Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Donald Trump, presidente de Estados Unidos - EFE

Las empresas españolas piden proteger la Unión Europea frente a los aranceles de Trump

Las siderúrgicas temen que terceros países inunden el Viejo Continente de productos importados

MadridActualizado:

Acción-reacción. Esto es lo que piden las empresas españolas de acero y aluminio frente a una oleada de importaciones de países ajenos a la Unión Europea a causa de los aranceles de Trump. La preocupación de las patronales no está en el cierre del mercado americano para Europa, sino en el tsunami de productos que podrían llegar al Viejo Continente de los principales productores mundiales. Para ello, las compañías instan a la Comisión Europea a actuar con firmeza para proteger el mercado.

El presidente estadounidense no solo desea imponer cargas a las materias comunitarias, cuya ejecución está suspendida hasta el 1 de junio. El mercado americano se cierra también para otras regiones, donde tienen especial relevancia China, Rusia y Turquía, según los expertos consultados. Así, las empresas españolas temen que lo que no puedan vender dichos estados en EE.UU., traten de hacerlo en Europa y, concretamente, una parte, en España.

Los expertos apuntan a China, Rusia y Turquía como los países que ponen en riesgo el mercado

«El peligro es que haya una avalancha de importaciones», señala Andrés Barceló, director general de la Unión de Empresas Siderúrgicas (Unesid). De hecho, la patronal resta importancia a su preocupación por una caída de las exportaciones al destacar que «España lo que exporta a Estados Unidos es relativamente poco». Concretamente, en 2017, 337.000 toneladas por valor de unos 326 millones de euros. Esto, comparado con las 14,4 millones de toneladas de acero producidas en total en nuestro país, apenas supone un 2,3% del global.

Mismo diagnóstico realiza la Asociación Española del Aluminio (AEA). La patronal constata que España no tiene «mucha relación con Estados Unidos desde el punto de vista comercial. Las cifras de exportaciones son bastante bajas», dice su secretario general, Jon Olabarría. En términos más precisos, España exportó el año anterior apenas 26.000 toneladas de aluminio a EE.UU. por valor de 69 millones, una cantidad ínfima comparada con la producción total anual (menos de un millón de toneladas).

Distorsión del comercio

La consecuencia de que terceros países decidan focalizar sus exportaciones hacia la Unión Europea es que generaría un exceso de oferta que haría bajar los precios del acero y el aluminio, explican los expertos. En definitiva, el Viejo Continente se vería forzado a admitir un volumen de materias primas que distorsionaría el mercado porque en Europa el arancel es cero.

En consecuencia, las patronales españolas del acero y el aluminio reclaman firmeza a las instituciones respecto a las decisiones de Trump y actuar con las medidas necesarias para defender el mercado. Esa postura se traduce en adoptar medidas de salvaguardia para evitar que una oleada de importaciones inunde el mercado. «Lo que se trata de impedir es que haya una avalancha, no que haya importaciones», afirma el director general de Unesid. Para ello pone de ejemplo la decisión que tomó la UE con Estados Unidos en 2002 a causa de aranceles también al acero: entonces las instituciones comunitarias fijaron unas cuotas a partir de las cuales había que pagar un gravamen.

La AEA, por su parte, se muestra dispuesto a responder con aranceles «a los productos chinos» ya que considera que es ese mercado el que amenaza a España y la UE. «El origen está en la sobreproducción de la industria china […]. No van a dejar de producir. Si les cierran el mercado americano, el mundo es grande y pensarán “me voy a otro”», afirma Olabarría, al tiempo que asegura que «hay que adoptar medidas que palien los efectos negativos».