Croacia-Argentina Del Potro levanta un partido épico y fuerza el quinto punto en la final de la Copa Davis

El argentino mantiene la esperanza de su país al vencer a Marin Cilic en cinco sets cuando iba dos abajo

Del Potro celebra un punto ante Cilic en la final de la Davis
Del Potro celebra un punto ante Cilic en la final de la Davis - REUTERS

Argentina mantiene vivo el sueño de la Copa Davis, alimentada la esperanza después de una soberbia victoria de Juan Martín del Potro ante Marin Cilic por 6-7 (4), 2-6, 7-5, 6-4 y 6-3 en el cuarto punto de la final. El de Tandil iba dos sets abajo y parecía sentenciado, pero despertó cuando nadie lo esperaba, bravísimo para llevar la lucha por la Ensaladera hasta el partido decisivo. Karlovic y Delbonis deciden el título.

Fue un partido cien por cien Copa Davis, con la grada encendida y sin un guión establecido. Se fueron girando los acontecimientos y Del Potro, que estaba aparentemente sentenciado, levantó un duelo imposible ante Cilic, a quien le pesó en exceso la responsabilidad cuando lo tenía todo de cara.

Y eso que Cilic empezó como un torbellino, disparado al romper el saque de Del Potro nada más empezar y con una cómoda renta de 4-1 en el primer parcial. Con todo, el argentino despertó, un ejemplo de amor propio y orgullo, y empezó a soltarse con esa derecha terrible. Fue ajustando el saque, movió a Cilic, y llevó el set al desempate, pero ahí se enredó y fue siempre a remolque.

Lo perdió y ese golpe le hizo daño, demasiado. Cilic vio herido al tenista de Tandil, diluido y visiblemente desconectado. Hablaba su lenguaje corporal y las sensaciones no eran precisamente buenas, incapaz de ofrecer resistencia a los golpes del croata. Con 6-2, se cerró la segunda manga y todo el mundo anunciaba el final.

Del Potro se asomaba al abismo, un muro por delante con esa tremenda desventaja. Argentina dependía de su héroe, del medallista de plata en Río, pero era una esperanza, a priori, con poco fundamento. A Del Potro le correspondía el mérito de firmar el punto de la final, un globo entre las piernas nada más empezar el tercer capítulo, y aguantó todo cuanto pudo para estirar la pelea. Se le daba por muerto, y encontró aire al quebrar el servicio de Cilic en el duodécimo juego, que encima significaba llevarse el set. Del Potro, una maravilla.

Fue subiendo de intensidad la velada, con los nervios a flor de piel y asustada la grada de Zagreb ante el despertar de la bestia. Tanto Del Potro como Cilic mantenían sus saques sin apenas concesiones y todo parecía abocado al tie break, tan dramático en este torneo. El partido tenía de todo, encendidas las aficiones y también los tenistas, tanto que tuvo que intervenir el supervisor en el volcánico cuarto set. De nuevo, se lo agenció Del Potro con un solo break y quedaba todo pendiente de un epílogo angustioso.

Croacia vio la luz cuando Cilic quebró nada más empezar, pero inmediatemente se niveló el pulso. Del Potro se creció y ganó a lo campeón, sensacional su capacidad para aguantar en la pista ante un enemigo tremendo. A Cilic no le bastaron los 34 saques directos y acabó rendido después de casi cinco horas. El gigantón Karlovic y Delbonis deciden el campeón de la Davis de 2016.

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