Economía

El G-20 da por agotados los estímulos monetarios y estudia nuevas vías de crecimiento

La corrección de los excesos de capacidad de producción industrial de China o la coordinación internacional en materia tributaria han sido algunas de las propuestas

El presidente de China, Xi Jinping y la canciller alemana, Angela Merkel, durante su reunión en el G-20
El presidente de China, Xi Jinping y la canciller alemana, Angela Merkel, durante su reunión en el G-20 - REUTERS
EFE - Actualizado: Guardado en:

La cumbre de líderes del G-20 constató este lunes el agotamiento de los estímulos monetarios y empezó a configurar la que debe ser su nueva etapa como principal foro de coordinación económica internacional, orientada hacia las políticas a largo plazo.

Hangzhou fue escenario a lo largo de los últimos tres días de una intensa actividad, tanto dentro de la cumbre como en los márgenes, que terminó sin grandes novedades en el frente económico y con la ratificación del acuerdo sobre el cambio climático de París por parte de EE.UU. y China, el sábado, como mayor resultado tangible.

El grueso de la declaración final, en todo caso, estuvo dedicado a la adopción de medidas de carácter económico, con especial énfasis en el impulso del crecimiento global, la gran prioridad del país anfitrión, China, en esta cumbre.

Los líderes del G-20 llegaron a Hangzhou alertados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) de la necesidad de tomar medidas para relanzar la economía global y se van de la cumbre reconociendo que las políticas monetarias están llegando a sus límites y que hay que complementarlas con medidas fiscales y reformas estructurales.

«La experiencia enseña que el viejo acercamiento de depender únicamente de las políticas monetarias y fiscales ya no funciona. Tenemos que volver a encender el motor de crecimiento vía innovación», afirmó el presidente chino, Xi Jinping, al presentar las conclusiones del encuentro.

La reducción de las desigualdades, la lucha contra el proteccionismo, la corrección de los excesos de capacidad de producción industrial de China o la coordinación internacional en materia tributaria fueron otras apuestas del G-20. Anexo aparte, la declaración final son nueve páginas, casi 7.200 palabras, de recetas y más recetas para curar los males de la economía mundial.

El reto para el G-20 a partir de hoy es tratar de evitar que esas propuestas queden en papel mojado, como sucedió con más de la mitad de las acordadas el año pasado en Antalya, según el recuento del FMI.

Coordinación económica internacional

El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría, resumió esa preocupación ante los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales al señalar que es momento de «implementar, implementar e implementar».

La cumbre de Hangzhou sirvió, además, para iniciar una transición en las funciones del G-20 hacia una nueva orientación como espacio primordial de coordinación de las políticas económicas dejando atrás su rol inicial de mecanismo de emergencia ante la crisis financiera internacional que comenzó en 2008.

«En las actuales circunstancias, el G-20 ha de desarrollar mejor su rol como principal foro de coordinación económica internacional, ha de dejar de ser un mecanismo de respuesta a la crisis para ser uno de gobierno estructural, de enfatizar las políticas coyunturales a equilibrar las de corto, medio y largo plazo», afirmó Xi.

La Presidencia china insistió en la necesidad de llevar a cabo esa transformación, cuya consolidación queda ahora en manos del Gobierno alemán, que ejercerá como anfitrión del G-20 el próximo año en Hamburgo.

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