El aceite de oliva gana la batalla exportadora en cantidad y calidad

El sector se acercó en 2017 a los 4.000 millones vendidos en el exterior y derrumba el mito del prestigio italiano

MADRIDActualizado:

El aceite de oliva se está convirtiendo en uno de los nuestros mejores embajadores en el extranjero. De ser un producto básicamente mediterráneo su fama e interés trasciende fronteras y se conoce y exporta a más de cien países. En algunas zonas geográficas como Asia y América del Norte, nuestro oro líquido ha entrado por la puerta grande y lo ha hecho para quedarse, no en vano nuestro país es el principal productor del mundo con aproximadamente el 44% del total. Sin embargo, como reconoce la gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva, Teresa Pérez Millán,«ningún país nos hace sombra ni en calidad ni en precio. El aceite español es cada vez más conocido».

Desde hace años, lideramos el mercado mundial, no ya en la producción, sino en la exportación y hace tiempo que nuestras exportaciones han superado con creces a las italianas, según productor mundial a mucha distancia. Los últimos datos provisionales del ICEX hablan de exportaciones por valor de 3.931 millones, un enorme salto cuantitativo teniendo en cuenta que en 2012 apenas superaban los 2.000 millones.

Según el director de la Asociación de la Industria y Comercio Exportador de Aceite de Oliva (Asoliva),Rafael Picó,Italia es actualmente un mito «y como tal hay que tratarlo», ya que ha perdido el primer puesto tanto en marcas como en producción. «No les queda ninguna empresa de referencia, la mayoría han sido adquiridas por empresas españolas, como en el caso de Deoleo», añade Picó. El director de Asoliva se refiere a marcas tan emblemáticas como Carapelli, Berolli y Sasso.

Una de las últimas iniciativas de la Interprofesional es, pese a su gran variedad de empresas, marcas y tipos de aceite aunar todos ellos bajo la bandera de Marca España y dar una imagen en el exterior común e integradora, sostiene Pérez.

Un trabajo de todos

La creación de la Interprofesional, al que hay que sumar el excelente trabajo de olivareros, cooperativas, almazaras, envasadores y distribuidores, así como el hecho de que las principales empresas del sector estén en manos españolas, han constituido una cadena de grandes aciertos que han aupado a nuestro país a la hegemonía mundial. De hecho, las principales marcas italianas, consideradas hace años como las mejores, están actualmente en manos españolas e, incluso, chinas. Italia se ha convertido además en nuestro principal cliente de aceite a granel, un mercado que resulta imprescindible para España, ya que absorbe los excedentes de producción producidos en la Península. «Si Italia no existiese como país importador, habría que inventarlo», afirma tajante Picó.

El sector teme que Donald Trump acabe imponiendo más aranceles

Con todo, la tendencia de penetración del aceite italiano en terceros países va poco a poco invirtiéndose. Otro de los mitos es que este país compra aceite español a granel, lo mezcla con variedades propias y lo comercializa como si fuera suyo ganando para sí un mayor valor añadido también hay que matizarlo. Gran parte de lo que importa es para autoconsumo, ya que su producción en los últimos años ha disminuido bastante; extrae aproximadamente tres veces menos que nuestro país. Añadir además que los mercados evolucionan y hoy en día aumenta la exportación de graneles. De hecho, España lo hace en Estados Unidos. Las marcas establecidas allí envasan más cantidad bajo marca propia pues al hacerlo en destino ahorran costes.

El peligro Trump

Respecto al país norteamericano, las últimas decisiones proteccionistas de Donald Trump han creado ciertos temores en el grupo alimentario Deoleo, el mayor productor de oliva del mundo. Recientemente, su consejero delegado, Pierluigi Tosato, ha manifestado su temor a que Estados Unidos imponga más aranceles al aceite español, al igual que está haciendo con la aceituna de mesa.

A su juicio, «el “lobby” californiano está en ello» y se dedica a difundir informaciones falsas, no solo contra las empresas que forman Deoleo, sino contra el aceite español, lo que está provocando caídas en las ventas en este país, mercado que consideran prioritario para los intereses de la multinacional española.

Con todo, aunque EE.UU. es un destino muy importante, en otros grandes mercados fuera de la UE, como pueden ser China, Japón o India, nuestro país lidera con mucho las exportaciones frente a sus más directos competidores. Los dos únicos países donde España no es el principal exportador son Alemania y Canadá, aún en manos italianas, pero el sector confía que poco a poco lo irán consiguiendo.

Seguridad jurídica y alta calidad

El futuro del aceite pasa por seguir manteniendo los altos estándares que goza en la actualidad, pero alerta de que esta debe sustentarse en una seguridad jurídica que aporte parámetros objetivos y no solo la catalogación que otorga el panel cata. Envasadores y exportadores, agrupados en las asociaciones Anierac y Asoliva, lo han confirmado en un reciente encuentro celebrado en Madrid para reflexionar sobre la situación de la industria española.

Defienden estas asociaciones que el panel de la cata, que es de obligado cumplimiento en la UE, ofrece muchas dudas por la variabilidad de resultados, ya que es frecuente que el resultado de la misma ofrezca clasificaciones muy diferentes. Si la discrepancia de valoración es inferior a la inicial es además motivo de sanción, lo que crea «subjetividad e inseguridad jurídica» tanto para empresas como para consumidores.

Anierac y Asoliva han desarrollado un test muy exigente de los parámetros químicos, denominado Sistema de Autocontrol Reforzado, para certificar la calidad de los aceites de oliva virgen y piden a las administraciones que trabajen para conseguir las mejoras necesarias, entre ellas el panel cata, y evitar así que estas discrepancias que a veces arroja perjudiquen la imagen de las empresas y la reputación de todo un sector.