Real MadridLa cadena de errores de Zidane

Equivocación total: descartó a Ronaldo y Bale, dejó en la reserva a cinco titulares más, hizo los cambios en el minuto 69 y no había rematadores de experiencia

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Lo peor que le pudo suceder al Real Madrid fue vencer en Leganés con el golazo de última hora de Asensio. Aquella diana tapó el mal partido realizado por el conjunto blanco en Butarque. Ese 0-1 permitió olvidar todas las carencias demostradas una vez más por el equipo B de Zidane. Lo malo es que el entrenador también quiso esconder todos los problemas y se apoyó en el resultado para creer que la clasificación para las semifinales de la Copa estaba encarrilada. Si había ganado en Leganés con los jóvenes, más fácil sería hacerlo en el Bernabéu. Allí, a catorce kilómetros de Madrid, con un gol con nocturnidad y alevosía, comenzó una cadena de errores que han colocado al responsable del Real Madrid a los pies de los caballos. Una serie de decisiones desacertadas que no exculpa a los futbolistas, muchos de ellos consagrados y ganadores de los ocho títulos con el francés, que no supieron manejar una eliminatoria favorable. En el vestuario se habló de falta de actitud de algunos hombres. Lo dijeron los pocos que rindieron. Es lo más grave que puede pensarse.

La otra culpa es la de los jugadores. El error del francés no salva el flojo nivel ofrecido por consagrados que ganaron los ocho títulos con Zidane

Es el peor momento de Zidane al mando del equipo campeón de todo. Fuera de combate en la Liga y en la Copa, se juega la temporada en los octavos de final de la Champions frente al PSG, el 14 de febrero en el Bernabéu y el 6 de marzo en París. Esa noche parisina marcará el futuro del técnico.

Fallo de concepto: el técnico dio prioridad el partido de Liga en Mestalla y para el club era clave el título de Copa

El cúmulo de fallos de Zidane arrastró a los jugadores a pensar también que la eliminatoria ante el Leganés estaba controlada. El segundo gran desacierto del preparador fue dar descanso para el partido de vuelta a Cristiano, Bale, Marcelo y Kroos, que no estaban ni concentrados, confianza desmedida que el jefe del vestuario confirmó al dejar en el banquillo a Modric, Carvajal, Casemiro, Varane y Keylor. Todo el equipo titular estaba descartado. El marsellés pensó que con Benzema y Ramos, que reaparecía, dominarían la situación.

El vestuario: faltó actitud. Algunos hombres señalan que faltó entrega en algunos futbolistas. Otros dicen que se bloquearon

La equivocación era morrocotuda. Si sucedía algo, como ocurrió, solo podría introducir a tres de los nueve consagrados en el segundo tiempo. Seis se quedarían viendo venir el desastre, con el agravante de no poder alinear a los dos goleadores del club, Ronaldo y Bale, que tenían vacaciones en la insoportable cuesta de enero del Real Madrid.

¿Vacaciones para el portugués, que no había jugado en Copa y estaba más que descansado? ¿Vacaciones para el galés, que lleva un año sin jugar y no ha disputado cinco partidos consecutivos desde el 22 de noviembre de 2016, cuando le destrozaron los tendones peroneos?

La convocatoria del entrenador informaba de un exceso de confianza que los jugadores, acomodaticios cuando el rival no es de tronío internacional, asumieron como real. El mensaje que lanzaba el jefe era de tranquilidad, no de necesidad de lucha para superar a un enemigo correoso como el Leganés. Craso error.

Con vacaciones para Bale, Cristiano, Marcelo y Kroos, restaba por conocer si el responsable de la plantilla alinearía al resto de titulares: Keylor, Carvajal, Ramos, Varane, Casemiro, Modric y Benzema. Si era eliminado, siempre podría justificarse en la presencia en el campo de siete titulares fijos, más Isco, Nacho y Asensio.

Fracaso total del equipo B

El entrenador demostró con el once presentado ante el Leganés en el Bernabéu un fallo de concepción general de lo que es el Real Madrid. Cosa extraña en Zidane, que conoce la casa. El marsellés no entendió que para el club lo único importante son los títulos. Descartado para la Liga, eran la Copa y la Champions la prioridad de la casa. Preocupado por ser cuarto en la clasificación liguera, con vistas a la siguiente Copa de Europa, dio prioridad al encuentro de Liga en Mestalla, que se disputa mañana, y solo alineó ante el modesto equipo del sur de Madrid a dos fijos, Ramos y Benzema. Se la jugó al filo de la navaja. Se arriesgó al máximo. Y lo pagó muy caro.

El Leganés le avisó del grave error con el raudo 0-1 y le confirmó la equivocación trascendental con el 1-2. El segundo tanto visitante le dejó, de todos modos, treinta y cinco minutos para reaccionar. Y en ese largo periodo de tiempo vivimos el cuarto grave fallo del entrenador. No solo había resbalado de gravedad al descartar a Bale, Cristiano, Marcelo y Modric. No solo se había caído de bruces al sentar en el banquillo a Keylor, Carvajal, Varane, Casemiro y Modric. El problema añadido fue que con el 1-2 no realizó rápidamente los tres cambios para impedir el desastre. No. Carvajal y Modric entraron en el minuto 69. Y el único delantero del banquillo, Mayoral, salió en el 77. No supo dirigir el partido. No supo arreglar sus errores.

Los futbolistas, de todas formas, son más culpables que él. Para el informe técnico queda la mínima aportación de Isco y Asensio. Y para estudiar decisiones de futuro queda la otra realidad: la nulidad del equipo B. No existe. Achraf, Theo y Llorente están señalados. Y Mayoral no es un delantero para solucionar partidos. Lo son los dos rematadores principales, Ronaldo y Bale, que costaron 187 millones y tenían descanso obligado.