Kiki Bertens
Kiki Bertens - Belén Díaz

Mutua Madrid OpenBertens apunta a todo

La holandesa barre a Caroline Garcia y jugará su primera final del Mutua Madrid Open (6-2 y 6-2)

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Como un ciclón pasó Kiki Bertens por la pista central de la Caja Mágica. Otro día más, y ya casi cumple el pleno porque la holandesa está en la final del Mutua Madrid Open. Con una calidad y un ímpetu que mete miedo a sus rivales. A Caroline Garcia no le dejó ni respirar y en 67 minutos no tuvo más remedio que hincar la rodilla (6-2 y 6-2). Bertens está de dulce y saborea cada triunfo como si fuera el último.

Solo le queda uno para apreciar la magnitud de su semana. Imperial sobre la tierra madrileña desde el primer día. Está 16 del mundo y mira hacia las alturas porque acaba de ganar en Charleston y se planta en la final del Mutua Madrid Open con una confianza desbordada. Cinco partidos sensacionales en los que no le pesaron ni los nombres de las rivales ni su ranking. Cayeron Maria Sakkari, Anastasija Sevastova, Caroline Wozniacki, Maria Sharapova y Caroline Garcia. Victorias de culto para seguir soñando un día más.

Etapa feliz la de esta holandesa de 26 años que no se ha escapado de las lesiones propias de su profesión, se operó de un tobillo, ni de otros problemas de salud que hicieron peligrar su carrera.

Ya está todo olvidado, pero Bertens sufrió en 2015 un susto de los grandes. En una prueba rutinaria, le detectaron un tumor en la tiroides y pasaron meses hasta que le diagnosticaron que era benigno. Afectó a su rendimiento, y pasó una época dura en la que no tenía la chispa suficiente para encadenar buenos torneos, ni siquiera para superar la primera ronda en demasiadas competiciones. «Estuve un año sin poder dormir», admitió. Por eso, no fue de extrañar que llorara de alegría un año después, en Roland Garros, cuando se plantó en semifinales y solo la por entonces número 1, Serena Williams, le impidiera un premio mayor.

Doce meses de incertidumbre en los que nada se supo porque ni siquiera parte de su equipo tenía conocimiento de ello. «Estaba destrozada. No podía ni siquiera entrenarme bien. En esas condiciones es imposible ser una jugadora profesional. Pero no quería decir nada porque si me preguntaban iba a ser peor».

Nada de eso es ya importante. Solo mira al futuro y en él se encuenta la posibilidad de sumar un segundo título en este curso. En su tercera participación del Mutua Madrid Open, donde ha crecido desde la segunda ronda de 2013, los cuartos de 2017 y a la espera de celebrar a lo grande este 2018 de ascenso el sábado en la pista central de la Caja Mágica.