Asturias y Castilla-La Mancha, la cara y la cruz de la desigualdad económica

Las mayores diferencias entre hombres y mujeres se dan empleo y empoderamiento

MadridActualizado:

Las asturianas son las mujeres españolas con menor desigualdad, mientras que la región con mayor brecha femenina frente a los hombres es Castilla La Mancha, según el Indicador de Desigualdad de Género realizado por el Observatorio de Investigación de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (Racef). El informe, dirigido por la doctora Ana María Gil, mide la magnitud de la brecha tanto nacional, que es negativa en un 22,55%, como para cada una de las 17 Comunidades autónomas, excepto Ceuta y Melilla.

El estudio es el resultado de la obtención de un algoritmo que los investigadores han obtenido a partir de agregar 25 variables clasificadas, interconectadas y ponderadas con su correspondiente índice de coherencia, en cuatro ámbitos: formación (8), mercado laboral (6), empoderamiento (6) y condiciones sociales (5).

El mercado de trabajo es donde resulta más latente la desigualdad entre hombres y mujeres con marcadas asimetrías en todas las variables. En este campo, a pesar de que todas las Comunidades obtienen resultados desfavorables, destacan por encima de la media nacional (-17,73% de brecha) Galicia, Asturias, Madrid, Cataluña, Baleares, Cantabria y el País Vasco. Mientras, los peores resultados se registran en Extremadura y Castilla La Mancha.

Otro capítulo en el que se han medido las diferencias es el referido al empoderamiento, que es una de las cuestiones, junto a las laborales, que más polémica genera en materia de desigualdad de género, dado que en los últimos años se explica la brecha en términos de techo de cristal para hacer referencia a las barreras invisibles que tienen las mujeres para acceder a puestos de responsabilidad.

Resultados del índice elaborado por la RACEF
Resultados del índice elaborado por la RACEF

En el análisis del Observatorio de Investigación de la RACEF se evidencia un mejor resultado para las murcianas, que son las españolas que tienen una menor brecha de género en cargos públicos y de decisión. Por ejemplo, con mayoría femenina en el gobierno autónomo y un tercio de las alcaldías de la región en manos femeninas. Al otro lado se sitúan las cántabras. Además de Murcia, destacan por situarse mejor que media española (-37,58%) las comunidades de:Asturias, País Vasco, canarias, navarra, Extremadura, Baleares, Andaludía y la Comunidad Valenciana.

Mejores en formación

Los únicos resultados favorables para las mujeres se producen en el campo de la formación, tanto en todas las variables como en la mayoría de Comunidades. La doctora Gil asegura que «las españolas están mejor preparadas que los hombres pero están peor pagadas y ocupan menos puestos en las administraciones, la política y los cargos de responsabilidad empresarial».

La directora del Observatorio y académica de número de la Racef también señala que en general «el campo iguala a hombres y mujeres, dado que, por ejemplo, no se registran bajas por maternidad y la unidad de explotación suele ser familiar, mientras en el ámbito industrial aumenta la brecha».

En opinión de sus autores, el Índice, además de ofrecer una radiografía de la brecha de la desigualdad, facilitará las políticas que se desplieguen con el objetivo de atemperar y llegar a eliminar las diferencias.

Peores condiciones sociales

Sin embargo, la dimensión que presenta peores resultados es la que hace referencia a las condiciones sociales. Destacan por encima de la media española, cuya brecha se sitúa en -38,5%, las comunidades de Castilla la Mancha, Canarias, Aragón, Andalucía, Extremadura, Baleares, Murcia, Madrid y Cantabria. Los peores resultados se obtienen en el país Vasco y Asturias.

Los autores del estudio resaltan en la dimensión social la influencia de las variables «hogares monoparentales» y «excedencias laborales por cuidado de hijos y familiares», capítulos donde, además de su efecto inverso, muestran un claro desequilibrio en perjuicio de las mujeres con brechas inferiores al 46% negativo para los hogares monoparentales y 67% negativo para las excedencias laborales.