La canciller alemana, Angela Merkel; el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump
La canciller alemana, Angela Merkel; el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump - AFP

Las ayudas a Airbus y Boeing avivan la guerra comercial entre UE y EE.UU.

El Viejo Continente acata la decisión de la OMC y evitará así aumentar la tensión, ya de por sí alta por los aranceles al acero y al aluminio

MadridActualizado:

En plena ola proteccionista de Estados Unidos, la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha dictaminado que la Unión Europea sigue otorgando ayudas ilegales a Airbus. La organización mantuvo el martes un dictamen de 2016 en el que acusaba a Bruselas de conceder miles de millones de forma irregular al fabricante para el desarrollo de los modelos 350 y 380. Un caso que comenzó en 2004 y que podría ser utilizado por Washington para imponer nuevos aranceles al Viejo Continente.

La reacción de Boeing y de la Administración Trump al caso no se han hecho esperar. Ambos se sienten perjudicados por este sistema y denuncian la insistencia en él del Ejecutivo comunitario. «A menos que la UE finalmente actúe para dejar de infringir las normas y perjudicar los intereses de Estados Unidos, nuestro país tendrá que avanzar con medidas en contra de sus productos», ha señalado Robert Lighthizer, representante de Comercio Internacional de EE.UU.

Boeing ha ido un paso más allá. Ha cifrado la cuantía de las subvenciones irregulares concedidas a Airbus en 18.500 millones de euros y ha asegurado que los aranceles a la industria aeronáutica europea podrían ponerse en marcha en 2019. «Alcanzarán miles de millones al año hasta que se eliminen estas subvenciones», destacó el fabricante norteamericano.

Airbus y la UE asumen el fallo de la OMC, pero recuerdan que Boeing tiene también un proceso abierto

Más que la concesión de estas ayudas, la compañía ha denunciado la insistencia en ellas de la Unión Europea. El inicio del caso se remonta a 2004, cuando Estados Unidos denunció las ayudas públicas que recibía Airbus para desarrollar sus programas. El fallo se produjo seis años más tarde, cuando la OMC consideró que estas partidas, otorgadas por Alemania, España y Reino Unido, eran «subvenciones a la exportación prohibidas» por las reglas del comercio internacional. La organización dio entonces a la UE un plazo «que no debería superar los 90 días» para «adoptar medidas apropiadas para eliminar los efectos desfavorables o retirar» los subsidios.

Han pasado ocho años y estos países siguen sin retirar estas ayudas. O, al menos, no todas. Cecilia Malmström, comisaria europea de Comercio, ha destacado que la OMC no cuestiona el sistema de ayudas otorgado por Europa a Airbus, sino una pequeña parte del mismo. Según Bruselas, el órgano de apelación de la organización «ha rechazado definitivamente la mayoría de las alegaciones de los Estados Unidos» en este caso. Un 94%, según el fabricante del Viejo Continente, que asegura que finalmente lo único que cuestiona la OMC es el interés al que concedió la UE determinados préstamos para el desarrollo del modelo A380 y A350. Y en este último caso, la diferencia es muy baja. Además, la compañía asegura que las posibles sanciones serán «mínimas en comparación con las esperadas en el proceso contra los subsidios de Boeing».

Y es que esta batalla legal tiene doble dirección. La Unión Europea denunció en 2005 las ayudas concedidas por Estados Unidos a Boeing. Un caso que también se resolverá en los próximos meses. Ayer, Airbus pasaba al ataque al señalar que las subvenciones norteamericanas al fabricante superaron los 11.500 millones, representando «la mayor subvención estatal en la historia de Estados Unidos».

«Airbus devuelve sus préstamos mientras Boeing no lo hace y continúa aprovechándose de la generosidad de los contribuyentes estadounidenses», explicó el consejero delegado de la compañía, Tom Enders, en un comunicado. Desde la compañía añaden que todavía queda por determinar el impacto que tuvieron estas ayudas en el mercado «y esto llevará tiempo».

Solución europea

La comisaria Malmström, pese a todo, confirmó que no dejarán que el conflicto derive en nuevos aranceles a Europa. La representante europea de Comercio destacó que la Unión Europea se ajustará a las normas de la OMC, aunque todavía mantienen la vista puesta en la guerra comercial abierta con Estados Unidos.

El 1 de junio, si nada cambia, entrarán en vigor los aranceles norteamericanos al acero (25%) y al aluminio (10%) por razones de defensa nacional, dice Trump. Un argumento que ni en la Comisión Europea ni entre las empresas se creen, además de considerar que no tienen ninguna justificación. El vicepresidente de la Comisión Europea para Fomento del Empleo y Crecimiento, Jyrki Katainen, aseguró el martes que no cederán ante las amenazas de Trump.

Lo cierto es que el caso de las ayudas ilegales a Airbus no hace otra cosa que recrudecer las tensiones entre ambas partes, aunque las negociaciones siguen abiertas. Malmström ha mantenido ya casi una decena de encuentros con representantes de Comercio del Gobierno de Estados Unidos para lograr una exención permanente a los aranceles al acero y al aluminio, pero no lo harán a cualquier precio. Fuentes comunitarias señalan que las negociaciones con los norteamericanos no tienen un cheque en blanco por delante. De hecho, hace dos semanas, Margaritis Schinas, portavoz jefe de la Comisión Europea, lanzó un nuevo reto a Trump, justo antes de conocer que se prorrogaba la exención de aranceles para la UE hasta el 1 de junio: «Somos pacientes, pero estamos preparados», dijo entonces.

Malmström ha mantenido ya casi una decena de encuentros con representantes de Comercio del Gobierno de Estados Unidos

Bruselas amenazó, además de con llevar el caso a la OMC, algo que hará si los aranceles se consuman, con responder con otros gravámenes que equilibren la balanza con Estados Unidos. En concreto, el órgano comunitario estudiará cargas a productos como los vaqueros Levi’s, las motos Harley-Davidson y el whisky bourbon, tres enseñas estadounidenses.

Desde la UE señalan que su disposición a negociar es total, aunque, de no poder llegar a un entendimiento, Europa viene trabajando en los últimos meses en su política exterior: en abril pactó un nuevo acuerdo comercial con México, las conversaciones con Mercosur esperan cerrarlas este mes y en el horizonte está un nuevo tratado con Australia y Nueva Zelanda.