Economía

La banca española ha duplicado su negocio en el extranjero desde 2008

Los activos del sector fuera de nuestro país equivalen ya al 42% del total y al ritmo actual pronto alcanzarán la mitad del balance

La banca española ha incrementado su presencia en el exterior
La banca española ha incrementado su presencia en el exterior - EFE
Madrid - Actualizado: Guardado en:

La banca española se agarró a su actividad en el extranjero como a un clavo ardiendo para tratar de capear la crisis doméstica. Pero lejos de pausarse, ese proceso de internacionalización continúa en marcha. El negocio internacional de las entidades financieras de nuestro país se ha duplicado desde 2008 de tal manera que sus activos en el exterior suponen ya el 42% del total, según los datos del Banco de España recogidos en su último Informe de Estabilidad Financiera.

En concreto, los activos en el extranjero de los bancos españoles sumaban al inicio de la crisis unos 640.000 millones de euros, el 20% del total; hoy suponen 1,542 billones de euros, más del 40% del tamaño del sector. De mantenerse este ritmo de internacionalización, en breve el negocio de estas entidades españolas estará compuesto en un 50% por negocio nacional y la otra mitad por negocio localizado fuera de España, según auguran desde Analistas Financieros Internacionales (AFI).

El primer factor que ha desencadeno esa salida al exterior del sector es la búsqueda de ingresos en otros países con los que compensar la debacle de la actividad financiera en España provocada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la recesión. «El balance consolidado se mantiene en niveles similares a los de junio de 2015 por la evolución positiva del negocio en el extranjero, que compensa la menor actividad del negocio en España y que se mantiene desde el inicio de la crisis», explica al respecto el organismo dirigido por Luis María Linde.

El tamaño del negocio del sector en España medido por el volumen de crédito concedido se ha reducido en los últimos ocho años en casi 600.000 millones o un 30%, hasta 1,8 billones en financiación a la economía. Solo en los últimos doce meses los activos financieros totales de la banca en España se redujeron un 2,2%, mientras aquellos situados en el extranjero crecieron un 15,5%. De esta forma la industria bancaria española ha logrado mantener su tamaño más o menos estable en los 3,672 billones (+0,4%) que registraba al cierre del pasado junio. La evolución de los tipos de cambio también ha favorecido la ganancia de peso del negocio exterior sobre el total.

Hasta 2008 solo Banco Santander y BBVA tenían un presencia exterior significativa que han seguido incrementando. La entidad presidida por Ana Botín, por ejemplo, además de crecer en Brasil y Reino Unido, ha adquirido recientemente el banco portugués Banif y el negocio minorista de Citibank Argentina. BBVA, con fuerte presencia en México, su principal mercado, tomó el año pasado el control del turco Garanti. Pero además, grupos bancarios de menor tamaño han aprovechado para iniciar su expansión internacional o reforzarla: el Sabadell acaba de comprar el británico TSB y está creciendo de forma orgánica en México; Caixabank, por su parte, ha logrado ya hacerse con el control del luso BPI, y Bankinter ha absorbido el negocio minorista de Barclays en Portugal.

Principales destinos

El sistema bancario del país vecino, en plena reestructuración y que por tanto ofrece oportunidades a buen precio a competidores extranjeros, es la última apuesta de la banca española. En todo caso, Reino Unido, con el 29,4% de los créditos foráneos de entidades nacionales, Estados Unidos (15,8%), Brasil (9,3%) y México (+8,2%) son los principales destinos debido básicamente a la presencia allí del Santander y BBVA y ahora también el Sabadell. Solo el negocio internacional de los dos primeros bancos casi las dos terceras partes del total del sector.

La actividad bancaria de las entidades españolas en el conjunto de Iberoamérica, en contra de lo que pudiera pensarse, representa «solo» el 25% del total. Y es que los bancos de nuestro país han optado en los últimos años por diversificar su negocio hacia mercados más desarrollados y competitivos como los citados Reino Unido y EE.UU., que acaparan casi el 45% de los activos foráneos.

El Banco de España detalla en su informe que la exposición crediticia a Reino Unido se concentra mayoritariamente en la financiación a hogares, que supone el 70% de la cartera total de préstamos en este país, y en particular para la adquisición de vivienda. Mientras tanto, en EE.UU., Europa continental e Iberoamérica el volumen de financiación concedida a particulares es similar al de los préstamos otorgados a empresas, en torno al 35% o 40% de la cartera crediticia total.

La incipiente recuperación económica en España y la crisis de economías emergentes como la brasileña hicieron pensar hace dos o tres años que los grandes bancos de nuestro país reequilibrarían esa balanza y España empezaría a recuperar peso en sus balances. BBVA, por ejemplo, llegó a augurar en 2013 que su actividad doméstica duplicaría su aportación hasta el 25% o el 30% del beneficio en 2015. Entonces representaba algo menos del 15%, y a día de hoy aún no llega al 18% (17,7%).

Los bajos tipos de interés, la debilidad de la demanda crediticia, el proceso de desendeudamiento que aún afrontan familias y empresas y las pérdidas que el negocio inmobiliario todavía genera al sector hace que el negocio en España siga cayendo tanto en volumen de activos como en peso relativo en la cuenta de resultados de los bancos más internacionalizados.

Ventaja competitiva

«Esta combinación de negocio bancario creciente en el extranjero y menguante dentro de España es la que está provocando esa notable expansión del primero en términos no solo relativos, sino también absolutos. Y sin duda este hecho es muy relevante y diferencial para entender la dinámica intrínseca de la banca española así como en términos comparativos con la banca del resto de principales países europeos», explica AFI en un informe al respecto.

Estos analistas detallan que esa exitosa internacionalización no solo ha facilitado al sector español digerir la crisis doméstica sino que actualmente presente unas ratios de rentabilidad, aunque bajas también, superiores a las de las entidades homólogas europeas.

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