Emprendimiento digital, España anima la fiesta a la que parecía llegar tarde

Factores diferenciales como la alta penetración de internet disparan el interés inversor en nuestro país

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Como a muchas otras revoluciones, España llegó tarde a la tecnológica. En 2007, cuando el estallido de la burbuja «subprime» en Estados Unidos estaba a punto desencadenar en Europa una de sus peores crisis, la penetración de internet en nuestro país era del 55%, de los más bajos del Viejo Continente. Pero una década después, y con la recesión prácticamente reducida ya a un mal recuerdo, España ha vuelto a demostrar por qué fue bautizada de «milagro económico».

Tras crecer un 27% en la década y registrar el mayor alza de Europa, España ha alcanzado ya una penetración de internet del 82% y ha transformado radicalmente la imagen del país. Según un informe elaborado por el banco de inversión británico GP Bullhound, especializado en tecnología, «este cambio tan rápido ha generado una una gran oportunidad para que las compañías de internet capitalicen una demanda de los consumidores en constante aumento».

«Los consumidores españoles utilizan el teléfono móvil de una manera que no se ve en países maduros, como el Reino Unido o Almenia«

Además, en su camino de convertirse en un país maduro en términos de penetración de internet, los españoles han adoptado hábitos propios que no se encuentran en el resto de Europa. «Los consumidores españoles utilizan el teléfono móvil de una manera que no se ve en países maduros, como el Reino Unido o Alemania. En 2016, la proporción de usuarios que en España accedieron a internet a través de un teléfono fue del 93%, un porcentaje significativamente más alto que la media europea, situada en el 79%», explican GP Bullhound en un documento titulado «España, tarde al juego, pero ahora idealmente posicionado». Una particularidad que puede ser clave para el futuro y que, de hecho, se encuentra en la base del éxito de las grandes startups españolas, como Wallapop y Cabify.

¿Unicornios españoles?

Pero, ¿puede España competir con los grandes unicornios (empresas tecnológicas con una valoración superior de 1.000 millones de dólares) europeos? Olof Rustner, vicepresidente de GP Bullhound, no tiene ninguna duda: «Claro que sí. De hecho, Cabify, que opera en España pero ya se ha expandido a Iberoamérica, es un ejemplo. Wallapop también está operando ya en Estados Unidos. Los emprendedores españoles ya no solo piensan en Europa, tienen una mentalidad global, y ven que Estados Unidos e Iberoamérica son mercados aún más grandes. No quieren hacer negocios españoles, sino globales y esa es una de las claves del éxito».

Herencia tecnológica

No obstante, y aunque las perspectivas son esperanzadoras, todavía queda mucho camino por recorrer. «Europa no cuenta con los 50.000 millones de euros en valoración de compañías que hay en Estados Unidos. Todavía no existe un Google o un Alibaba. Estados Unidos tiene una enorme tradición y herencia tecnológica gracias a compañías como Microsoft. Y la forma de construir un ecosistema digital tiene mucho que ver con que las primeras compañías en tener éxito muestren el camino a los jóvenes emprendedores. Pero tanto España como Europa pueden llegar a esos niveles, aunque EE.UU. siga ahí tanto en número como en volumen de inversiones...», explica Rustner.

Pero lo cierto es que las características del ecosistema español son ahora especialmente amables para las startups. «Sin lugar a dudas, los costes laborales son uno de los atractivos del mercado español. Pero hay otro que, en mi opinión, compite al mismo nivel, la formación. Hay brillantes graduados saliendo de la Universidad que quieren emprender en lugar de trabajar en los negocios tradicionales. Además, España tiene una industria de servicios muy acogedora y eso alimenta el negocio digital. La pregunta que está detrás del comienzo de todas las startups es qué necesitan los consumidores. Porque los consumidores asumen la tecnología más rápido que las empresas, así que los modelos de negocio empresa-a-cliente (B2C) son adoptados más rápidamente que los modelos empresa-a-empresa (B2B). Es lo que pasa con Wallapop y Cabify, están focalizadas en el consumidor y dándole algo nuevo», añade Rustner.

Un sector al alza

Pero, ¿llegará la economía digital a suponer un porcentaje importante del PIB? Rustner no tiene duda: «Seguro. No hay que olvidar que la penetración de la telefonía móvil en España es la más alta de Europa, lo que es fundamental para cualquier modelo de negocio digital por internet y móvil. Así que, aunque a día de hoy esté por detrás en penetración del comercio digital, por ejemplo, el peso de este se irá incrementando muy rápidamente a media que estos servicios móviles se vayan extendiendo entre los consumidores. Wallapop y Cabify han sido algunos de los primeros, pero veremos muchos más».

Inversión

El año 2016 fue el primero que en España las inversiones en empresas tecnológicas alcanzaron los mismos niveles que las de los principales centros tecnológicos de Europa. En términos de capital invertido, España se sitúa ya por delante de Suecia y solo ligeramente por detrás de Francia y Alemania. Esto supone un significativo avance pues se trada de ecosistemas tecnológicos considerados significativamente más maduros que España. De hecho, en términos per capita, se inviertió más capital en España que en Alemania y solo un poco menos que en Francia. Para hacerse una idea de la magnitud del avance basta con echar un vistazo a las cifras: en total, en 2016 se cerraron 79 transacciones por un valor de 1.200 millones de euros, aproximadamente la misma cantidad que se invirtió durante los tres años anteriores.