Rafa Nadal, durante la final del US Open ante Anderson
Rafa Nadal, durante la final del US Open ante Anderson - AFP

US OpenNadal, un gladiador por encima de sus lesiones

Se ha adaptado a los dolores y ha superado el pronóstico de una carrera muy corta

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A Rafael Nadal no le gusta nada que se le pregunte por las lesiones, que han sido muchas y muy dolorosas. Suele, sin embargo, recordar que el camino ha tenido piedras, pedruscos incluso, y de ahí que al tenista balear se le mire con cierta admiración, héroe en todos sus regresos. Desde que era un niño ha competido en escenarios adversos, y celebra con entusiasmo un palmarés impensable. Se le vaticinó una carrera corta, en parte porque empezó muy pronto, en parte porque su tenis exigía demasiado físico, pero la realidad ha superado con creces cualquier pronóstico agorero. Con 31 años, Nadal intuye que el epílogo está más cerca que lejos, claro, pero queda muchísimo camino.

«Voy a hacer lo posible por jugar mucho tiempo más. Eso significa intentar hacer las cosas de la mejor manera, pero tampoco depende de mí en todos los sentidos», resumió Nadal con su trofeo de Nueva York como pareja. «Me refiero a hacer todo lo que esté en mi mano para seguir estando competitivo y sano. Luego hay cosas que uno no puede controlar, y cuando ocurren es el momento de parar y descansar. Hablo de las lesiones. Después de eso, uno analiza si tiene la ilusión y la fuerza para volver como hasta el día de hoy la he tenido siempre».

Historial doloroso

Las lesiones, efectivamente, le han torturado. El pie izquierdo, en 2005, le castigó severamente, y esa lesión reapareció un par de años después, con aquella frase de Toni Nadal aventurando una gravedad alarmante. La rodilla izquierda, en 2012, le obligó a ausentarse más de siete meses, y ahí se le dio por sentenciado. Descubrió la crudeza de la ansiedad en 2015, una «lesión mental» según su propio diagnóstico, y el año pasado se amargó con la muñeca. Después de cada uno de esos tragos, siempre hay una sonrisa, siempre hay una portada, siempre hay un trofeo y el regreso al número uno.

De este Nadal destaca la capacidad para entender las señales que le ha enviado su cuerpo. Ha entendido que debe dosificar y escuchar a su gente, que ya no es un crío. «Desde que tiene 20 años oigo la pregunta de cuánto le queda a Rafa. Ha batido todos los récords de precocidad y es algo que no se ha visto mucho. Se está subestimando un poco su talento, su capacidad para mejorar. No hay razón para pensar que le quedan pocos años», defiende Carlos Moyá. «Recuerdo que hace siete u ocho años algún espabilado dijo que la carrera de Rafael sería corta, fue un exjugador. Me preguntaron por ello y dije: ‘Mira, espero que se equivoque y si no se equivoca pues mala suerte, habremos jugado poco’. Estamos en 2017 y Rafael Nadal empezó su carrera en 2002. Desde 2003 está dentro del top 100, son 15 años y quien lo dijo jugó bastante menos. Si tiene ilusión, creo que puede jugar bastante tiempo todavía», comparte Toni Nadal.