ECONOMÍA COLABORATIVA

De autocaravanas a oficinas: el abanico de productos que se pueden compartir gracias a internet

Las nuevas tecnologías han impulsado la creación de empresas que han permitido la proliferación de nueva forma de consumo

De autocaravanas a oficinas: el abanico de productos que se pueden compartir gracias a internet
G.GINÉS Madrid - Actualizado: Guardado en:

Un nuevo ecosistema empresarial está creciendo de forma imparable en las grietas del sistema jurídico español y europeo. La última revolución tecnológica ha traido consigo nuevas formas de emprendimiento, difíciles de encasillar en sectores determinados y basados en las transacciones entre particulares. La llamada economía colaborativa, que pese a todo se mantiene en un limbo legal en un buen número de países, ha impulsado el crecimiento de todo tipo de empresas y ha dado forma a propuestas que hace unos años eran impensables.

El «Airbnb» de las autocaravanas

¿Hubiera sido posible, por ejemplo, la creación de una «startup» para compartir los gastos de una autocaravana sin la existencia de internet? Lo cierto es que Benoit Panel, uno de los cofundadores de Yescapa, puso en marcha esta idea basándose plataformas nativas digitales como Airbnb o Blablacar. Panel descubrió que, al igual que ocurre con hoteles o coches, muchos propietarios de autocaravanas intentaban cubrir los gastos de sus vehículos alquilándolos. «Identificó una oferta y una demanda que no tenía como encontrarse ni intercambiar sus productos con total seguridad», asegura Julie Da Vara, actual responsable del desarrollo internacional de Yescapa.

Este verano, las solicitudes de alquiler de autocaravanas en Yescapa se han incrementado un 400% con respecto al verano de 2015. El funcionamiento, como suele ocurrir en este tipo de empresas, es sencillo. Los viajeros y los propietarios se ponen de acuerdo en lo que a trayectos, fechas y precio se refiere. Además, están en contacto entre ellos y tienen un sistema de puntuación para determinar quiénes ofrecen mejores condiciones para el alquiler de estos vehículos. «Los viajeros que acuden a nuestra página no solo son conductores experimentados con autocaravanas, son también muchos novatos que desean viajar de forma diferente», sostiene Da Vara.

Este particular «Airbnb de las autocaravanas» no cuenta con un tipo de regulación específica que se refiera al servicio que ofrece, por lo que se acoge, como hace Blablacar, a la economía colaborativa para justificar su actividad. «Los propietarios alquilan de forma puntual sus autocaravanas de modo que se trata realmente de compartir gastos más que ganar dinero. Sin embargo, explicamos a los propietarios registrados en nuestra web porque tienen que declarar sus ingresos y de qué manera proceder», explica Da Vara.

Profesionales de la reputación

Si resulta complicado concebir Yescapa sin el apoyo de internet, imaginarse Traity es imposible. La compañía se dedica a elaborar algoritmos para medir el nivel de confianza que inspiran los usuarios de internet en base a su actividad a las redes sociales. Con toda esta información ofrecen a los clientes de la plataforma productos financieros ajustados a su situación y ayudan a mejorar su reputación en internet. «Construimos un sistema de scoring alternativo, más social y más justo, en contraposición con el tradicional scoring financiero que usan, por ejemplo, los bancos a la hora de conceder crédito», asegura Miguel Ángel Torres, director financiero de la empresa.

No se definen como economía colaborativa, sino como «una respuesta a los nuevos retos que la economía colaborativa está planteando a la sociedad». Traity se sirve de la información y opiniones que distintos usuarios realizan sobre una persona en internet y, en función de ellos, elaboran un «perfil» que determina el riesgo de impago que puede desprender una persona por su actuación en la red. Siguiendo este método han verificado 4,5 millones de perfiles a nivel mundial.

En el futuro, darán un paso más en España. «Comenzaremos a ofrecer seguros, cuyo precio y aprobación estarán basados en el perfil social que construimos sobre los asegurados, y no exclusivamente sobre los factores tradicionales (nómina, antigüedad laboral, etc.)», asegura Torres. De esta forma, los usuarios podrán contratar su producto en unos minutos, un sistema que beneficiará a «muchas personas que lo merecen, y que normalmente son rechazadas por no tener un trabajo tradicional», añaden desde Traity.

Alquiler de reuniones

Estas propuestas, sin embargo, tienen mucho camino por recorrer en España. La economía colaborativa sigue siendo cuestionada por múltiples motivos. Para empezar, dado que son empresas que no suelen adoptar ningún reglamento completo, se duda de su legalidad. Se sospecha que bajo el apelativo de «colaborativa» se esconden empresas convencionales que obtienen un gran beneficio y que deben jugar con las mismas reglas del juego. A nivel fiscal se les ha acusado de facilitar la evasión fiscal. A nivel laboral, de impulsar la precariedad de sus «trabajadores».

Diego Hidalgo lleva más de seis años trabajando en este limbo legal. Primero fundó Amovens en 2009, una compañía que ofrece un servicio similar a Blablacar. Más tarde se centró en dirigir otra de sus empresas, Spacebee, una red social que se utiliza para alquilar salas de reuniones. Reconoce que ha habido un cierto «cambio social» en la percepción de la economía colaborativa, aunque todavía hay gran «confusión» provocada por muchas empresas que se hacen pasar por este tipo de prácticas. En su opinión, toda empresa que quiera relacionarse con esta etiqueta debe cumplir dos premisas: que el servicio sea entre particulares y que se comparta un recurso.

Respecto a Spacebee, Hidalgo explica que la empresa se fundó después de que su equipo comprobara que contaba con una sala de reuniones que nunca utilizaban. Con una sala fundaron una compañía. Hoy en día han logrado un crecimiento estable y cuentan con más de 1.000 espacios en España. Por el momento, no han tenido ningún tipo de problemas con la regulación.

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