Thiem, durante su duelo ante Kevin Anderson
Thiem, durante su duelo ante Kevin Anderson - BELÉN DÍAZ
Mutua Madrid Open

«Thiem lo tiene todo para estar ahí arriba»

Galo Blanco, entrenador del austriaco, destaca las virtudes de su pupilo, que hoy aspira al trono de Madrid

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Madrid, definitivamente, sirve como trampolín de Dominic Thiem, hombre a seguir en la tierra en ausencia de Rafael Nadal. El austriaco, el día después de empujar del trono al balear, volvió a evidenciar que esta superficie está hecha para él, netamente superior a Kevin Anderson para repetir final en este Masters 1.000 que tan bien se le da (18.30 horas, TDP, contra Alexander Zverev). Se acercó el año pasado a la gloria y chocó, precisamente, con Nadal, pero ahora parece dispuesto a ocupar su vacío, dando la razón a todos los que le cuelgan el cartel de heredero.

«Esa etiqueta se la ponen los periodistas, pero él no se ve así», apunta Galo Blanco, que trabaja ahora en el equipo de Thiem. El asturiano actúa, junto a Günter Bresnik, como entrenador del número siete del mundo desde principios de año y acepta que a Thiem se le ensalce por sus prestaciones en polvo de ladrillo, pero a su vez pide cierta prudencia ante el empacho de elogios.

«Es evidente que por resultados es muy bueno en esta superficie, pero heredero de Rafa no va a haber. Lo que ha hecho Nadal es muy complicado que se repita. ¿Que Dominic va a marcar diferencias en tierra cuando Rafa no esté? Si tengo que decir algo, diría que sí. Pero, por ejemplo, nadie sabía hace dos años de la existencia de Shapovalov y hay que ver dónde está ahora. Seguro que aparecen jóvenes que tienen su oportunidad», resume en la zona de jugadores a ABC, por donde desfilan Manolo Santana y Boris Becker repartiéndose abrazos y haciéndose fotos.

El día después de tumbar a Nadal, Thiem tiene que gestionar la euforia y afrontar un duelo completamente diferente ante Anderson, al que jamás ha vencido en los seis encuentros anteriores. «Es verdad que siempre fueron en rápida, pero ese dato estaba ahí en la cabeza y a veces te hace pensar», relata Blanco. Sin embargo, si Thiem es de los jóvenes con mayor proyección es precisamente por su cabeza, aparentemente muy maduro y centrado en lo que toca. «Sí, de eso va bien. No es un jugador que se estrese mucho ante estas situaciones. Lo importante para él es el día a día, y mañana solo estará pendiente de la final», añade su entrenador.

La funciona la azotea y todo el mundo ensalza su capacidad de sacrificio, un profesional intachable que se vacía en cada sesión de entrenamiento. «Si he de decir algo, diría que me sorprende su humildad. No necesita grandes cosas. Es muy buena gente, muy buena persona, y eso para mí es increíble», concede Blanco. «Además, es muy trabajador, le da igual hacer las horas que sean. Seis, pues seis. Ocho, pues ocho. Lo que le digas, lo hará, está abierto a trabajar y a mejorar cada día. En ese sentido, es muy fácil».

Por eso, por su sacrificio, Thiem tiene todos los mimbres para ser número uno cuando se acabe la era dorada de Federer y Nadal, seguramente más pronto que tarde. «De todos los jóvenes, sin que él sea de los más jóvenes porque tiene 24, es evidente que está en la pole position para llegar arriba, lo tiene todo», reconoce su preparador.

Son nueve títulos en su carrera, pero falta un broche de los serios y hoy puede estrenar palmarés en un Masters 1.000. «Ponerse en situación ya es un clic. El año pasado hizo final aquí contra Rafa. Es evidente que jugar una final contra Nadal en tierra es una tarea casi imposible, pero ahora va a tener a otro rival y con la experiencia del año pasado, esperemos que eso le dé un punto extra».