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El alto gasto de energía, otra traba para el bitcoin

El consumo eléctrico de la red de esta divisa es una de las razones por la que los países podrían prohibir su uso

MadridActualizado:

Durante las últimas semanas, el bitcoin ha centrado varios debates a su alrededor. La alta volatilidad del precio de esta criptomoneda, que le ha permitido tanto alcanzar un récord de cotización de casi 20.000 dólares como desplomarse casi un 40% en pocos días, es el foco en el que se centran sus partidarios y sus detractores. Las características de esta divisa, descentralizada de cualquier organismo central, y el crecimiento vertiginoso que ha experimentado durante este año la ha convertido en un activo interesante para los inversores, hasta el punto de que hace pocas semanas se estrenó en el mercado de futuros de EE.UU. Sin embargo, el ecosistema bitcoin guarda peculiaridades negativas, como su alto grado de consumo eléctrico y, por tanto, su capacidad dañina para el medio ambiente.

Esta es una de las razones que expone el banco de inversión Citi en su informe «Cómo de malo es el bitcoin» para predecir el fracaso de la reina de las criptomonedas. Según la entidad americana, los Gobiernos acabarán prohibiendo el uso del bitcoin por su ineficiencia energética. «La utilización de algoritmos superiores elevará aún más el precio del bitcoin y tendrá su impacto en el mercado eléctrico, lo que será una razón importante para que los Gobiernos prohíban la moneda digital», explican.

De momento, algunos países ya han restringido de algún modo el uso de esta criptomoneda, como en Corea del Sur, China y Rusia. En España de momento la CNMV ha alertado de los riesgos de invertir en ella y otras monedas digitales.

Creación de nuevos bitcoin

Partiendo desde la base, el bitcoin, al ser una divisa digital, no es tangible. Está sustentado por la tecnología de Blockchain (cadena de bloques), que funciona como un gran libro de contabilidad donde todo queda registrado gracias a la conexión entre miles de ordenadores que verifican cada operación que se registre en ese libro, casi imposibilitando su manipulación. Entonces, ¿cómo se crea un bitcoin? Mediante los llamados mineros, ordenadores que tratan de resolver complejos problemas matemáticos por el que se rige el protocolo de la criptomoneda para así sellar los bloques. Cuando un bloque se halla, se verifica por otros mineros y se registra en el libro de contabilidad, el minero que lo ha logrado consigue una recompensa en bitcoin. De esta forma, los mineros sirven tanto para encontrar nuevos bitcoin como para comprobar y verificar que las transacciones que se realicen se hagan acorde al protocolo establecido, sustentándose así todo el ecosistema de esta divisa.

El sistema de creación de esta criptomoneda es también una carrera entre los mineros para descifrar antes los diferentes problemas y así ser recompensados con bitcoins. Actualmente hay 16,7 millones de bitcoin creados de los 21 que estableció como límite Satoshi Nakamoto, su creador, por lo que quedan algo más de 4 por repartirse. Hoy día por cada bloque que se sella, el minero logra una recompensa de 12,5 bitcoin, una cantidad que al precio de cotización actual sería de unos 187.500 dólares aproximadamente. A simple vista, dedicarse a la minería parece que son todo ganancias, pero desde hace años hacerlo por cuenta propia no es rentable, ya que supone un gasto energético muy grande y supondría competir contra los equipos potentes que cuentan las granjas de minería, lugares donde tienen cientos de ordenadores funcionando las veinticuatro horas del día para minar. La más grandes se localizan en China, donde el precio de la energía es muy barato.

El minado de bitcoin, por lo tanto, ha quedado reservado para estas granjas, que hasta el momento sí les da beneficio esta actividad a pesar de que con el paso del tiempo resolver los cálculos matemáticos cada vez es más complicado y que el número de transacciones diarias de bitcoin está creciendo poco a poco. Esto conlleva equiparse con dispositivos aún más potentes que consumen mayor energía. A su favor cuenta con que el precio del bitcoin se mantiene al alza, por lo que mientras haya beneficios, se seguirá mejorando los equipos de minado.

Consumo al alza

El consumo eléctrico de la red de bitcoin preocupa a muchos expertos. Según el portal Digiconomist, actualmente el gasto en minería y transacciones estaría estimado en unos 37,1 teravatios por hora (TWh) cuando hace un mes era de 30,2. Es decir, en ese espacio de tiempo, el consumo eléctrico que produce el bitcoin se ha incrementado en un 22,8% y se espera que siga subiendo. De hecho, los más pesimistas auguran que en 2020 el entramado del bitcoin llegará a consumir la misma energía que todos los países del mundo.

Ahora mismo, la cifra está lejana de esos guarismos, pero no por ello es bajo su gasto. Así, se calcula que el consumo actual de electricidad daría para suministrar a casi 3,5 millones de hogares de EE.UU. Incluso si se tomara al conjunto del bitcoin y se introdujera dentro del último ranking por países en cuanto a gasto eléctrico realizado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en 2015, la criptomoneda ocuparía el puesto 59 del mundo, superando a países como Dinamarca o Irlanda, mientras recorta poco a poco la diferencia con Catar, cuyo gasto es de 39 TWh. Comparándolo con los datos de España, el consumo eléctrico del bitcoin es igual hasta el momento al 14,6% del total de nuestro país.

Muchos confían en que esta divisa logre extenderse y normalizarse como medio de pago, sobre todo por la seguridad que ofrece y su descentralización. Sin embargo, al equiparar el gasto de las transacciones con el de otros sistemas de pago que ya ofrecen un alto grado de seguridad, como el de las tarjetas Visa, las diferencias son considerables. Así, según un estudio publicado por ING, en una transacción de bitcoin se utilizan 200 kilovatios hora, una cantidad de energía que equivale al consumo de un hogar medio en un mes, mientras que con Visa el gasto sería 20.000 veces menor.

Este gasto eléctrico tiene sus consecuencias contaminantes en la emisión de CO2 hacia la atmósfera. Gran culpa tiene que China sea el mayor país minero, ya que en el país asiático se utiliza una gran cantidad de carbón para la generación de energía. Actualmente, se calcula que las kilotoneladas de CO2 anuales que emite la red del bitcoin son 18.105, mientras que la cantidad que se desprende en cada transacción es de 139,58 kilogramos.