Economía

Draghi reivindica su política pese al impacto en las cuentas de la banca

El presidente del Banco Central Europeo evitó incluso dar pistas sobre el calendario de futuras decisiones en política monetaria

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo - EFE
ROSALÍA SÁNCHEZ - @abceconomia Berlín - Actualizado: Guardado en:

Los mercados parecen haber desarrollado cierta adicción a las medidas no convencionales del BCE y ayer esperaban con ansiedad una prórroga del programa de compra de deuda, por ahora con fecha de caducidad en marzo de 2017 y que mantendrá la cuantía de 80.000 millones de euros. Pero Mario Draghi, más atento que nunca a los puntos y comas del comunicado por escrito consensuado por el Consejo de Gobierno de la entidad, no solamente no hizo anuncio alguno, sino que evitó incluso dar pistas sobre el calendario de futuras decisiones amparándose en la resistencia que está mostrando la economía europea en un entorno de gran incertidumbre.

«Por el momento, no hay cambios sustanciales que justificasen la decisión de actuar», dijo, constatando que el temido Brexit no ha causado movimientos sísmicos financieros, al menos por ahora, y que por lo demás las medidas implementadas en los últimos años están demostrando su «efectividad».

Con una previsión de inflación armonizada del 0,2% a cierre de 2016, cabe poner en duda esa efectividad, pero Draghi se extendió en un discurso de autoafirmación en el que presentó como pruebas el final de la fragmentación, la mejora «dramática» de los precios de los activos y un funcionamiento de los mecanismos de transmisión de la política monetaria «mejor que nunca». «La aversión al riesgo ha dejado de ser un factor en el mercado del crédito», destacó también como triunfo del BCE.

Frente a las críticas de la banca que culpan a los tipos bajos del estrecho margen de negocio y de pérdidas de beneficios que rondan el 20%, el presidente del BCE se desentendió y descartó que pueda culparse a los tipos. «Somos conscientes de que los tipos de interés negativos tendrán consecuencias y serán un reto para los bancos, pero no deberían usarlos como justificación para todo lo que va mal en la banca», dijo, puntualizando que «los bajos tipos de interés no afectan a la capacidad de prestar».

También pidió a sus colaboradores sobre la marcha datos del horizonte de proyecciones que señalan que las políticas del BCE representan un impacto positivo de seis décimas sobre el PIB de la Eurozona y de cuatro décimas sobre la inflación, dando a entender que el escenario sería mucho peor sin Draghi.

Pero el citado escenario, con las últimas previsiones sobre la mesa, no es precisamente para tirar cohetes. El año 2016 terminará, según sus más recientes cálculos, con un crecimiento europeo del 1,7%, una décima más que el cálculo realizado en junio. Sin embargo, de cara a los dos años siguientes, el BCE ha revisado una décima a la baja sus previsiones, hasta el 1,6% en cada ejercicio. «Aunque la información disponible evidencia la resiliencia de la economía de la Eurozona, el escenario base sigue sujeto a riesgos a la baja», reconoció, apuntando que el gran motor del crecimiento europeo está siendo el consumo de los hogares y que previsiblemente la recuperación se verá afectada por el debilitamiento de la demanda externa.

El pronóstico para la inflación es que el próximo año se situará en el 1,2%, frente al 1,3% previsto con anterioridad, y que en 2018 llegará al 1,6%, en línea con el pronóstico precedente.

Ante la sensación de estancamiento, con unos porcentajes que dan un paso atrás y otro adelante, Draghi solo tenía frases hechas como que «la recuperación se producirá a ritmo moderado, pero sostenido». Y a la hora de volver a pedir por enésima vez a los gobiernos que lleven a cabo las pendientes y necesarias reformas, el italiano recurrió esta vez a la lectura textual del último comunicado del G20, publicado el pasado 4 de septiembre y en el que los países más desarrollados del mundo se comprometen a reformas fiscales y a políticas de inversión. «Esto no lo han escrito los banqueros, sino los gobiernos, que son mucho más poderosos», sugirió, aportando que «la composición de la política fiscal es más importante que su cantidad».

Muy concretamente, aunque sin citarla, debía estar Draghi pensando en el gobierno de Angela Merkel, porque inmediatamente después añadió que, en coherencia con el documento del G20, los países que cuentan con espacio fiscal deberían hacer uso del mismo para implementar políticas de crecimiento. «Alemania cuenta con espacio fiscal», apostilló, tras publicarse una cifra de superávit alemán en el primer semestre del año que sobrepasa los 18.200 millones de euros que permitiría una política inversora muy activa.

Una y otra vez escuchó preguntas sobre la duración de la actual política de tipos bajos, pero más críptico que en ocasiones anteriores, e litaliano se refugió en evasivas como que “no va a durar para siempre” o “los tipos tienen que estar bajos hoy para subir mañana”.

Perspectivas económicas

INFLACIÓN 1,2% en 2016

El pronóstico para la inflación es que el próximo año se situará en el 1,2%, frente al 1,3% previsto con anterioridad, y que en 2018 llegará al 1,6%, en línea con el pronóstico precedente.

PIB 1,7% en 2016

2016 terminará con un crecimiento europeo del 1,7%, una décima más que el cálculo realizado en junio. Sin embargo, el BCE ha revisado una décima a la baja sus previsiones para 2017 y 2018, hasta el 1,6% en cada ejercicio.

IMPACTO BCE 0,6%

El horizonte de proyecciones del BCE registra un impacto positivo de sus políticas de seis décimas sobre el PIB de la Eurozona y de cuatro décimas sobre la inflación

REACCION DEL EURO +0,5%

Ante este discurso, el Ibex 35 borraba sus ganancias y se adentraba en terreno negativo. El DAX alemán y el CAC 40 francés cayeron más un 1%. El euro, sin embargo, subía un 0,5% respecto al dólar, acelerando sus ganancias hasta un 0,7%, en el cruce de los 1,132.

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