Economía

La banca ha recortado 3.700 millones de euros en sueldos desde 2008

El coste de las plantillas ha bajado casi un 21%, mientras que los gastos generales suben un 4%

Protesta de empleados de la caja aragonesa
Protesta de empleados de la caja aragonesa - FABIÁN SIMÓN

El sistema financiero español ha ejecutado durante la crisis un drástico recorte de costes, primero para reestructurarse y después para compensar la caída de los ingresos. Y la principal vía para hacerlo ha sido mediante el ajuste de las plantillas, lo que ha permitido a los bancos españoles reducir sus gastos de personal en ese tiempo en 3.719 millones de euros o un 20,8%, según datos del Banco de España.

Al inicio de la crisis financiera los gastos de personal del sector, que incluyen todos los conceptos retributivos de los empleados, desde el salario fijo y variable hasta las aportaciones a planes de pensiones y remuneración en acciones, ascendían a 17.901 millones de euros, casi el 61% de los gastos totales de explotación del sistema, que superaban entonces los 29.500 millones. A cierre de 2015, el coste de las plantillas era de 14.182 millones, el 54% de la partida de gastos totales, que se han reducido un 11%, a 26.261 millones de euros.

Este tijeretazo a los gastos de personal se ha producido en primer lugar porque las numerosas fusiones y absorciones de entidades desde 2009 para reestructurar el sector –el número de bancos y cajas se ha reducido de 42 a 15– han conllevado Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) en todos los casos. Por ejemplo, la Comisión Europea impuso duros planes de recorte de empleo a las entidades nacionalizadas como Bankia, Novagalicia Banco (ahora Abanca) y Catalunya Banc.

No solo eso, la entidades financieras más sanas también han efectuado ajustes de plantilla tanto con ERE como con prejubilaciones y bajas voluntarias. Con todo ello, el número total de trabajadores del sector se ha reducido en 75.347 personas (un 27%) desde 2008, año en que llegó a emplear a 46.167 personas, máximo histórico.

A la vía de los despidos y las bajas laborales hay que añadir que los empleados que han sobrevivido a esa reestructuración también han sufrido recortes o congelaciones salariales. Solo entre 2012 y 2014, según cifras recopiladas de los estudios sobre retribuciones en el sector elaborados en ese periodo por la federación de servicios de CC.OO., el coste medio de personal se ha reducido en 3.109 euros o un 4,4%, de 70.617 a 67.508 euros anuales.

La patronal y los sindicatos del sector han pactado para los próximos cuatro años un subida salarial del 4,75%, mientras que en las cajas el nuevo convenio contempla un incremento del 1% en 2017 y del 1,25% en 2018.

Prueba de que prácticamente todo el ajuste de costes del sistema ha recaído sobre las plantillas es que mientras los gastos de personal se han recortado en esos más de 3.700 millones, la partida de gastos generales, que contempla los demás costes de administración de las entidades –material de oficina, recursos técnicos, gastos judiciales, publicidad, vigilancia y viajes, por ejemplo–, han crecido un 4,1% o 472 millones, a 12.079 millones.

Y eso que en estos último siete años el sector ha reducido su capacidad instalada en 15.314 oficinas (un 33%), hasta 30.853 locales, según los últimos datos publicados por el supervisor bancario. De esta forma, la red de sucursales, que en 2008 superó los 46.000 establecimientos, tiene ahora el mismo tamaño que en 1982, antes de la gran expansión del sector con la liberalización del sector de las cajas de ahorros.

Como fuere, ese ajuste tanto de red como de plantilla no ha terminado. Un estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) estima que el sistema financiero español cerrará unas 3.000 oficinas adicionales hasta 2019, recorte que acarreará una reducción de plantilla de 14.688 empleados. En los últimos meses el Santander, Caixabank, el Popular y Unicaja ya han concretado o ejecutado nuevos recortes o su intención de negociarlos.

El motivo es que la banca necesita mejorar su eficiencia para elevar la rentabilidad. Una fórmula para lograrlo es incrementar los ingresos, pero en un escenario como el actual de bajos tipos de interés y menor demanda crediticia, que abarata los préstamos y hace que el volumen de la actividad no crezca lo suficiente, elevar ese margen es muy difícil. Por tanto, las entidades van a continuar reduciendo sus gastos de explotación, incluidos los de personal, que por si fuese poco la transformación digital del negocio también invita a recortar.

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