Economía

Bankia, Popular, Banesto, La Caixa y Bankinter estudiaron crear un «banco malo» común en 2011

El proyecto se llamaba Zafir y estaba formado por 1.500 millones de euros en créditos y activos inmobiliarios, según desvelan los «mails» entre inspectores del Banco de España que figuran en el «caso Bankia»

Imagen de archivo de una agencia inmobiliaria
Imagen de archivo de una agencia inmobiliaria - RAÚL DOBLADO

Los bancos españoles buscaron fórmulas sectoriales para sacudirse el lastre del ladrillo mucho antes de que el Gobierno de Mariano Rajoy crease, a finales de 2012, el «banco malo» en el que las entidades rescatadas aparcaron sus activos problemáticos. Bankia, Banco Popular, Banesto, La Caixa y Bankinter estudiaban en 2011 constituir una sociedad inmobiliaria común en la que aglutinar parte de sus créditos y activos inmobiliarios para agilizar su enajenación.

Así figura en los correos electrónicos y las actas elaboradas por los inspectores del Banco de España encargados de la supervisión de Bankia tras sus reuniones semanales con la entidad, y que figuran en manos del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, que investiga la salida a Bolsa del cuarto banco del país.

El proyecto, según desvelan los técnicos del Banco de España, se bautizó Zafir. Las cinco entidades financieras revisaron un total de 6.000 millones de euros en activos, y tenían decidido traspasar a esa sociedad un total de 1.500 millones, de los cuales 300, una quinta parte, correspondían a Bankia. Los créditos y activos (suelo, obras en curso, promociones terminadas) seleccionados eran, según los inspectores, los más líquidos.

«Los consultores les dicen que, si se venden rápidos estos activos, es posible que el Banco de España les quite la aplicación del calendario a los mismos», relatan los inspectores en referencia al hipotético impacto sobre las provisiones que tendría la enajenación de esos activos. Los técnicos revelan también que al menos Pwc, Uría y Aguirre Newman asesoraban a los bancos en este proyecto.

El resumen de la reunión asegura que en ese encuentro, el inspector Pedro Comín, actualmente director general adjunto de supervisión del Banco de España, explicó que el organismo supervisor ve bien la creación de este tipo de vehículos porque sirven para profesionalizar la gestión y mutualizar los riesgos. Ahora bien, el responsable del supervisor aclara que sus ventajas regulatorias son limitadas y cada banco deberá integrar contablemente esos activos de forma proporcional en sus balances.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios