Masters 1.000 de Shanghái

Murray, directo al número uno

Después de su triunfo en Pekín y en Shanghái, el escocés se acerca a Novak Djokovic, al que podría superar antes de que finalice el año

Murray, durante la final de Shanghái contra Bautista
Murray, durante la final de Shanghái contra Bautista - AFP

Como el tenis tiene esa manera tan suya de establecer clasificaciones, el ranking mundial dibuja un escenario impensable hace unos meses, esos tiempos en los que Novak Djokovic vivía sin ruidos y molestias en el ático mientras el pelotón de los humanos se repartía las migajas que dejaba el serbio sobre el mantel. En la otra liga, mandaba Andy Murray, y ahí está ahora el escocés, campeón ayer en Shanghái al frenar la efervescencia de Roberto Bautista, por 7-6 (1) y 6-1, y más cerca que nunca de saciar un deseo infantil. Murray, que ya tiene 13 Masters 1.000, va directo al número 1 y el asalto al trono podría producirse antes incluso de que finalice este 2017. Lo tiene en su mano.

Desde hace unas semanas, Murray mantiene una velocidad de crucero que le ha llevado a ser lo que es en estos momentos, el tenista más en forma de un circuito que ya saca la lengua después de tanta paliza. A Djokovic le penaliza la comparación con el Djokovic del curso pasado y parece que en este no haya hecho mucho más después de cerrar el círculo con la foto de Roland Garros, pero no hay que olvidar que ganó en Toronto y que hizo final en el Abierto de Estados Unidos. Sin embargo, son llamativas las manchas de Wimbledon (tercera ronda) y Río de Janeiro (eliminado en el estreno), perceptible el bajón en su juego pese a que muchas veces le ha bastado con lo mínimo para sumar triunfos por inercia y engordar las cifras hasta el 56-7 que luce en su historial.

En 2015, Djokovic ya se había asegurado el «1» a final de temporada, arrollador como de costumbre en su gira asiática. Alzó los títulos de Pekín y de Shanghái, mientras que en este ejercicio no compitió en el primero de estos torneos y en el segundo perdió precisamente ante Bautista en las semifinales. Murray, sin embargo, ha vencido en los dos eventos y hoy, cuando se actualice la lista de la ATP, se despertará a tan solo 915 puntos del balcánico en la «race» (la tabla que refleja los dígitos en función de lo que se ha hecho en 2016), mientras que en el acumulado de la ATP hay una diferencia de 2.415 puntos.

Por los mismos motivos esgrimidos en la introducción, es difícil de prever cuándo podría Murray relevar a Djokovic en la azotea. En su agenda, el británico tiene ahora el torneo de Viena y luego llega París-Bercy, el último Masters 1.000 de esta campaña y en donde se puede producir el cambio. Si Murray ganara en Austria y en la capital francesa, se quedaría a 15 puntos del serbio, dando por hecho que éste último alcanza la final. Si cae antes, noticia.

«Estoy seguro de que tendré opciones en poco tiempo», resumió Murray abrazado al trofeo de Shanghái, pletórico porque lleva diez victorias del tirón apuntándose veinte sets de manera consecutiva. «No estoy diciendo que no vaya a tener oportunidades de colocarme como número 1, simplemente estoy afirmando lo realmente difícil que es llegar a ese lugar. Sinceramente, creo que puedo. En los últimos meses me he probado a mí mismo y puede que no vuelva a tener una oportunidad como ésta para conseguirlo, así que voy a seguir dando lo mejor de mí hasta que exista esa posibilidad», apunta.

Con semejante escenario, la Copa de Maestros de Londres (del 13 al 20 de noviembre, con Djokovic defendiendo corona) adquiere una relevancia tremenda, pues el botín a repartir puede resultar decisivo. «También Novak va a ganar muchos partidos hasta el final del año, soy consciente de ello y espero que eso ocurra. Así habrá más posibilidades de hacerlo el año que viene, creo», sostiene Murray.

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