Vasiliauskas matiza que «la secuencia de pasos es clara, pero el marco temporal es más difícil de definir»
Vasiliauskas matiza que «la secuencia de pasos es clara, pero el marco temporal es más difícil de definir» - EFE

El BCE dejará de comprar deuda en septiembre

El presidente del Banco de Lituania y miembro del Consejo del BCE, Vitas Vasiliauskas, apunta en el rotativo «Handelsblatt» a un «periodo de transición» y «una eliminación gradual de las compras de bonos» en septiembre

Corresponsal en BerlínActualizado:

Desde el BCE comienzan a emitirse los primeros avisos previos del inminente cambio de era. Mario Draghi ha ido dejando claro en los últimos meses que los tipos de interés, si no hay acontecimientos inesperados,comenzarán a subir a finales de este año o principios del próximoy ahora comenzamos a otear el horizonte del final del programa de compra de deuda.

El presidente del Banco de Lituania y miembro del Consejo del BCE, Vitas Vasiliauskas, ha declarado al diario salmón alemán Handelsblatt que espera que este mismo año se ponga fin a esas compras.«Es temprano para poner fecha, en junio tendremos nuevos datos y una imagen más clara, pero desde la perspectiva de hoy, creo que el crecimiento reciente más débil de la zona euro es solo un fenómeno temporal y en mi opinión es probable que tengamos un periodo de transición hasta final de año. Entonces, comenzaremos el año con otros instrumentos a nuestra disposición», dice. Explica que con la expresión «periodo de transición» se refiere muy concretamente a «una eliminación gradual de las compras de bonos». «No será necesario decidirse en junio», ha matizado, «pero es una de las varias opciones».

Los mercados no esperan una decisión de este tipo al menos hasta la reunión del Consejo del 26 de julio, una decisión que Vasiliauskas enlaza en el tiempo con las subidas de tipos. «Los ejemplos de otros bancos centrales nos muestran que debemos proceder paso a paso. Eso significa el fin de las compras de bonos en septiembre, luego un periodo de transición y después otras posibles decisiones sobre las tasas de interés. La secuencia de pasos es clara, pero el marco temporal es más difícil de definir», dice, «tenemos que repensar nuestro cronograma cada seis semanas».

Sus cálculos han coincidido, en todo caso, con los de otro miembro del Consejo, el presidente del Banco Nacional de Austria, Ewald Nowotny, que ha advertido igualmente que el BCE podrá fin este mismo año a su programa de compra bonos (QE). Según las leyes no escritas de Frankfurt que persiguen que la entidad sea previsible para los mercados, estas serían las campanas previas al aviso oficial de Mario Draghi, que va irremisiblemente seguido del periodo de espera y puntual desenlace de la decisión.

El gobernador del banco central austriaco, que contará con derecho a voto en todas las reuniones del BCE en lo que queda de año, ha abogado también por una relajación de los intereses negativos de los tipos de facilidad del depósito, desde el -0,4% actual hasta el -0,2%, como un primer paso antes de comenzar a elevar los tipos de interés de referencia. Los obstáculos al comercio internacional que están surgiendo desde la Administración estadounidense suponen un problema añadido que podría crear nuevos problemas y mantienen al Consejo en alerta sobre las cifras que reciban en junio, pero en principio este es el calendario con el que pueden contar los inversores.

Adiós al programa de compras

El final del programa de compra de deuda y la subida de tipos supondrán un esfuerzo añadido para la sostenibilidad de países con elevados niveles de deuda pública, como es el caso de España, uno de los países más endeudados de la Unión Europea. La carga de la deuda española se ha triplicado a lo largo de la pasada década, por lo que ya alcanza el 98% en relación con el PIB, con un déficit fiscal crónico que es la principal vulnerabilidad de nuestra economía.

El BCE ha acumulado bonos españoles por importe de 241.601 millones de euros desde el lanzamiento de su programa de compra de activos del sector público en marzo de 2015, según ha hecho público el regulador este lunes. De este modo, la deuda soberana española representa el 11,9% del total de 2,01 billones de euros adquiridos por la entidad. Según estas cifras, la deuda española es la cuarta con mayor presencia en la cartera del banco central, solo por detrás de los 478.701 millones en bonos alemanes, los 392.526 millones en bonos franceses y los 341.179 millones en bonos italianos. En contraste, los socios del euro con menor presencia en la cartera de deuda adquirida entre marzo de 2015 y abril de 2018 fueron Estonia, con un total de 65 millones, seguido de Chipre, con 214 millones, y de Malta, con un total de 1.070 millones.

En su camino hacia la normalización monetaria, el BCE ha reducido a la mitad el importe de sus compras mensuales desde enero, para adquirir ahora activos por valor de 30.000 millones de euros. La expansión cuantitativa del BCE incluye también la adquisición de deuda privada, que en abril registró un descenso del 50,8%, hasta los 3.149 millones de euros, alcanzando así un total de 151.851 millones desde su inicio en junio de 2016. El volumen de titulizaciones en cartera del BCE se situó en abril en 27.019 millones, mientras que las cédulas hipotecarias crecieron en 2.776 millones de euros, por lo que la institución acumula 252.228 millones desde el otoño de 2014.