Tenis

Un directivo de banca lideraba la trama de amaños de apuestas en el tenis

El denunciante es un deportista al que intentó comprar la red. Los tenistas que pretendían echarse atrás recibían presiones de los delincuentes

En la operación han sido detenidas 34 personas, entre ellas 7 tenistas
En la operación han sido detenidas 34 personas, entre ellas 7 tenistas
Pablo Muñoz Madrid - Actualizado: Guardado en: Deportes , Tenis

Un directivo de una entidad bancaria, de 35 años y con una posición económica holgada, lideraba una trama de corrupción perfectamente organizada que amañaba partidos de tenis para beneficiarse luego con las apuestas. El primer encuentro «arreglado» que se ha podido documentar se remonta a 2013, en un torneo «challenger» celebrado en Sevilla, y los beneficios conjuntos para la trama ascienden, de momento, hasta los 500.000 euros, aunque esta cifra podría elevarse hasta los 800.000, según las fuentes consultadas por ABC.

Las investigaciones, que comenzaron en febrero de 2015 a raíz de la denuncia de un tenista que fue «tocado» por la organización, han sido realizadas por el Equipo de Fraude Económico y Blanqueo de Capitales de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid. Treinta y cuatro personas han sido detenidas, y siete de ellas son deportistas.

Los otros dos principales miembros de la trama criminal son, además del directivo de esa entidad bancaria, una persona que hacía las veces de gestor -recibía el dinero del que tenía la información privilegiada para hacer las apuestas y pagaba al intermediario para que hiciera llegar lo pactado a los deportistas- y otro individuo que fue quien aportó el contacto con ese «hombre de confianza» de los tenistas para que convenciera a estos de que se prestaran a esos manejos a cambio, claro está, de dinero. El intermediario fue deportista igualmente y esa condición era la que le facilitaba el acceso a los jugadores, pues los conocía de los torneos en los que coincidían.

El elemento de cohesión del grupo -sus miembros están acusados de pertenencia a organización criminal- era su gran actividad en el mundo de las apuestas deportivas. Entre ellos había profesionales, pero también personas en paro, y se ha podido comprobar que en muchos casos mantenían relaciones que iban más allá de contactos en internet e incluso en ocasiones quedaban para asistir a fiestas.

El «modus operandi» era relativamente sencillo. El intermediario convencía a los tenistas de que amañaran determinados aspectos del juego que son objeto de apuesta -normalmentem era la pérdida del primer juego de cada set en el que estaban al servicio-, y cuando accedían a ello se informaba a los miembros del grupo, que a su vez difundían la información privilegiada entre familiares y allegados para que hicieran las apuestas.

Sin dejar rastro

El tenista cobraba mil euros si el apaño se limitaba a esa pérdida del primer juego en el que estaba al servicio, pero la cifra podía ascender a 3.000 si se «arreglaban» otros aspectos del juego sobre los que se puede apostar. Es importante destacar que no se determinaba el resultado final del partido, porque los implicados no querían perder puestos en el ranking.

Los miembros de la trama recibían a través de Twitter la «información privilegiada», y estos a su vez la distribuían por Telegram entre sus allegados. El gestor recibía 200 euros de cada uno de los integrantes de la organización mediante pagos por Paypal para no dejar rastro.

Dentro de la red había también traiciones. En alguna ocasión el intermediario engañó a los tenistas, a los que prometía mil euros al principio y luego les daba 500, o 500 y luego les daba 50, con la excusa de que «no han entrado las apuestas». Los deportistas, jóvenes e inexpertos, no sabían cómo reaccionar y por supuesto los máximos responsables del grupo no tenían noticias de los manejos de su presunto hombre de confianza.

En alguna ocasión el tenista de turno se arrepintió en el último momento de haber amañado el juego. En esos casos la organización se ponía en marcha y le presionaba para que no se echara atrás «si no quería sufrir las consecuencias» de su «mojigatería». Los investigadores de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid cuentan con pruebas contundentes contra la organización, que van desde el análisis de las apuestas -dónde y quién las hizo- y el cruce de llamadas en los momentos críticos de los amaños, hasta los testimonios de varios de los investigados, que han reconocido los hechos. Las fuentes consultadas por ABC precisaron que no han sido necesarias las intervenciones telefónicas porque los sospechosos solían mantener sus contactos a través de internet.

Los tenistas implicados están situados entre los puestos 30 y 360 del ranking nacional -del 800 al 1.400 del internacional-, y la casa de apuestas más perjudicada es BET365. De momento hay 17 eventos «challenger» y «futures» bajo sospecha celebrados en Sevilla, Huelva, Tarragona, Madrid y Oporto, y las detenciones se han realizado en Madrid, Sevilla, La Coruña, Pontevedra, Córdoba, Almería, Huelva, Cádiz, Barcelona, Badajoz y Ciudad Real. A los implicados se les acusa de corrupción en el deporte, estafa y pertenencia a organización criminal.

Tenis Integrity Unit (TIU), un organismo internacional encargado de velar por la integridad de este deporte, ha colaborado de forma activa en las pesquisas. El Juzgado de Instrucción 5 de Sevilla instruye las diligencias por el caso.

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