Masters 1.000 de París-BercyNadal, un número 1 estable

El español se asegura los puntos suficientes para terminar el año como líder de la ATP

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Rafa Nadal nos ha acostumbrado a verle derribar muros que parecían inexpugnables. Lo hizo en agosto de 2008 cuando rompió con el reinado más largo de la historia de la ATP. Roger Federer llevaba entonces 237 semanas seguidas en lo más alto, y llegó el balear para desalojar al suizo de su trono. No fue la última vez. En 2010, recuperó el liderato que había cedido a Federer un año antes. Y en 2013, cortó la racha triunfal de Novak Djokovic, el otro mito con el que ha tenido la buena o la mala suerte –según se mire– de coincidir en el tiempo.

Precisamente, la enorme calidad de sus dos principales oponentes añade mayor épica a lo conseguido por Nadal.Y la irrupción de un cuarto actor, el británico Andy Murray, complicaba el posible regreso del balear a lo más alto. Pero Nadal siempre vuelve para romper todas las previsiones. Recuperó el «maillot amarillo» del tenis mundial en agosto de este año y, tras la victoria de ayer en París Bercy ante el surcoreano Hyeon Chung por 7-5 y 6-3, ya sabemos que lo conservará al menos hasta el año que viene.

Nada hace pensar en que Nadal vaya a ceder su cetro a corto plazo. El único que podría arrebatárselo sería Federer, pero el suizo no parece demasiado interesado en esa guerra, pues en esta etapa final de su carrera ha optado por ir administrando esfuerzos, centrándose en determinados torneos, aunque eso suponga no poder defender muchos de los puntos conseguidos. Por su parte, Djokovic y Murray no están ni de momento se les espera. Tampoco aparece en el horizonte ninguna alternativa seria entre las figuras emergentes.

Así que Nadal puede seguir, si quiere y le acompañan las fuerzas y las lesiones, haciendo historia. A sus 31 años, se convertirá en el jugador de mayor edad en acabar el año al frente de la ATP desde que comenzaron a realizarse clasificacines en 1973, y en el primero que lo hace superados los 30 años. De paso, rompe un buen número de récords como los de ser el primer jugador en acabar número 1 en cuatro años no consecutivos, o el de más tiempo transcurrido entre su primera y su última vez (nueve años).

«Ha sido una temporada increíble, hace un año no podía ni soñar acabar como número uno. Pero la temporada no ha acabado», advirtió nada más terminar su partido de ayer. Pese a sellar su triunfo en dos sets, Nadal sufrió más de lo que pueda aparentar el marcador ante un surcoreano de 21 años que forma parte de la nueva hornada de jugadores llamados a alcanzar la cima dentro de poco.

Desde el primer punto, que cedió al servicio, Nadal pudo ver que su rival, 55 de la ATP, no le iba a poner las cosas sencillas. En el tercer juego Chung consiguió romper el saque del español, aunque gozó de oportunidades para hacerlo en los tres primeros juegos de éste al servicio.

Otra remontada

Fuera del partido, ante un surcoreano crecido por el apoyo de Bercy, Nadal consiguió mantenerse a flote en la primera manga hasta el momento crítico, en el quinto juego, en el que fue capaz de levantar un 0-40 cuando peor pintaban las cosas para él. Tras eso, logró quebrar el servicio de Chung, que entonces comenzó a darse cuenta de que, pese al gran nivel de juego que había desplegado hasta entonces, delante le esperaba el Everest. Pese a todo, el coreano logró devolverle la rotura, pero fue incapaz de cerrar un set que Nadal solventó al resto con una gran derecha paralela (7-5).

Aunque la segunda manga comenzó tan igualada como la primera, y Nadal desaprovechó hasta cuatro bolas de rotura en el cuarto juego, el cansancio comenzó a hacer mella en el surocoreano, que tras ceder su servicio ya no consiguió contener la avalancha de juego de su oponente y cedió por 6-3.

En la tercera ronda de la cita parisina, Nadal se medirá hoy al uruguayo Pablo Cuevas (36 del mundo) verdugo del español Albert Ramos en tres sets, 6-7 (5), 7-6 (1), 6-2.