La canciller alemana Angela Merkel
La canciller alemana Angela Merkel - EFE

El PIB alemán juega a favor de las negociaciones para la gran coalición

La economía alemana creció un 2,2% en 2017 con respecto al año anterior, un 2,5% si se eliminan las variaciones de calendario

CORRESPONSAL EN BERLÍNActualizado:

Las boyantes cifras de crecimiento alemán son publicadas al tiempo que Merkel entra en la última sesión de sondeo para una reedición de la gran coalición con los socialdemócratas y son cifras que juegan a favor del acuerdo. La economía alemana creció un 2,2% en 2017 con respecto al año anterior, un 2,5% si se eliminan las variaciones de calendario, dice la Oficina Federal de Estadística (Destatis) en base a datos preliminares, y con un superávit de 38.400 millones de euros, lo que equivale al 1,2 % del PIB de la mayor economía europea, lo que certifica que los negociadores cuentan con un margen de 45.0000 millones de euros para hacer política hasta 2021.

"La economía alemana mantiene su trayectoria positiva", ha defendido el director del departamento de Estimaciones Económicas de Destatis, Albert Braakmann, que señala el aumento de las inversiones y el consumo interno como tendencias más significativas tras el dato de crecimiento, alentado además por el buen comportamiento del mercado laboral, en tasas mínimas de desempleo y cifras récord de población con trabajo. En concreto, el consumo privado repuntó un 2%, mientras que las inversiones en bienes de equipo aumentaron en un 3,5% y la inversión inmobiliaria avanzaba un 2,6%. Estos serían los porcentajes valorados también en las previsiones del gobierno, el Bundesbank, los principales institutos económicos y el consejo asesor del Ejecutivo, conocido como los "cinco sabios", que habían avanzado en los últimos meses que la mayor economía europea iba a crecer en 2017 entre un 1,9 y un 2,6%.

Además de apuntalar el crecimiento europeo, del que Alemania es el motor principal, estos datos muestran cómo Alemania está acelerando el ritmo de sus compras al extranjero, más que las ventas. En 2017, las exportaciones repuntaron un 4,7% y las importaciones un 5,2%. Antes de abandonar el Misnisterio de Finanzas, Wolfgang Schäuble ha dejado atado un presupuesto estatal con saldo positivo, como el del año anterior, que a pesar de que el gasto público se incrementó en un 1,4 %, marca una superávit de 3.700 millones de euros a los que hay que sumar además los 6.700 millones de euros de la reserva para gastos derivados de los refugiados, que en 2017 no fue necesario usar a diferencia de lo pensado en un primer momento. Se podrá emplear, por tanto, este dinero en los próximos años. Queda margen, por lo tanto, para el ambicioso programa de inversión en infraestructuras y digitalización que la nueva gran coalición está todavía negociando.

Otro dato esperanzador es el que señala que la producción industrial y las exportaciones de Alemania están aumentando más de lo estimado. A la espera de que Destatis comunique el 14 de febrero el crecimiento del PIB en el cuatro trimestre y los resultados definitivos del conjunto del ejercicio, en el mes de noviembre se ha registrado ya un saltó un 3,4%, el mayor incremento desde septiembre de 2009 y muy por encima de la previsión del 1,8%. En este sector, las exportaciones subieron un 4,1% en términos desestacionalizadas, mientras que una vibrante demanda interna impulsa las importaciones a un ritmo del 2,3%. Un desglose de los datos de salida muestra que los principales motores son los bienes de equipo y de consumo, así como la construcción.

La industria alemana, por lo demás, lleva ya más de un año pertrechándose para la principal amenaza que se cierne sobre la economía alemana, el Brexit. Su poderoso lobby ha ido animando a las empresas, a instancias del gobierno de Berlín, a prepararse de cara a un ruptura “muy dolorosa” para los intensos vínculos comerciales con Reino Unido. “Hemos tomado medidas preventivas para la seria posibilidad de una salida muy dura”, confirma el director de la Federación de la Industria Alemania (BDI), Joachim Lang, completamente alineado con la postura dura del gobierno de Berlí y que incluso considera a las alrededor de cien mil empresas que pertenecen a esta asociación preparadas para una salida “sin ningún tipo de acuerdo”. “El Brexit, sea de la forma que fuere, suscita un número no desdeñable de cuestiones legales, de política económica y de gestión empresarial, pero la industria alemana está preparada para cualquier escenario”.

Un informe de Deloite, que ha analizado la situación de 160 empresas alemanas con filiales de al menos cien empleados en Reino Unido, prevé efectos en la industria automovilística, las eléctricas, los servicios financieros y los sectores logístico y comercial. Pero, tal y como les explicó Merkel durante el congreso anual de la BDI el pasado junio, “si resulta finalmente posible tener acceso al mercado único, si se puede elegir, entonces el mercado común como tal se verá rápidamente en peligro, porque todos los países querrán elegir qué les interesa”, por lo que, en palabras de la canciller, “serán necesarios sacrificios” para preservar unidos al resto de los socios europeos.