Economía

El debate sobre la subida de impuestos, de nuevo sobre la mesa

Los expertos analizan la propuesta de Fedea de elevar la presión fiscal para garantizar el Estado de Bienestar

El ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, durante el último consejo de ministros
El ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, durante el último consejo de ministros - EFE

Los problemas están identificados: España gasta más de lo que ingresa y recauda menos en impuestos que la media europea. Pero la solución a esa inquietante ecuación no parece sencilla. «Para reducir el déficit y resolver la crisis fiscal no hay recetas mágicas: o se continúan reduciendo los gastos o se continúa aumentando los ingresos», afirmaban esta semana los autores del informe «Evolución del gasto público por funciones durante la crisis: España frente a la UE», elaborado por Fedea. Los investigadores del «think tank» lo tienen claro: toca subir impuestos si no queremos recortes en el Estado del Bienestar. Si se acepta el fondo, el debate se abre sobre las formas. ¿Qué impuestos se pueden elevar? ¿Cuáles no convendría modificar?

Jose Ignacio Conde-Ruiz, subdirector de Fedea y uno de los responsables del informe, apunta a ABC que no es posible «tener un estado del bienestar de un país del norte de Europa, y pagar los impuestos de países como Reino Unido y EE.UU:». Propone «la eliminación de las deducciones y exenciones existentes en todos los impuestos (IRPF, Sociedades, IVA...)». En opinión de este profesor de Fundamentos del Análisis Económico de la Complutense en nuestro sistema fiscal hay tipos altos pero «al haber tantas deducciones y exenciones estos realmente son rebajados». Lo cierto es que, a pesar de las numerosas reformas fiscales aprobadas durante la crisis, España se mantiene a la cola de los ingresos tributarios en Europa. Según los datos oficiales de Eurostat, nuestro país recaudó en 2015 el equivalente a un 38,2% del PIB, lejos el 40,5% que sumaba en 2006 o del 40,9% del 2007. Las estadísticas confirman también que nuestro país recauda menos que la media europea en los grandes tributos. Mediante el IVA, por ejemplo, España consigue un 6,2% del porcentaje del PIB, frente al 7% de la UE y el 6,2% de la Eurozona. Si tomamos como referencia el IRPF, nuestro país suma un 7,7%, frente al 9,4% de la Unión Europea y el 9,3% de la zona euro.

Y, sin embargo, el gasto público no se contiene. Desde la explosión de la crisis se ha diparado en cinco puntos del PIB, desde el 38,3% del año 2006 al 43,3% del pasado ejercicio, según la oficina estadística europea. El estudio de Fedea afirma que durante la primera etapa de la crisis (2007-2009), España incrementó todas las partidas de gasto, especialmente desempleo, pensiones y Sanidad. En total, el aumento del gasto fue de casi siete puntos del PIB, frente a la media de 5,6 puntos del PIB en que se incrementó el gasto en la Eurozona. Por contra, en la fase de consolidación fiscal (2009-2014), España recortó todas las partidas de gasto, salvo pensiones y pago de la deuda, que se incrementaron 2,6 y 1,7 puntos del PIB, respectivamente. El bocado al Estado del Bienestar supuso un recorte del gasto de 2,5 puntos del PIB, frente al 2,9% de la zona euro. En definitiva, entre 2007 y 2014 España subió más el gasto que la media europea al inicio de la crisis y lo redujo menos en la segunda fase. A pesar de ello, España presentaba un nivel de gasto público inferior a la media de la Eurozona (44,5% frente 48,7%). Pero España gasta más e ingresa menos que antes de la crisis. La brecha es «preocupante», advierten desde Fedea, con un déficit situado en torno al 5% del PIB, y cuya corrección exigirá un «esfuerzo continuado» de consolidación fiscal.

Al respecto, José Ignacio Conde-Ruiz, augura que las partidas relacionadas con las pensiones y los intereses de la deuda continuarán creciendo: «Todos los expertos aseguran que vamos a ser el país más envejecido de Europa en una década», advierte el subdirector de Fedea quien excluye que los intereses caigan por «la elevada deuda pública que tenemos en torno al 100% del PIB». Por lo que, concluye, «ya no hay más margen para recortar sin generar problemas». Y su receta pasa por subir impuestos.

Los expertos tienen distintas visiones sobre cómo podría ser el «esfuerzo continuado» apuntado por Fedea para terminar con la crisis fiscal y sobre si la subida de impuestos es el camino. La gerente del Instituto de Estudios Económicos (IEE) Almudena Semur, pide «no confundir un incremento de impuestos con el de la recaudación». Por ello, propone que para obtener más ingresos sin «ahogar» el crecimiento se rebajen cotizaciones sociales y se compense con una leve alza de la imposición indirecta . Con esta decisión, explica esta experta, se «estimularía» la contratación y el número de contribuyentes. Además, recomienda seguir con «la lucha eficiente contra el fraude y la economía sumergida», así como «limitar, no recortar, el crecimiento del gasto» en sanidad, pensiones o prestaciones por desempleo.

El profesor del Máster en Finanzas de la Universidad Carlos III, Juan Laborda, desaconseja sin embargo actuar sobre los indirectos «ya que afectarían a la gente más desfavorecida» y dirige su atención hacia las grandes corporaciones «cuyos gravámenes son muy bajos». En este sentido, cree que «las grandes empresas deberían pagar un tipo efectivo del 20%» e insta a un «cambio del modelo productivo» porque crecer «a base de turismo y crupiers genera unos ingresos bajos». En el corto plazo cree que hay que racionalizar más los impuestos y perseguir el fraude.

La opción del IVA

El profesor del IE Rafael Pampillón apunta a una subida del IVA como la opción «más racional, transparente y fácil» para aumentar la recaudación, teniendo en cuenta que «no perjudicaría al ahorro». Pampillón propone un tipo general del 21%, sin tipos reducidos. «Para aquellas capas sociales o familias para los que pudiera suponer un problema por sus ingresos, se puede afrontar un gasto público para ayudar. Pero, en definitiva, en el resto de Europa el IVA es más alto y ponerlo a ese nivel es conveniente. En Dinamarca, por ejemplo, es del 30% y luego el resto de los impuestos son más bajos. Aquí el IRPF es muy alto. Y en Sociedades estamos al nivel europeo», argumenta. Y también coincide en la posiblidad de rebajar las cotizaciones sociales. «Son un poco abusivas, se paga una barbaridad. Es un impuesto sobre el trabajo que en muchas ocasiones lleva a la actividad sumergida y desalienta la contratación», asegura.

El presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich, recuerda que «llevamos más de 8 años con déficit públicos persistentes y abultados». Para este experto el problema no es la deuda acumulada en sí, sino el ritmo al que se está produciendo. A lo que añade los «compromisos con Bruselas» y «el despiste colectivo por el bloqueo político», por lo que insta a que se forme un Ejecutivo lo antes posible que pueda «hacer una radiografía exacta de la situación» y «gestionar».

Mientras se resuelve el marasmo político se seguirá hablando de un impuestos en un país en el que, como asegura Pampillón, «la gente siempre cree que paga más de lo que recibe».

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