Economía

Las grandes empresas temen bajadas de «rating» por el anticipo del Impuesto de Sociedades

La medida supondría el adelanto de 6.000 millones antes de que acabe el año para que el Gobierno cuadre el déficit

El ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro
El ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro - JAIME GARCÍA

La gran empresa está en vilo ante la posibilidad de adelantar 6.000 millones de euros al Fisco en menos de tres meses. El montante corresponde a lo que pretende ingresar este año el Gobierno con el adelanto del Impuesto de Sociedades, que aprobará próximamente para así reconducir el déficit de este año. Sin embargo, esta medida tendrá consecuencias adversas para las grandes empresas. Fuentes de CEOE señalan que varias de las principales compañías del país han protestado la medida ante la patronal. Temen los problemas de liquidez que generaría en sus balances la medida, que provocaría que deban endeudarse para poder pagar el adelanto de impuestos al Fisco e, incluso, la bajada de su calificación por parte de agencias de «rating».

«Las agencias de calificación se están interesando por este tema. Están pidiendo información y pagar un importe de este calibre en un periodo de tiempo tan corto y sin planificación drena la liquidez de una empresa. Varias grandes empresas temen que se produzcan bajadas de “rating" por esto», apuntan estas fuentes.

Las grandes empresas pueden fraccionar el pago del Impuesto de Sociedades en abril, octubre y diciembre Desde 2012, el Gobierno, de forma temporal, ya había aprobado un tipo mínimo del 12% para las empresas con una facturación de más de 20 millones de euros. Posteriormente liquidaban en julio del ejercicio siguiente las diferencias positivas o negativas con Hacienda en la declaración del impuesto. Este mínimo en el pago fraccionado desapareció este año con la reforma fiscal. Ello se ha traducido, en una caída en la recaudación del Impuesto de Sociedades hasta julio sin precedentes del 85% -40% en términos homogéneos-, cuando Hacienda auguraba un aumento del 20% este año. Ante el riesgo de incumplir el déficit, el Gobierno se comprometió con Bruselas a que restituiría este tipo mínimo para las grandes empresas.

El Ejecutivo prevé aprobar este mes el adelanto, con un tipo del entorno del 20%, ya que así entraría en el pago fraccionado de octubre y calmaría a Bruselas. De lo contrario, debería validarlo antes de diciembre. En ese caso, las empresas pagarían, de golpe, 6.000 millones de euros a Hacienda, un tercio de la recaudación anual del impuesto.

«Es una muy mala noticia para las empresas pues supone cambiar las reglas del juego en mitad del partido. El pago fraccionado mínimo sobre el resultado contable se suprimió para el año 2016 y hasta entonces se aplicaba con un tipo del 12%, por lo que si finalmente se reintroduce y con un tipo superior sería incluso aún más perjudicial. Ello puede dar lugar a importantes problemas de tesorería para las empresas puesto que supone pagar por ingresos contables, como pueden ser los derivados de dividendos o plusvalías por ventas de acciones, que no van a ser objeto de tributación por estar exentos tal y como como recoge la Ley», describe Eduardo Sanfrutos, socio responsable de Tributación de Empresas de EY Abogados.

Desde CEOE critican la improvisación de la medida y abogan por fórmulas progresivas para reducir el impacto, ante el golpe de liquidez que supone el adelanto a cuatro meses vista de cerrar el año. Y mientras tanto, Bruselas aguarda medidas.

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