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Draghi: «Por supuesto que una subida de tipos sería una buena noticia»

El BCE revisa «sustancialmente» al alza su previsión de crecimiento

BerlínActualizado:

Europa está viviendo un «gran momento de crecimiento», en palabras de Mario Draghi, pero el BCE no parece dispuesto a seguir los pasos de la Reserva Federal estadounidense hacia una reducción más visible de los estímulos. No solamente no ha movido los tipos de interés en esta última reunión del Consejo en este año, sino que su presidente ha repetido sin variación, durante la rueda de prensa posterior, que mantendrá su política monetaria y sus medidas expansivas no convencionales «tanto tiempo como sea necesario». «Por supuesto que una subida de los tipos de interés sería una buena noticia», ha reconocido Draghi ante las preguntas de los periodistas alemanes sobre si no se verá movimiento alguno hasta que abandone el cargo. Draghi dejaba el balón en el tejado de los Estados que no abordan las reformas necesarias y sugería que una subida de tipos «querría decir que todos están haciendo su parte». «Se necesitan medidas macroeconómicas fuertes y efectivas», ha criticado indirectamente a los gobiernos, recordando además que «nuestro mandato no es el crecimiento económico ni el empleo, sino la inflación”.

Respecto a la evolución de los precios, por cierto, las nuevas proyecciones del BCE han sido revisadas al alza para reflejar el impacto de la evolución de los precios del petróleo y de los alimentos. La nueva proyección señala que la inflación de 2017 se situará en el 1,5%, en línea con la previsión de septiembre, mientras que para 2018 espera una subida de precios del 1,4%, frente al anterior 1,2%, que en 2019 alcanzará el 1,5%, en línea con lo anticipado anteriormente, y el 1,7% en 2020, todavía por debajo del 2%, pero más acorde ya con el mandato de «estabilidad de precios» del BCE.

La crítica de Draghi a los gobiernos ha sido más ácida en relación con el panorama de crecimiento que dibujan sus proyecciones. «En este contexto es más previsible que los estados no sigan construyendo déficit», reprochaba, «todo lo contario, que tomen fuerza para los tiempos difíciles». Los años que tenemos por delante, según estas nuevas proyecciones, serán bastante saludables gracias, sugiere Draghi, a sus programas de compra de deuda.

El BCE adelanta que este año cerrará con un PIB europeo del 2,4%, dos décimas superior a lo previsto en su anterior revisión. Para el próximo año confía en que la economía crezca un 2,3%, nada menos que cinco décimas más de lo anunciado anteriormente. De cara a 2019 las previsiones pasan por crecer a un ritmo del 1,9%, dos décimas por encima del 1,7% previo, y para 2020 el BCE confía en que el crecimiento alcance el 1,7%. Draghi ha comentado esta «sustancial» y «significativa» revisión al alza y ha hablado de los riesgos «ampliamente equilibrados» de sus perspectivas de crecimiento. Ha dicho que, por un lado, el fuerte auge cíclico reforzado por los cambios positivos en los indicadores de confianza podría conducir a más sorpresas positivas en el crecimiento a corto plazo y ha añadido que, por otro lado, «los riesgos a la baja están relacionados principalmente con factores globales» y con lo que ocurra en los mercados de divisas. El bitcoin no es propiamente una divisa, pero la fuga de capitales hacia las monedas virtuales no reguladas ha ocupado en días anteriores las declaraciones de varios miembros del Consejo. Se trata de una cuestión fuera de las competencias del BCE pero sobre la que se está comenzando a mover lentamente una reacción, ya que frenan la eficacia de las medidas de política monetaria que implementan los bancos centrales.

Y tras poner sobre la mesa todos estos pronósticos, Mario Draghi ha dicho que la inflación converge hacia su objetivo y se moderará en los próximos meses antes de volver a subir. En cualquier caso, ha reconocido que esta revisión al alza se apoya en la subida de los precios del petróleo y de los alimentos. Respecto a la inflación subyacente (la que excluye el precio de los alimentos y de la energía por ser considerados más volátiles), Draghi ha matizado que aún tiene que mostrar señales más convincentes de recuperación y que subirá «gradualmente» a medio plazo. Su conclusión, por tanto, es que todavía es necesario un amplio grado de estímulo y que son necesarias condiciones favorables de financiación.

Tras exponer el 26 de octubre sus planes sobre las compras de deuda bajo el paraguas de su programa de flexibilización cuantitativa o Quantitative Easing (QE), queda la incógnita de qué ocurrirá con estos estímulos monetarios a partir de octubre de 2018. El Consejo está dividido al respecto y Draghi ha comentado que durante la reunión de hoy no se debatió la fecha límite para las compras de activos, así como tampoco se trató la posibilidad de romper el vínculo entre el programa de compras de activos e inflación. Otro tema del que tampoco se ha hablado es el tamaño de las sucesivas compras de deudas de empresas, algunas de las cuales están dando visibles pérdidas, como el caso de Steinhoff. Sí ha dicho que, una vez concluido el QE, el objetivo del BCE será seguir reinvirtiendo sus deudas vencidas para contribuir a «que las condiciones de liquidez sean favorables y a que la orientación de la política monetaria sea adecuada». O lo que es lo mismo, el dopaje continúa.