Economía

El esfuerzo de la banca para captar capital amenaza con frenar el crédito

Las dudas sobre futuros requisitos adicionales de capital merman la capacidad del sector de reforzar sus recursos propios y dar préstamos

Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort
Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort - ABC

Las autoridades económicas respondieron a la crisis bancaria con una oleada regulatoria para construir un sistema financiero más robusto y con mayor capacidad de absorción de pérdidas. La medida principal para lograrlo ha sido la de obligar a los bancos a incrementar sus fondos propios. Las entidades españolas, por ejemplo, han aumentado su nivel de capital desde 2008 en 51.000 millones de euros, y su solvencia no supone hoy ningún riesgo. Aun así, ese proceso regulatorio no ha concluido y hay normativas en marcha que podrían acarrear nuevos requisitos de capital. Los bancos alertan de que esa incertidumbre puede mermar aún más su capacidad de captar recursos propios y, por tanto, de financiar la economía real vía crédito.

La banca española elevó su capital en los últimos ocho años un 28%, de 181.000 a 232.000 millones de euros, según datos del Banco de España. Así, su ratio de capital de máxima calidad con la regulación vigente («pashed-in») ha pasado del 7,1% al 12,6%. En el mismo periodo, el «stock» de crédito concedido se ha reducido también un 28%, de 2,176 a 1,568 billones de euros.

Esa caída del volumen total de crédito es fruto, en primer lugar, de un necesario proceso de desendeudamiento tanto de los hogares como de las pequeñas, medianas y grandes empresas.

Lo cierto es que desde 2013 la facturación de nuevos préstamos se ha recuperado y crece ahora a ritmos notables: la concesión de financiación nueva a las empresas al 13,2% y crece en torno a un 3% para pymes. Sin embargo, estos ritmos de crecimiento son aún insuficientes para compensar la amortización de hipotecas y otros préstamos y que por tanto se registre de nuevo un alza del «stock», que cae aún al 3,1%. En parte por una demanda menos solvente, pero también porque a las entidades les cuesta más prestar dinero.

Advertencias a las autoridades

«Los bancos van a jugar un papel vital en el crecimiento económico y serán fundamentales para el éxito de la política económica europea», dijo recientemente en una conferencia en Nueva York el presidente de Banco Popular, Ángel Ron, alertando de que ese crecimiento puede verse perjudicado al obligar a los bancos a destinar una gran cantidad de recursos para cumplir con las exigencias normativas. Es decir, se corre el riesgo de que la banca esté más atenta a cumplir con esos requisitos que a dar crédito.

De hecho, la Comisión Europea lanzó en 2015 un cuestionario para recabar la opinión del sector sobre los efectos secundarios de ese proceso regulatorio. La consulta incluía preguntas concretas sobre el impacto del aumento de los requisitos de capital en la capacidad de los bancos para prestar y cómo habría evolucionado el crédito sin esos requisitos.

La opinión mayoritaria de la banca es que si bien la regulación era necesaria para recapitalizar las entidades y que estas volviesen a tener capacidad para financiar la economía real, un exceso de la misma podría tener el efecto contrario e impedir la concesión crédito con la potencia deseada.

Incertidumbre regulatoria

La principal queja del sector bancario es que esa reforma regulatoria no acaba de cerrarse y se ha convertido por tanto en una incertidumbre permanente. Por ejemplo, el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea está revisando los modelos de cálculo de los activos ponderados por riesgo (APR) de los bancos, que ahora mismo presentan grandes diferencias de un país a otro para tratar de homogeneizarlos. Esa futura armonización puede exigir a las entidades un nuevo aumento de los niveles de capital. Además, las entidades están ocupadas ahora mismo en emitir nuevos pasivos con los que cumplir los requerimientos de fondos propios (TLAC y MREL) que se usarían en caso de apuros para no recurrir al dinero público. Por último, en 2018 se modificará el método de cálculo de las provisiones, que igualmente podría traducirse en necesidades adicionales.

Sin embargo, esa incertidumbre dificulta precisamente la capacidad del sector para captar capital, ya de por sí muy deteriorada por la baja la rentabilidad del sector fruto de la escasa generación de ingresos en el actual entorno de bajos tipos de interés. Esta es una de las causas de la caída de la cotización de los bancos en Bolsa, que en el último año acumula un deterioro de aproximadamente un 25%. O dicho de otro modo: los inversores no ven atractivo invertir en banca, y por tanto a esta le cuesta más conseguir capital.

Prueba de ello es que el coste de captar ese capital se ha disparado. Aunque ha bajado hasta el 8% desde el 14% que rozó en plena crisis, antes de la recesión los bancos españoles pagaban menos de un 6%. Es decir, ese coste aún no se ha normalizado. De hecho, está por encima del nivel de rentabilidad (5,6%).

«Una rentabilidad persistentemente baja de los bancos de la zona del euro reduce la acumulación orgánica de capital y dificulta su captación externa, lo que limita el crecimiento de la financiación bancaria, principal mecanismo de financiación para la economía europea», avisan los analistas de Caixabank Research en uno de sus últimos informes. Y recuerdan: «Este es un riesgo que, en economías altamente bancarizadas como la europea, donde el sector bancario tiene un papel esencial para la transmisión de la política monetaria, podría terminar afectando al crecimiento económico y a la estabilidad financiera».

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