Economía

Los alemanes cambian el banco por la caja fuerte

Los bajos tipos de interés, incluso negativos, llevan a muchos ahorradores a guardar el dinero en casa

Una de las cajas de seguridad de la empresa Burg-Waechter
Una de las cajas de seguridad de la empresa Burg-Waechter - ABC
ROSALÍA SÁNCHEZ Corresponsal En Berlín - Actualizado: Guardado en:

"El ahorro es la actuación sensata de una persona justa", escribió el filósofo Immanuel Kant, sellando el peso moral del verbo ahorrar en la cultura germana. En 2010, en plena crisis, los alemanes ahorraron el 15% de sus ingresos, complaciendo allá donde esté a Martín Lutero, para quien "el céntimo ahorrado es más honrado que el adquirido". También los alemanes más jóvenes, esos que en las estadísticas figuran como bloque de población entre los 14 y los 25 años, ahorraron en 2010 el 28% de sus ingresos totales, que según las mismas estadísticas eran en promedio de 466 euros al mes. Un 19% tenía ya un plan de pensiones, a pesar de ser estudiantes en su mayoría.

Todo ese flujo de ahorro iba a parar tradicionalmente a cuentas corrientes, depósitos o planes de pensiones, que a su vez daban lugar a una cultura bancaria que de forma secular ha sostenido a empresas y Estados y que ahora se desvanece por culpa de un italiano, Mario Draghi. El presidente del Banco Central Europeo, con su política de tipos de interés bajos, incluso negativos, ha llevado a muchos alemanes a retirar depósitos y planes de ahorro de sus bancos para meter el dinero debajo del colchón, evidenciando que si en la cultura alemana hay algo más enraizado que el ahorro, es el cobro de interés por prestar o depositar dinero.

A partir del 1 de septiembre, Raiffeisenbank Gmund & Tegernsee ha comenzado a aplicar un tipo de interés del -0,40% en concepto de comisión de custodia a los depósitos que superen los 100.000 euros. Desde noviembre pasado, Skatbank grava con un 0,25% los depósitos que superen el medio millón y Postbank cobra 3,9 euros al mes a los clientes que no superan los 3.000 euros de ingresos mensuales. La consecuencia es que la venta de cajas fuertes vive un inesperado boom. "Mi padre compró una en 2008, porque no se fiaba de los bancos, y me reí de él. Ahora soy yo el que se niega a pagar por ahorrar y le he pedido que me asesore para comprar una caja fuerte", reconoce Vincent, abogado de 47 años de Berlín.

Burg-Waechter, el mayor fabricante alemán de cajas fuertes, confirma que sus ventas han subido un 25% en la primera mitad de este año y que apenas consigue satisfacer los pedidos que recibe. Su jefe de ventas, Dietmar Schake, detalla que la mayoría de esos pedidos proceden de clientes particulares y con pasaporte alemán. Y no es un caso aislado. Sus rivales Format Tresorbau y Hartmann Tresore han aumentado sus ventas en más de un 10% hasta junio.

No es que no se les haya ocurrido, en esta Europa de libre movimiento del capital, abrir cuentas en bancos extranjeros. Según el Bundesbank, desde 2010 el volumen de los depósitos en cuentas corrientes en bancos extranjeros que operan en Alemania ha aumentado en un 80%. Los más frecuentemente elegidos son los grandes bancos de los Países Bajos, como ING Groep, o bancos de Portugal y Rusia, con altas tasas de interés. Pero esta opción es más bien para grandes fortunas. El pequeño ahorrador parece sentirse mejor con su dinero más cerca. "No pienso decirle donde la tengo", rechaza la jubilada berlinesa Helga, de 72 años, "pero sí le diré que se duerme muy bien después de contar el dinero cada noche".

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