El serbio Novak Djokovic
El serbio Novak Djokovic - AFP
Tenis

El codo, la tortura de Djokovic

Se borró horas antes de reaparecer en Abu Dabi y es duda para el Abierto de Australia

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De tanto que se la ha esperado, la noticia, a pocas horas de su regreso, derivó en una tristeza generalizada en el mundo del tenis. Novak Djokovic, que este viernes debía jugar contra Roberto Bautista en la exhibición multimillonaria de Abu Dabi, no está en condiciones todavía y su vuelta a la competición es una incógnita, pues parece descartado del torneo de Qatar y es seria duda para el Abierto de Australia, primer grande de la temporada que se celebra del 15 de enero al 28 del mismo mes. El serbio, que en su día parecía disparado para romper los récords de Roger Federer y Rafael Nadal, sigue torturado por el codo derecho, el mismo que le ha tenido 180 días fuera de combate (desde Wimbledon).

Hay preocupación en las alturas del tenis mundial, con los grandes campeones acusando el esfuerzo de tanta paliza acumulada. Djokovic se borró ayer de Abu Dabi, pero unos días antes lo hizo Rafael Nadal, precavido también al ausentarse en Brisbane y esperar a debutar en Melbourne, si es que no hay contratiempos en este proceso. Andy Murray, por su parte, tampoco está como para tirar cohetes por esa recurrente lesión de cadera que le hizo frenar en septiembre (pese a todo, ayer suplió a Djokovic para contentar a la gente de Abu Dabi y disputó un set a modo de exhibición contra Bautista, con triunfo español por 6-2), y Stan Wawrinka sigue sin encontrarse en plenitud después de la intervención en la rodilla izquierda. Así pues, Roger Federer, a sus 36 añazos, parece ser el único de la élite que, de momento, está sano y listo para la batalla.

Son muchos los nombres con problemas ya citados, y otros que faltan (Milos Raonic, Kei Nishikori...), pero la noticia es Djokovic, agitador del circuito en los últimos cursos y al que le corresponde el enorme mérito de terminar con la hegemonía de dos gigantes como Federer y Nadal.

«Estoy muy decepcionado por tener que retirarme. Por desgracia, los últimos días empecé a notar dolor en el codo y después de varias pruebas mi equipo médico me ha recomendado no arriesgar, darme de baja en el torneo y continuar de inmediato con tratamientos», explicó el balcánico en un comunicado. Igualmente, dejó en el aire su regreso: «He disfrutado de los entrenamientos y todo lo que he hecho para estar listo para el inicio de la temporada, pero tengo que aceptar mi situación y esperar a los resultados de la terapia para reaparecer. Esto puede afectar al calendario planificado, pero será una decisión que tomaré en los próximos días».

Djokovic, que llegó a descender hasta la duodécima posición de la ATP en este tiempo de baja, había ofrecido un discurso mucho más alegre en sus últimas entrevistas, dando a entender que se había vuelto a enamorar del tenis. Es cierto que el codo le llevó por el camino de la amargura y es el principal culpable de estos seis meses de parón, pero también su cabeza, siempre en entredicho, se saturó de éxito y de raquetas, saciado después de la conquista de Roland Garros en junio de 2016. Durante más de un año, el serbio trató de buscarle sentido a su carrera y no encontró respuestas, e incluso rompió con su equipo de toda la vida. Para la regeneración, cameló a Andre Agassi para que estuviera con él después de probar satisfactoriamente en París, añadió a su día a día a Radek Stepanek y sigue con sus terapias en el diván, tratando de ordenar sus reflexiones y de conciliar su vida de tenista con la paternidad. «Ahora siento que tengo la fuerza de voluntad necesaria para hacer algo grande. No me voy a conformar con algo menos que ser número 1 del mundo y ganar Grand Slams porque necesito creer en algo y encontrar de nuevo ese compromiso». De momento, el codo no le deja.