Los jugadores franceses levantan la Ensaladera como campeones de la Copa Davis
Los jugadores franceses levantan la Ensaladera como campeones de la Copa Davis - REUTERS

Copa DavisFrancia gana la Davis dieciséis años después

Lucas Pouille derrotó fácilmente a Steve Darcis en el quinto punto (6-3, 6-1 y 6-0) y el conjunto galo suma su décima Ensaladera

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Francia, por fin, celebra una alegría en el tenis, campeona de la Copa Davis para reverdecer un palmarés de por sí formidable, pero escaso de gloria en los últimos tiempos. Dieciséis años después de su último brindis, se abrazó de nuevo a la Ensaladera en un domingo de pasión, muy de Copa Davis, con los nervios disparados y con Lucas Pouille como héroe inesperado. El joven talento de Grande-Synthe, casi tocando con Dunkerque, ganó el quinto y definitivo al belga Steve Darcis (6-3, 6-1 y 6-0) y puso patas arriba el Pierre-Mauroy de Lille, abarrotado con 30.000 almas para enorgullecerse con la Marsellesa y felices por el desenlace. Francia llevaba demasiado sin presumir de raquetas.

Y eso que el país lo fue todo en este deporte, preciosas las gestas escritas por los «Cuatro Mosqueteros» hace casi un siglo. En 1927, Rene Lacoste, Henri Cochet, Jean Borotra y Jacques Brugnon se ganaron la eternidad al conquistar seis Davis consecutivas, la primera de ellas en la hierba de Filadelfia y las cinco siguientes en la tierra de Roland Garros. Francia, que siempre recuerda a sus héroes con todo el cariño que merecen, vive de esa nostalgia y se pasó media vida esperando a que otros levantaran de nuevo la Ensaladera.

Cayeron tres más, en 1991, 1996 y 2001, y ahí se dejó de sumar. La décima llegó este domingo y eleva a los altares a Jo-Wilfried Tsonga, Lucas Pouille, Pierre-Hughes Herbert y Richard Gasquet, campeones a las órdenes del carismático Yannick Noah. Él, precisamente, fue hace una barbaridad -en 1983- el último campeón francés de Grand Slam (en mujeres, Marion Bartoli ganó Wimbledon en 2013).

Noah, en cierto modo, es una especie venerada en Francia y más que lo será ahora, un capitán infinito por lo que representa y por la efectiva conexión con la grada. Ha sido un recital de gestos, gritos, «¡allez, allez!» y puños, convincente en la gestión de un vestuario con hasta 10 tenistas dentro de los 100 mejores del planeta y con doblistas consagrados. Con él como técnico, Francia ya levantó los trofeos de la Davis en el 91 y en el 96 y ahora, en su tercer capítulo en el banquillo, recupera la grandeza que se le supone a esta potencia.

Bélgica, solo Goffin

Tsonga falló en la primera oportunidad, desbordado por un increíble David Goffin que ganó 7-6 (6), 6-3 y 6-2. Bélgica, que sigue a cero en el palmarés, ha aguantado de manera sensacional en esta competición gracias al compromiso de este jugador, finalista la pasada semana en la Copa de Maestros y cada día más completo. También Steve Darcis (33 años, 76 del mundo y dos títulos en su haber) tiene su parte de mérito, bautizado como mister Davis por sus hazañas en este torneo, aunque en el quinto punto ofreció poca resistencia y Pouille le tumbó con más facilidad de la prevista. El resultadismo dirá que Pouille fue clave, que él desniveló la Davis de 2017, pero Francia siempre tendrá a Noah en sus oraciones. Es un héroe inmortal.