquier postura euroescéptica o desafiante como las que se escuchan en grecia, Italia o incluso Portugal. «Hoy, con un Gobierno ya en plenas funciones, España reitera su compromiso firme e inequívoco de poner fin a la situación de déficit excesivo en 2018. Tal y como establece la normativa comunitaria, en las próximas semanas, aprobaremos un Plan Presupuestario actualizado para el año 2017 con medidas fiscales para garantizar un déficit del 3,1% del PIB y un 0,5% de esfuerzo estructural», es decir, como el mejor alumno de la clase y después de haber aguantado muchas criticas, casi siempre ignorándolas,

Es verdad que queda saber si el ministro español tiene razón o no cuando dice que le basta con fiar la reducción del déficit al aumento de los ingresos del Estado que se espera gracias al crecimiento sostenido de la economía española. El 2,5% del PIB de reducción del gasto es la cifra, pero la cantidad que eso significa varía según se cuente como recortes secos o como reequlibrios moderados por el aumento de la recaudación. Si este año 2016 logra el objetivo del 4,4% de déficit a pesar de que todo el ejercicio ha sido ministro en funciones,

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