A FAVOR DE LA AECC

El andaluz «corriente» que logró un Ultraman imposible

Enrique Llimona sin ser deportista de élite desafió a su cuerpo para alcanzar un reto que nunca antes se ha completado

Enrique Llimona, en una imagen reciente
Enrique Llimona, en una imagen reciente - ABC
M. J. LORA - mj_lora Sevilla - Actualizado: Guardado en:

Enrique Llimona es un onubense especializado en Recursos Humanos pero que con voluntad y humildad ha logrado superar un reto inclasificable: 10 kilómetros nadando, 500 en bicicleta y 100 corriendo sin paradas y a favor de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). No es un atleta de élite, pero su lema «las personas corrientes somos capaces de hacer cosas que parecen imposibles» deja entrever su espíritu de superación.

Numerosos deportistas de clubs de triatlón y ciclistas, y aficionados en general, le acompañaron y animaron durante los diversos tramos del recorrido para que nunca se sintiera solo ante el brutal reto, bautizado como «Más fuerte que el miedo» y que logró realizar en 41 horas y 45 minutos.

¿En qué consiste el proyecto «Más fuerte que el miedo»?

-«Masfuertequeelmiedo» es una filosofía que pretende transmitir que con voluntad, humildad y resiliencia, las personas corrientes somos capaces de conseguir hacer cosas que parecen imposibles.

-Colaboras con la Asociación Española contra el Cáncer...

-El cáncer es una enfermedad que de una forma o de otra nos ha tocado a todos alguna vez, ya sea personalmente o a través de un familiar o amigo. Creo que la AECC realiza una labor de apoyo encomiable, no sólo de carácter material sino psicológico y pensé que se podía echar una mano.

Enrique Llimona
Enrique Llimona

-¿Cómo te sentiste haciendo este increíble reto?

-La palabra es arropado, acompañado por un gran número de personas que tenían la esperanza de confirmar que el mensaje lanzado desde el principio de este reto era posible y real.

¿Cuáles son las claves para afrontar este Ironman?

-Bueno, lo cierto es que este reto no ha sido un Ironman. En un Ironman se nadan 3,8 km, se pedalea durante 180km y finalmente se corren 42 km. Este reto han sido 11,9 km nadando, 524 km en bicicleta y 100 km corriendo todo ello «nonstop». Es una distancia que no había sido completada por nadie anteriormente de esta forma.

-¿Es un tipo de Ironman extremo novedoso que nadie se ha atrevido a completar?

-Eso parece, lo más parecido es una competición que se llama Ultraman cuyas distancias son algo menores y se descansan dos noches completas.

«No soy un atleta profesional, sólo aficionado, y de los lentos, pero la vida es como una carrera de larga distancia»

-¿Qué te ayuda a motivarte? ¿Por qué lo haces?

-Lo hago porque me dedico a los Recursos Humanos y transmito mensajes de motivación diariamente. Yo no soy un atleta profesional, sólo aficionado, y de los lentos, pero siempre he defendido que la vida es como una carrera de larga distancia donde el tiempo que tardas en conseguir tus objetivos es secundario, lo importante es no parar de luchar. Lo he hecho porque hay veces que hay que hacer algo más que hablar. Hay que llevar a la realidad los valores y creencias que uno tiene para demostrar que sí es posible. He utilizado el deporte porque es muy fácilmente interpretable… yo sólo me he puesto a nadar, a pedalear, a correr durante 41 horas seguidas y los demás han extraido sus propias conclusiones. Lo que me motiva es pensar que se puede ayudar a muchas personas a ponerse en marcha y a luchar por sus propios objetivos.

-¿Cuántas horas entrenas? ¿Cómo te preparas?

-Lo cierto es que tampoco entreno mucho. Saco pequeños huecos o por la noche o a primera hora de la mañana antes de ir a trabajar. Lo importante es la constancia y no abandonar nunca la idea de que puedes conseguir tu objetivo.

-Define esta prueba y a ti mismo con un adjetivo.

-La prueba: Una carrera de resiliencia no de resistencia donde lo físico no es lo importante sino lo mental… La capacidad de dar un significado al dolor que sufres para que te siga mereciendo la pena avanzar. Yo: Una persona corriente.

Enrique Llimona, durante una prueba
Enrique Llimona, durante una prueba- ABC

-¿Te consideras un superhéroe de otra galaxia?

-¡Para nada! No tengo nada especial, no soy especialmente inteligente y tiendo a ponerme gordito en cuanto me descuido un poco. En las competiciones soy de los malos… Suelo llegar siempre entre los últimos. Soy glotón y si no me aprieto soy de los que se queda tumbado en el sofá.

-¿Cuánto tiempo llevas dedicado a este deporte?

-Unos 5 años.

-¿Cómo surgió tu interés por esta prueba?

-Porque utilizaba vídeos en las sesiones de motivación de equipos. Al final decidí que no me podía dedicar sólo a hablar y que demostrar con el ejemplo funcionaba y mucho. En los últimos diez años el deporte entre otras cosas me ha ayudado a mejorar mi salud física y mental aumentando mi capacidad para concentrarme. Además, en el camino he perdido casi 50 kg, he estudiado una carrera, completado un máster y me he independizado profesionalmente.

«La prueba es una carrera de resiliencia no de resistencia donde lo físico no es lo importante, sino lo mental»

-¿Has tenido algún entrenador o lo has preparado por tu cuenta?

-Para esta prueba sí. La dureza de la misma y la existencia de riesgos para mi salud y mi falta de conocimiento fueron los motivos que me llevaron a buscar un profesional del que aprender.

-¿Cuándo te diste cuenta que tu cuerpo respondería a esta durísima prueba?

-En la misma prueba cuando empecé a observar que había un montón de personas siguiendo la evolución que llevaba… Esto sucedió más o menos en el km 400 de bicicleta cuando llevaba en marcha unas 20 horas. Cada vez pensaba menos en cómo estaba yo y más en que no les podía fallar, de modo que pasé a un segundo plano y las personas a un primero. Yo solo era un medio para ayudar a los demás.

Enrique Llimona durante una prueba de bicicleta
Enrique Llimona durante una prueba de bicicleta- ABC

-¿Qué se te pasó por la cabeza en cada una de las etapas?

-En la natación estaba sobrepasado y no era capaz de pensar. Después, en la primera parte de la bicicleta tuve miedo de no ser capaz de hacerlo pero poco a poco creo que fui capaz de ponerlo sobre los pedales y el miedo se fue disipando. A partir de la segunda noche me centré en las personas que me acompañaban y todo cambió. Lo cierto es que ha sido una experiencia muy positiva en la que he aprendido mucho de los demás.

-¿Disfrutas más nadando, corriendo o en subido a la bicicleta?

-Disfruto haciendo cualquiera de las tres cosas pero la mayoría de las veces con los amigos que son los que hacen que el deporte sea algo más que movimiento.

-Tras esta prueba tan dura, ¿te queda algo por hacer?

-¡Me queda todo por hacer! Me queda mucho que aprender… Creo que es una de las conclusiones que extraigo de esta experiencia.

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