Garbiñe Muguruza durante el US Open
Garbiñe Muguruza durante el US Open - AFP

TenisComienza la era de Muguruza

La tenista hispanovenezolana ya es la número uno del mundo y se ha clasificado por tercer año consecutivo para las WTA Finals de Singapur

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Llevaba tiempo llamando a la puerta y ha terminado por tirarla abajo. Garbiñe Muguruza se ha despertado esta semana encabezando, por primera vez en su vida, el ránking WTA como la mejor tenista femenina del mundo. Un sueño que no siempre pareció alcanzable y que ha acabado haciéndose realidad gracias al esfuerzo y la capacidad de superación de una campeona llamada a ser una de las más grandes del deporte de la raqueta.

Y no es un espejismo. Que Muguruza es ya una realidad lo prueba el hecho de que se haya clasificado por tercer año consecutivo en las WTA Finals que se disputarán del 22 al 29 de octubre en Singapur. Si se cuenta también el año en que acudió en la categoría de dobles junto a Carla Suárez, la caraqueña enlaza cuatro temporadas entre las mejores del planeta (una en dobles y tres en individual). «Cada temporada uno de mis principales objetivos es estar en Singapur, ya que ahí sólo llegan las mejores ocho jugadoras del año. Pero asegurarme la plaza tan temprano me da gran satisfacción y me motiva para seguir trabajando duro de cara a esta última fase de la temporada» dijo, antes de añadir: «Tengo grandes recuerdos del torneo y la ciudad.Será mi cuarto año consecutivo, contando el primero con Carla en dobles, y espero poder jugar mi mejor tenis».

Un gran año

La gesta no parecía tan asequible al principio de temporada para ella, después de encadenar una larga mala racha que comenzó nada más levantar su primer grande, el Roland Garros de la temporada pasada. Ganar en París pareció añadirle más presión en vez de quitársela, y la española tardó un tiempo en aprender a controlar sus emociones, aquellos nervios añadidos que le cargaban sus propias elevadas expectativas. Aquello la alejó varios puestos del número dos que había ostentado durante cierto tiempo.

Sin embargo supo reponerse y escogió el mejor escenario para demostrar al mundo que su triunfo en la tierra parisina no había sido una gloria pasajera. Se mostró contundente en Wimbledon y alcanzó su segunda final en la hierba londinense en tres años. Toda una leyenda como Venus Williams no fue rival para el hambre y la determinación de una Muguruza que no estaba dispuesta a dejar pasar esa segunda oportunidad.

Ya con dos «grandes» bajo el brazo, pudo respirar. Había probado a sus posibles detractores que tenía pasta de campeona. Por fin podía desplegar su mejor tenis sin reprimendas ni bloqueos. Su figura comenzaba a dar miedo. Así firmó un nuevo triunfo en Cincinnati y así llego a Nueva York con sobradas opciones para alcanzar la cima del tenis. Y lo consiguió, pese a caer en octavos. La derrota de la anterior número uno, Karolina Pliskova, en cuartos del US Open hacía líder matemáticamente a Muguruza. Hoy comienza su reinado.

«Tengo ganas de volver a la competición. Asia no se me da nada mal y espero poder mantener el nivel que llevo toda esta temporada», comentó la tenista a 41 días de que comience Singapur. Antes deberá hacer frente a la gira asiática, con los torneos de Tokio, Wuhan y Pekín (en el que se coronó en 2015) en el punto de mira.

A los dos títulos del año que ha logrado Muguruza, habría que sumarles cuatro semifinales más: Brisbane en enero y Stanford en agosto; Roma sobre tierra batida y Birmingham en hierba. La prueba definitiva de que Garbiñe ha evolucionado y ahora es una jugadora resolutiva en todas las superficies.